Somos una obra en construcción

El otro día pasó algo que me hizo pensar nuevamente en este tema. Ya sabes que, cuándo crees que ya pasaste una etapa, la vida nos recuerda que somos una obra en construcción.

En estos tiempos de tanta confusión, nadie quiere practicar la educación autoritaria. Tampoco quiere ir al otro lado de la balanza en donde no hay una guía y ninguna referencia de determinación. En este contexto, se abre un espacio, un intento de equilibrio. He ahí, en dónde empieza la búsqueda, el cuestionamiento, la renovación.

Más joven, para mi la determinación sonaba fuerte, larga, inamovible. Con el tiempo ha sido una de mis mejores aliadas. Es una sensación. Determinas algo pero no te determina. Tampoco determina una situación para siempre. Es una sensación mas que una forma, una certeza y conexión con mis convicciones.

Te has de preguntar ¿Se puede lograr un camino equilibrado en la crianza? quizás preguntes ¿Qué me ha ayudado en estos tiempos de crianza, de maternidad?

En la primera cita con el pediatra de mi hija, al mes de nacida, llegué con muchas dudas y sobreinformación. Estas surgieron a raíz del primer mes de ser mamá. También de las visitas que tuve en el puerperio. En particular, de queridas amigas, donde cada una me compartió su generosa experiencia. Ya sabes los humanos tendemos a dar nuestra opinión y que bueno que lo hacemos.

Algunos de ellos fueron: No acostumbres a tu bebé a dormir en brazos.

Otro, no lo acostumbres a dormir contigo.

Algunos comentarios me saturaron. Llegué a dudar de mi propia voz materna. El mejor consejo que pude tener vino de nuestro pediatra de ese entonces. Decidí asumirlo como un tesoro. Me dijo: Sigue tu intuición, sabrás qué hacer.

¡La intuición! Cuando recibí estas palabras, tuvo sentido para mí. Ese día, fueron bálsamo, silencio y paz. Un sin fin de alicientes que, hasta el día de hoy, sigue siendo una gran herramienta.

La intuición, es una linterna en estos tiempos, en los tiempos desafiantes de crianza. Calla el ruido y la sobreinformación. Sin embargo, ¿Qué me ha servido para ser sensible a mi intuición y poder escuchar mi propia voz? Una herramienta que más adelante descubrí y me ha servido mucho es aprender a conocer mis limitaciones. También me ha ayudado a no llegar a estar exhausta ante una situación.

Cuando mi hija tenía tres años, nuevas dudas y cambios surgieron. Me encontré en modo reacción, las rutinas que llevábamos ya no estaban apoyándonos. Intentando comprender esa etapa. Tomé un taller precioso de crianza que una amiga dio en ese entonces. Conforme pasaron los días aprendí una enseñanza valiosa: reconocer mis límites es fundamental para la salud de ambas partes. No llegar al límite de estar sin energía suficiente para funcionar. De lo contrario, la irritación gana terreno. Esto también les sucede con frecuencia a los niños. Ya cansados y sin energía, la irritación es su mejor respuesta.

Imagínate «Es como si quisieras andar en un coche con el tanque vacío, no mas no avanzara». De la misma forma nos sucede con las emociones a niños y a adultos. El cansancio extremo o las necesidades básicas no bien atendidas hacen que nuestras emociones se disparen. Esto ocurre cuando no hay un ritmo adecuado en el día. Necesidades tales como: ir al baño, dormir las horas suficientes, comer a tus horas, son fundamentales. Cuando tenemos un ritmo en el día más o menos establecido, la observación se va afinando. De esta manera, nuestra intuición está más presente.

Tantas cosas pasan al mismo tiempo que no es tan sencillo detectar nuestros propios límites. Descubrirlos apela a cuidar de nuestra persona y al mismo tiempo cuida de los infantes.

Un ejemplo de cómo reajustamos la rutina. No fue necesario cambiarla ya con este conocimiento. Considerando mis límites, mi María a sus tres años ya había desarrollado un sueño más maduro. Su patrón de sueño también se había vuelto más estable.

En ese entonces, a partir de las ocho de la noche ya estaba exhausta. Después de un día largo de trabajo profesional y de crianza. Necesitaba urgentemente descanso. Pero, coincidía que justo antes de dormir era el momento preferido de ambas para platicar. Nos gustaba recapitular momentos.

La rutina de sueño la iniciamos antes. Desde las seis de la tarde empezábamos el baño, después la cena, lavado de dientes, cuento y recapitulación. A las ocho más o menos, mi María estaba dormida. Con pequeños ajustes nos trajo beneficios. Yo pude descansar, ya sabía que tenía unas horas para mí. Saber esto de mí y tenerlo claro me dio la determinación de llevarlo a cabo a pesar de los contratiempos.

Claro está que siempre hubo excepciones y cambios hasta el día de hoy, de ahí el título de este escrito. Nada es lineal. Desde siempre, no hemos parado de cambiar tanto ella como yo.

Es cierto que cada maternidad es única y no hay fórmulas para criar. Sin embargo, hay muchas lecturas disponibles. Existen pedagogías que apoyan este transitar entre ellas la Montessori, la Waldorf y de Emmi Pikler. Magda Gerber educadora y pionera en la crianza respetuosa. Estas ayudan a que la maternidad y crianza sean mucho más llevaderas. Hay herramientas que apoyan esta inmensa encomienda. Afortunadamente cada vez hay más estudiosos y personas interesadas en el bienestar de la infancia. Que apoyan la dignidad del infante. Desde el ambiente familiar poder colaborar a crear un tejido social saludable. Confiar que la crianza aporta mucho.

Somos una obra en construcción. La vida nos recuerda esta cualidad de no estar completamente hechos.

Comparto por aquí una lectura que me ha inspirado muchísimo:

Parece que estamos hechos de arcilla y la voluntad interna nos va dando forma.

La crianza consciente puede dar hoy un mejor mundo.

La crianza es el presente.

Que la congruencia nos lleve a una vida más plena y libre de ataduras internas.

El arte de Re-educar-Nos .

Que estas reflexiones personales de alguna manera, les beneficien. Que este blog ayude a crear una comunidad de crianza. Me encantaría leerles.

Cariños,

Ainek

3 de octubre 2021


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