Cuando las necesidades del otro no coinciden con las tuyas

Quiero contarles que en el verano del 2021 tuve tiempos retadores. Hubieron días que los experimenté duros. La comunicación no fue sencilla. Por más que busqué la manera, no fue fácil coincidir con las necesidades de mi hija. Simplemente, ella deseaba jugar y estar cerca de mi.

Ahora las cosas se han movido y se han ido acomodando. Finalmente, menos, es más. Lo que más necesitamos todos, infantes y adultos, es atención plena y presencia. El mayor regalo y el mayor camino.

¿Qué haces cuando tus necesidades no coinciden con las del otro?

¿Qué haces cuando tus necesidades no coinciden con las de tus hijos?

Desde entonces he estado mirando, reflexionado acerca de las asincronías que se presentan.

No es que no necesite estar con mi hija. Jugar con ella es algo que, por supuesto, necesito. Además, lo disfruto enormemente. Solo en este momento también estoy necesitando y conquistando un espacio interno que no había podido tocar durante mucho tiempo. Cada vez que soy consciente de esto, navego por varios sentires.

Cada día el trabajo me demanda más tiempo, un trabajo que puedo hacer desde casa.

Y ella a su vez está cambiando. Sus gustos están siendo otros. La música que escucha y las respuestas que me da son diferentes. Estamos cambiando ambas, apropiándonos cada una de un espacio interior que necesita desprenderse.

¿Qué he hecho entonces?

Llevar a otro nivel el cuidado ¿Cómo es eso? En mis primeros meses de maternidad este fue un tema que me inspiró muchísimo.

Encontré una joya muy sencilla «Hacia otro nivel de cuidado» de Janet Lansbury.

Cuando leí este tema, palabras sencillas como: Mientras cambias el pañal, hazlo completamente atenta y delicada. Háblale a tu hija. Avísale qué harás. Comunícale lo que estás haciendo. Toda mi visión cambió.

Tacto, tan simple como el tacto.

Tacto al hablar, tacto al estar, tacto al escuchar, tantos niveles del tacto.

Un niño no necesita miles de juguetes, horas indefinidas de estar. Si no la presencia de tu ser completo.

Muchas veces a través del cuidado personal es el momento más intimo de conexión. Cambiar el pañal, bañar a tu bebé, darle de comer, amamantar.

Pero ahora que ya tiene 8 años. Se baña sola, se peina sola y se viste sola. Es un ser autónomo con respecto a su edad. Entonces, ¿Qué cuidados nos quedan por hacer juntas? ¡Hay muchos, por suerte! Por ejemplo, seguimos conservando la rutina de la noche, sigue siendo sagrada, es nuestro toque anímico.

También en este invierno hemos integrado en la rutina diaria hacer yoga juntas, esta siendo fascinante compartir este espacio.

¿Cómo podemos conjugar sus necesidades con las nuestras?

Finalmente caí en la cuenta de que: El autocuidado o tiempo personal no solamente se logra en silencio. También se puede alcanzar cuando en casa cada quien está concentrado en sus actividades. Además, es posible hacerlo haciendo una actividad simple e integradora con el otro.

Yoga juntas

Así que parece que estamos en un mejor momento, más adaptadas, descubriendo nuevas maneras de estar y encontrando naturalmente sincronías.

Las asincronías y diferencias suceden naturalmente ¿Te ha pasado? ¿Qué haces, entonces? Cuéntame.

Que todos encontremos herramientas que nos inspiren a conectar con lo mejor de nuestro ser. También, que nos inspiren a conectar con el ser del otro.

Ainek

1 de febrero 2022


Descubre más desde La danza de la vida

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *