Autora: Nelly Bordelais, mamá de dos niños, uno de 2 y otro de 9 años, es terapeuta corporal y energético, facilitadora de procesos. México – isla de Guadalupe, Francia. Proyecto: Anjali
www.nellybordelais.com
Mayores desafíos de estos dos últimos años
Creo que no seré muy original comentando que estos dos últimos años fueron una gran revolución para mi.
Di a luz tres meses antes que empezara la pandemia. Con mi recién nacido en los brazos, las privaciones de sueño, el home schooling forzado para mi hijo mayor – en este entonces admiré y valoré aún mas el trabajo de los docentes – las tensiones del pueblo y del mundo, …fueron momentos inquietantes los primeros tiempos. Me llegaron muchas dudas e incertidumbres y sentí la necesidad de cuidarme. Cuidar mi energía, lo que escucho, lo que veo, de lo que hablo, como lo hablo etc. …para no perderme en tanta información, tantos sentimientos y emociones.
La pandemia nos pidió alentar el ritmo y para mi, en puerperio, eso fue un gran regalo. Viví una segunda cuarentena, todos reunidos sin compromisos exteriores. Con mis hijos y su papá hicimos nido. Tuvimos que acoplarnos, encontrar ritmos…, no fue muy fácil al principio pero valoro mucho los frutos aun hoy. Le encontramos gusto y mi compañero que viajaba cada semana a la Capital organizó su trabajo para seguir disfrutando la vida de pueblo y vivir su paternidad mas plena. Una pausa sagrada… Tiempo de reconocernos, escuchar y respetar nuestros espacios y procesos, crear nuevos acuerdos… Simplemente Estar…
La vida se evalúa y se valora de otra forma con una mirada mas pausada.
Y esta nueva mirada también tiene desafíos, la revolución vivida fue a nivel personal. La pandemia nos invitó a pensar y repensar nuestros valores, necesidades y prioridades. Saber comunicarnos, a veces recrear o replantar relaciones, valorar unas y dejar ir amorosamente otras. Respetar las diferencias aunque duela… Me impactó lo sensible y vulnerable que nos dejó esta pandemia, observar los juegos de la mente y el cuidado, o no de nuestra salud emocional individualmente y en lo colectivo.
El puerperio es uno de los momento de mas vulnerabilidad de una mujer y me tocó en un contexto vulnerable e inestable para todos a escala mundial. Donde la muerte, el miedo, la incertidumbre coexistían con mucha fuerza. Así, estos dos años fueron el intento de sostener mi visión, callar y disciplinar el mental y siempre recordar lo esencial. En este espacio de gran sensibilidad aprendí a valorar mis amistades, mi familia, mi gente. Estas relaciones que más allá del contexto o nuestros defectos el cuidado del amor es lo que importa. Tuve también que aprender a decir no cuando la relación no era respetuosa de los procesos de la familia o cuando este cuidado del amor no encontró cauce. Aprender a escucharme aunque eso implicara desaprobación, juicios o destierre. Pero, sobre todo aprender el sentido profundo de la palabra confiar. Confiar en los procesos de la vida, mis procesos y los procesos de los que me rodean. Confiar que nada se pierde y mejor se transforma. Eso implica decisión. Soltar para confiar y así sostenerme…
Y con esta perspectiva pensar de nuevo la crianza. Estos dos últimos años me llevo a apreciar lo esencial que es el ambiente en el que evolucionamos. Donde vivimos y quienes nos rodean. La importancia de la tribu, un espacio de crecimiento para los niños y los adultos. Darle de nuevo su lugar a la salud y la inteligencia emocional que experimentamos y fortalecemos aceptando de vincularnos con el otro y el mundo (el gran desafío de la pandemia). Saber vulnerarme, saber equivocarme y reparar, saberme respaldada y poder respaldar, confrontar y solucionar, escuchar, inspirar y inspirarme… Sobre todo sabernos humanos… Al final experimentar la vida en un espacio contenido es el terreno perfecto para criar a hijos pero sobre todo salir de la sobrevivencia y tener la osadía de Vivirse. Las tribus se buscan, se encuentran y se crean. Eso pide visión, eso pide valentía.
Los avances
Estos dos años fueron una aventura en mi mundo emocional que hoy agradezco profundamente. Me recordaron la valentía que pide la existencia. Ese poder de decisión que tenemos a cada momento hasta en lo más sutil. Nuestro poder de interpretación… Agradecer y ser agradecida, percibir la abundancia en cada aspecto. Siempre hay peor o mejor que nosotros es de calma saber inspirarse y sentirse bendecida.
Bertín Hellingert dice, “El inocente nunca se hará adulto” fue la frase que más me siguió todo estos tiempos… la pandemia y mi propio procesos dentro de ella, me pidió y aún estoy aprendiendo como capas de cebolla, entender lo importante de retomarme a mi con claridad para percibir lo clave que es lo colectivo que somos como familia, amigos, sociedad o humanos en esta Tierra. Estos dos años me revelaron un poco más de este hilo invisible que nos une.
Enseñando a nuestros hijos a ser humanos, ser inteligente más allá de lo académico al final es un gran desafío interno… Y la vida se vuelve aventura donde guía la confianza.




Consejo que pasar
¡La vida es valentía y disfrute, que mejor bien acompañados!
Nelly Bordelais
Nelly Bordelais es terapeuta corporal y energético, facilitadora de procesos.
Su proyecto Anjali es un espacio de reconciliación y de nutrición en la percepción de nuestra vida y sus manifestaciones. En círculos terapéuticos, ceremonias, rituales y talleres, acompaña en transitar los procesos. Una invitación a tomar conciencia de la red que somos y tejemos a cada instante. Percibiendo el individuo en una visión humanista y transgeneracional.
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Foto: Nelly Bordelais Copyright 2022
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Celebró que la danza de la vida cumpla su primer aniversario.Muchas felicidades Ainek!
Con respecto ha estas madres maravillosas que han dejado en este blog sus testimonios, las admiro y a la vez son una inspiración para mi propia maternidad.
Sinceramente a mi me afectó mucho la pandemia, tanto mi hija como yo tuvimos que tomar terapia.
Espero que esta dificultad que atravesamos cómo humanidad, nos haga más conscientes de qué es lo realmente importante de la vida en este planeta:experimentar el amor.
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Querida Pau, me conmueven tanto tus palabras, como te decía en otro momento, me da sentido el compartir, siento que nos devuelven una mirada más genuina y humana. Sentirnos acompañadas en los momentos difíciles generan fuerza e inspiración. Muchas gracias por comentar y compartir tu profunda mirada, te abrazo largo.
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