Tengo muchos defectos y uno de ellos son los hubieras.
Por ejemplo: unos días después de la celebración de mi boda, recapitulé lo que pasó. Me contaron anécdotas de las que no me di cuenta. Y también un sin fin de cosas. Realmente, viví una boda muy bonita. Estuvo llena de belleza y fue entrañable. Estuve rodeada de gente querida y significativa para nosotros. Aun no sé cómo cupo algún hubiera en mí.
En cambio, con el tiempo me di cuenta de que los hubieras me permiten revisar lo vivido desde distintos ángulos. Mirar lo que se puede mejorar, intentando implementar lo que aprendo en el futuro.
En este verano y cada vez que tenemos vacaciones en casa, una actividad favorita de toda la familia es ver fotos. ¡Adivinen para quién es aun más importante ver sus fotos! Así es, le atinaron, para mi pequeña salta montes. En estas vacaciones, un día vemos fotos. Si me descuido, al otro día también las vemos. Estoy apreciando mucho el impacto de estas imágenes. Me doy cuenta que ha sido un acierto captar momentos. Nos escuchamos y vemos de dos a cinco años atrás. Esto nos ayuda a reconstruir una parte de nosotros. Es una parte que se va quedando en el olvido.
Si alguien me pidiera un consejo, le diría: toma cuantas fotos quieras. Hazlo junto con tus hijos y a tus hijos. Captura tus instantes favoritos y esos destellos solares. Pero, sobre todo deja de lado la carga, el peso de los quehaceres, de los deberes. Por un momento en el día, juega. Juega a lo que sea: un juego de mesa, a las escondidillas, a bailar, a contar chistes. Estoy segura que será inolvidable para ti. Pero sobre todo para ellos, para nuestros peques. Pues estamos hechos de sensaciones.


Yo apenas tengo 43 años. Ya he empezado a borrar algunos detalles de mi niñez. Ahora rezo para que mi mirada sea dulce para mi hija. No quiero que sea dura. Esta mirada moldea su autopercepción. Esta mirada que sin querer la define en algún punto de su ser, de algún modo.
En la maternidad y paternidad nos conectan tantos desafíos, tantos miedos, incertidumbres y preguntas. También compartimos certezas y muchos hilos en los que coincidimos.
Esta sensación de no sentirme sola me da un buen sabor de boca. Saberme acompañada con otras personas (mamás y papás) también me reconforta.
A pesar de tantos defectos que tenemos, que no falte la risa y sensaciones agradables para nosotros. Finalmente somos las mamás perfectamente imperfectas, que desde lo más genuino de nuestro estar podemos dar salud y no perfección.
Aun quedan unos 40 días de verano, de días de lluvia al menos de este lado del hemisferio norte.
Te comparto unas cuantas ideas para hacer con tus peques en los días que nos quedan de vacaciones. También te invito a crecerla.
1.- Hacer un picnic al aire libre.
2.-Hacer una obra de teatro en familia. Invitar a un amiguito de tu hija-o. Si tiene hermanos, que los niños representen una obra de teatro y lo presenten al resto de la familia.
3.-Hacer pasta casera, galletas o un pastel juntos.
4.-Escuchar música , bailar, parar la música, quedarse congelados y volver a comenzar.
5.-Compartir su música favorita, aprenderse una nueva canción.
6.- Por favor, continua… Hagamos esta lista tan larga y creativa como hay días en el verano.
Cariños,
Ainek
Descubre más desde La danza de la vida
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Para la lista, mi querida Ainek!
-Pasar un dia entero en pijama, y disfrutar el «dolce far niente.»
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me encantó la idea, antes de empezar el ciclo escolar lo haremos, no me lo perderé por nada del mundo. Muchas gracias mi querida Rachna.
Me gustaMe gusta