Este tiempo.
Tengo tanto que contarles que no sé por dónde empezar. Esto a pesar de que me abruma un poco, también, me gusta, pues, tengo mucho que escribir. Estoy llena de sensaciones y experiencias. Una gran parte de mi escritura surge de esta experiencia anímica.
No he parado de recapitular algunas vivencias.
Este septiembre 2022 ha estado lleno de fechas importantes en mi vida, mencionaré las más relevantes:
Inició el ciclo escolar de mi hija. Este año es muy especial en su biografía de vida. Mi María va a una escuela con pedagogía Montessori. Este año pasó a taller 2, a primaria mayor. A partir de este ciclo, la fuerza intelectual es mucho más fuerte. Así que, estamos empezando toda una nueva etapa en casa.
También, fue el cumpleaños de dos de mis grandes amores, el de mi hija y el de mi mamá.

Lo más hermoso de este pastel es que lo hicimos en casa. Por primera vez en 9 años, nos atrevimos a hacer solas un pastel tan grande. María Sofía quiso un pastel de elote. En la cultura mexicana, el elote es muy apreciado. A mí me recuerda a mis ancestros. También este año la tradición de «Pitrupaksha» coincidió en la misma fecha del cumple de mi María. Pitrupaksha es una tradición de la cultura de la India. Dura 15 días. En esta tradición, honran a maestros y ancestros. Yo he adoptado esta tradición por mi camino de meditación. Este cumpleaños estuvo lleno de simbolismos. De alguna manera nosotras tuvimos presente estas dos tradiciones. El elote se cosecha en el mes de septiembre. Honramos a nuestros ancestros celebrando la tradición de pitrupaksha. Celebramos el cumpleaños de mi hija recordando el amor de nuestros ancestros con la dulzura del elote.
El equinoccio de otoño. Los cambios de estación a lo largo de mi vida he procurado celebrarlos. Desde que nació mi María ha sido muy lindo continuar celebrando las estaciones y los nuevos inicios. Ahora soy más consciente de la importancia de observar la naturaleza y los regalos anímicos que nos da esta acción. Y en la crianza ha sido una manera de marcar el ritmo del tiempo. Ha sido una forma de honrar la naturaleza. En mi caso, he dejado de pelearme con el clima. Ahora encuentro belleza y sus bondades.


(Equinoccio y cumpleaños de mi María).
El 28 de septiembre aquí en México se honra a San Miguel arcángel. En el pueblo en donde vivimos, se celebra con la cosecha y la tradición del elote. Es una festividad muy especial porque se hace la elotada. Principalmente, en las milpas se reúnen las familias a comer elotes. Muchas de estas familias se reunieron antes a sembrar y a cuidar de la milpa hasta la cosecha. Se culmina el proceso comiendo juntos.







Este año no sembramos maíz. Pero lo cosechamos desde el corazón. Siempre es una alegría comer elote tierno. Se llama cacahuazintle y es un honor comerlo. Es dulce y tierno.
En medio de tantos aconteceres, este año nos visitó mi compadre. Teníamos ya varios meses sin verlo. Nos visitó un día antes de la cosecha, en preparación. Junto con él, mi María y la abuela Minerva, hicimos cruces de pericón. Se cree que estas cruces nos cuidan todo el año. Cuidan de los hogares. Cuidan de todo aquello que no nos hace bien. Sobre todo, cuidan de que la cosecha sea buena y dulce, de que no se eche a perder. Todo está cobijado de simbolismos.
Nos dedicamos a hacer nuestras cruces con la flor de pericón. Mientras tanto, los elotes se cocían. Fue tan dulce, no dejamos de reír, reír y reír, contando chistes y la risa contagiosa, el corazón se expandió. Nuestra cosecha empezó días antes, ya sabemos que la vida no es lineal, las fechas son una brújula.
He ahí como todo se contagia, la alegría se contagia también.
Particularmente este día de san Micael 28 de septiembre me recordó algo importante. Navegar con las antipatías y simpatías es lo que exige este tiempo de la vida. Lo que verdaderamente apoya a que gire y continúe la vida humana y el mundo es el yo interior. Este yo interior está más allá de este mundo anímico.
El cansancio es parte de la vida. Sin embargo, ¿qué sería sin la voluntad para levantarme al amanecer? ¿Cómo comenzaría el día?
Es verdad. A veces la tristeza llega y se quiere hospedar por tantos días. ¿Qué sería de mí si la voluntad no me levantara a continuar creando a través de una tarta, un canto o un dibujo?
Este espíritu, misterio alquímico que nos es implícito en nuestro interior.
Este yo interior logra discernir más allá de las antipatías y las simpatías.
Así, este otoño llegó con sus vientos suaves y fuertes.
Limpiando los criterios arcaicos y endurecidos.
Liberando el corazón para que brille y baile.
Confiando en el destino.
Los campesinos cosechan sus frutos. De cierta forma, todos cosechamos. La vida se trata de sembrar, cuidar y cosechar. ¿Con quién compartimos nuestros frutos? ¿Con quién labramos nuestra vida?
Que este otoño sea inmensamente vasto en tu interior lleno de lo que la vida tiene para darte.
Confía.
Abrazos y cariños,
Ainek
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