Música y meditación

La música es un universo inmenso.

Y, en estos tiempos hablar de meditación es natural y menos abstracto.

La música tiene un lugar muy especial en mi vida. Desde pequeña me gusta cantar, tocar instrumentos, bailar. Expresarme a través del arte a pesar de que me considero tímida y, de cierta forma, esto se contrapone.

Estoy cada vez más convencida de que los opuestos conviven de una manera natural en el ser humano. Mantener el arte del equilibrio es una odisea de todos los días.

Cuando entré de lleno a estudiar música, en particular el piano fue un oasis. En el sentido que le permitió a mi mente experimentar cierta serenidad. Una serenidad que la puedo comparar con la práctica de meditación que unos cuantos años después descubrí.

Así que, podría decir que tocar el piano era mi momento de meditar. Era mi manera de conectar conmigo. Ponía plena atención en ello. Esta atención plena ahora es conocida como: mindfulness. Era la concentración más activa y serena que podía experimentar en ese entonces.

Recientemente tomé una clase magistral de piano con una pianista española. En esta clase, ella se abocó a la ejecución pianística en público. Pienso que esto es aplicable para todo instrumento y disciplina artística. Uno de los puntos que abordó fue: el miedo escénico – el lobo que asecha a cada interprete.

¡Qué tema tan importante! un tema que rara vez se toca en clase. Nuestro sistema nervioso, ¡el sistema que nos permite sentir y también el sistema que nos puede paralizar ante tanta emoción!

El miedo es una de las emociones primarias que todo ser humano tiene. Esta emoción tiene muchas funciones de sobrevivencia. Protege y se activa cuando hay algún peligro. En su estado primario, ha permitido que el ser humano y el reino animal se protejan. Sin embargo, si el sistema nervioso se acostumbra a estar inflamado y a vivir en un estado de alerta todo el tiempo. Esto irremediablemente altera la percepción de la experiencia y la realidad.

Varias de sus aristas son el shock y la parálisis. ¿Esto en qué nos repercute cuando estamos ejecutando una pieza? ¿Cómo afecta al exponer nuestra voz cantando o al hablar?

Una de ellas es la desconexión y justo tocar, cantar, etc. requiere conexión.

El miedo: ¿cómo se siente? ¿qué sucede? ¿cómo te relacionas con esta emoción? ¿lo vives con naturalidad o como un defecto? ¿para qué sirven? ¿sientes tu cuerpo?

Es común creer que se puede controlar con tan solo decir: relájate, todo estará bien. También se cree que estudiar 100 veces una misma pieza es suficiente. Sin embargo, al momento de exposición se revela que no fue suficiente. Es mucho más complejo.

Escuchar a esta maestra sobre el miedo fue revelador y esclarecedor. El miedo escénico – el lobo que asecha a cada interprete.

Así que, empezar hablar naturalmente acerca de esta emoción primaria y tan de la vida. Permite una nueva vinculación con nosotros mismos y nuestras emociones, afectando saludablemente a nuestro ser y hacer.

Porque la música no solo es habilidad es interpretación, expresión, sentimiento y gozo.

La maestra nos expuso 2 herramientas importantes para fortalecer el sistema nervioso a nuestro favor. Las cuales les quiero compartir: 
Entrenamiento y meditación.
Ha decir verdad la maestra me sorprendió al hablar de meditación. Era lo que menos me esperaba.

La meditación es muy poderosa para generar dopamina (relajación).
Meditar ayuda a liberar expectativas y a concéntranos en el presente. Como si tomáramos una escoba y barriéramos nuestro espacio interior para después iniciar nuestra acción.

Alienta saber que hay herramientas concretas para mejorar este aspecto. Como saber que ya hay más escuelas ocupadas en ello. Así como saber que este nerviosismo puede trabajar a nuestro favor.

Será más sencilla la concentración y el enfoque sí el sistema nervioso tiene experiencias de relajación. Una especie de comunión con la actividad en curso. Realmente, los nervios podrían ser un gran aliado y amigo.

Alterar el sistema nervioso (cortisol) llevó tiempo y práctica. Segregar dopamina y oxitocina requiere practica para devolver al sistema nervioso desinflamación y llevarlo a su estado saludable.

El sistema nervioso se entrenará nutriéndolo con experiencias que lo relajen y estabilicen.

En la música también hay silencios y respiración.

La meditación tiene una profundidad significativa. El bien que hace a todo el organismo y a la mente repercute en el hacer cotidiano. Por esto, se recomienda integrar la meditación como parte del estudio y preparación de cualquier disciplina o actividad diaria.

Aquí les dejo un ejercicio sencillo que pueden practicar:

Cierra los ojos. Medita unos minutos con plena atención en la respiración. A pesar del ruido interno y externo. Regresa suavemente al punto de enfoque. Haz esto una y otra vez, hasta que la experiencia de relajación crezca y se amplíe. Cuando estes listo, abre los ojos.

Como comenté al principio, tocar un instrumento nos puede llevar a un enfoque profundo. Es una meditación activa.

Medita y toca un instrumento. Prueba, experimenta tu ser con estas prácticas y nutre una con la otra, son similares y opuestas.

Ahora bien, cuando se suma maternar. La música, la meditación y la maternidad en nuestros días, ¿en qué momento se puede practicar un instrumento? Es una verdadera osadía lograrlo.

Definitivamente, urge priorizar prácticas diarias que beneficien el bienestar anímico, mental, emocional, físico y espiritual de los adultos. También es crucial para quienes cuidan a niñas y niños. En especial observo a las mujeres que maternan prácticamente a solas. El cansancio es agotador. Las madres no solo nos nutrimos de alimentos y de las horas mínimas de sueño. También nos nutrimos de la riqueza de todo lo sutil y anímico, que repercute directamente al sistema nervioso.

Para concluir, les comparto este video de algunos años atrás (alrededor del 2011). Es un concierto muy íntimo que ofrecimos Yayo y yo a familiares y a amigos. Esta pieza se llama Amarilli, es un Madrigal del siglo XVI.

Con amor,

Ainek


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2 comentarios sobre “Música y meditación

  1. Es muy inspirador leerte, muy cierto lo del lobo acechando.Me identifico mucho con tener el espacio dentro de la crianza para practicar, en mi caso dibujo.Coincido en lo importante que es estar sano de los nervios.Nos gusto mucho a Gloria y a mi su interpretación de la pieza que compartes.Siempre es un gusto leerte y releerte.

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    1. Muchísimas gracias, mi querida Paula, siempre es muy lindo recibir tu retroalimentación. Que cada día integremos más lo que nos hace sentir bien, nos inspira y produce dopamina,
      como: hacer ejercicio, escuchar o tocar un instrumento, meditar etc.
      Te abrazo y ojalá vernos pronto y platicar.

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