Está por terminar el verano en el hemisferio norte del planeta. Los países del centro, este y sur del continente europeo seguramente han vivenciado el calor del verano.
Entre más cerca estes de los polos, más se experimenta los extremos.
Aquí en México y particularmente en donde yo me encuentro es más templado.
Y aun así el verano se siente dominante.
En la selva baja se espera con mucha esperanza la lluvia. Este año podría decir que la esperábamos casi con desesperación. Finalmente llegó, hemos tenido tormentas eléctricas, días y noches enteros de lluvia.
El calor disminuyó. Los bosques reverdecieron. El campo se llenó de hierba. Las plantas medicinales resurgieron. La milpa se sembró. Las vacas tomaron agua suficiente.
La vida retoñó.
Las pozas y los ríos se llenaron.
Agradecimos la vida.
En el pueblo todos hablábamos de lo bueno de que al fin llovió. Los primeros días con quien me encontraba, no paramos de compartir esta alegría.
Incluso, este verano me anime a sembrar nuestros elotes con la esperanza de cosechar en el otoño y hacer la elotada de San Miguel con los elotes cosechados.
Así que, entre la siembra, la lluvia y la esperanza se está terminando el verano. Llena de asombro: de lo poderosa que es el agua del cielo. Llena de ilusión de los siguientes últimos meses del 2024.
Con los pies en el último año de la primaria, mi hija reinicia su ciclo escolar.
Regresar a escribir después de una larga pausa no ha sido sencillo. No sabía por dónde empezar. Me preguntaba: ¿con cuál tema retomar?, ¿daré una explicación de mi larga pausa?
No fue necesario seguir buscando. Finalmente, la palabra que me da vueltas en los últimos días es “regresar “. Regresar a la escuela, regresar a escribir, regresar a lo sagrado. Y es una palabra que todos conocemos. La experimentamos con frecuencia. En estos días, todos de alguna manera la vivenciamos en un área de nuestra vida, de nuestro ser. Siempre regresamos a algo.
Muchas veces regresar es empezar. Regresar es continuar, regresar es iniciar.
Esa palabra poco a poco va tornándose en continuar. El tiempo es así: lineal y no lineal. Una hora va a la otra, pero los acontecimientos son diferentes. Las cosechas llevan su proceso y su tiempo. El procesamiento interno lleva otro.
Así que, aquí estoy continuando en este espacio para quienes quieran leer, compartir, interactuar. A través de este blog de crianza y maternidad y, de mi pequeño universo.
Deseando un feliz retorno. Continúa hacia ti y tus sueños. Sigue tu corazón y tu trabajo. Prosigue en la escuela y en tu labor. Avanza en lo que hagas.
Finalmente, me di cuenta de que retorno a lo que no he dejado de hacer, retornar a lo sagrado.
Me siento muy ilusionada de volver, tan parecida la sensación de cuando empecé el blog.
Sentirse en casa es una buena sensación. Sentir la sensación de un lugar seguro.
¿Identificas cuál es tu lugar seguro, tu persona segura?
Besos, abrazos y cariños a todos,
Ainek

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Al leerte casi escucho tu voz, es como estar tomando un cafe contigo, tan natural, clara y con buenas noticias como que llovio este año.Felicidades,me da mucho gusto que retomes la escritura que nos invita a tus lectores a volver a leerte.
Te amo más!
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Gracias, queridísima Paula. ¡¡Doble gracias por darte tiempo de leer y además de comentar!! Te mando muchos abrazos y cariños
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