En noviembre tuve la fortuna de viajar a tierras tainas, a República Dominicana.
Visité a mi familia, amigos de la infancia y playas hermosas.
Cuantos recuerdos llegaron a mi vida, el olor, las caminatas por la zona colonial.
Tenia 10 años sin volver a mi otro pedazo de tierra donde me vió crecer.
Ver a mis primos, los hijos de mis primos.
La calidez de los demás, el trazo del tiempo en cada uno,
Tantas cosas han cambiado y al mismo tiempo todo sigue igual.
Y en un cerrar de ojos ya estamos en marzo de 2025. Estamos a punto de comenzar la semana santa y mi hija está a nada de graduarse de la primaria.
¡Cuántos acontecimientos surgen en nuestras vidas! Hoy, para recordarme el paso del tiempo, encontré una fotografía de su graduación del preescolar. Ahora, vamos camino hacia otra.
Corre tan rápido la vida. Lleva un ritmo que intento estar a la altura de ella.
Me llena el alma ver crecer a mi hija y con ella a todos sus amigos. Cuanta hermandad llevan en ellos, son sus hermanos del corazón.
No es que no me guste que crezcan. De hecho, me encanta. Me encanta cómo hablan, qué piensan, su creatividad y belleza crean. Es que crecer duele. También nos transforma. Mientras reflexiono sobre este tema, las palabras que surgen son: conexión y vinculación. Me doy cuenta de que mientras transitamos por cambios más necesitamos vincularnos y conexión verdadera.
En medio de esta abrumadora sensibilidad, conocí a María, consultora de feng shui. Ella es un ser realmente hermoso. Platicar con ella me conectó a agradecer la vida y mi vida. Llegó como un ángel en el momento propicio. Es cuando me doy cuenta de que esta vida es para abrazarse con todo el ser.
El hogar, los viajes, la crianza, la profesión, la amistad, el futuro, la vida en un parpadeo, en un corazón…
Las escrituras védicas mencionan que, en nuestro rezo diario, no debemos olvidar hacernos la pregunta ¿Quién soy? ¿Para qué nací? ¿De qué está hecho este mundo?
A veces las respuestas llegan de maneras inimaginables.
Para mí escribir siempre es una manera de recordar lo importante. Lo cotidiano es un arte.
En esta primavera, brotan las flores y nace la vida. De igual forma, broten nuevos anhelos en cada uno. Que florezca lo cultivado en el invierno. Con la misma fuerza con la que el reino vegetal florece y se alza hacia el cielo.
Con amor,
Ainek




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