Guarda esta flor

Xiqui yehua in xóchitl, xiqui yehua ipan noyólotl, pampa ni mitz tlazotla, pampa ni mitz tlazotla, ica nuchi noyólotl.

Poema en lengua Náhuatl

¿Cómo describes la inmensidad de una madre?

¿Cómo describes la profundidad de su alma?

Los días previos a la celebración del Día de las Madres —que en México celebramos el 10 de mayo— estuve un tanto apática. Sobre todo, con la organización. No tenía idea de lo que quería hacer.

Me sentía saturada entre el trabajo profesional y mi propio proceso anímico. Y eso me sorprendía, porque en realidad me encanta dar lugar a celebrar.

Celebrar ésta y otras festividades del año me permite resignificar la vida cotidiana. Especialmente aquellas celebraciones que marcan los ritmos de la naturaleza. Las vivo como una especie de eclosión del ser.

Finalmente llegó el día.

Se hizo un plan familiar muy sencillo. Armamos un menú rico con lo que ya teníamos en casa: muchos huevos y papas.

Yayo nunca había preparado una tortilla española. De hecho, aquí no es común hacerla ni comerla. Pero se animó a cocinarla y le quedó deliciosa.

La acompañamos con una ensalada fresca, quesos y algunos otros platillos. También preparó un exquisito pay de manzana.

Pero, más allá de la comida, lo que más agradecí fue la dinámica familiar que se generó alrededor de ella.

Muchas veces, cuando llega el Día de las Madres, una termina organizando, resolviendo y sosteniéndolo todo. En cambio, esta vez fue distinto.

Fue un día de recibir.

De consentimiento.

De sentirme cuidada.

Mi María participó todo el tiempo: picando, rallando y decorando los platillos.

Desde el año pasado, Yayo ha explorado mucho más sus dones culinarios y me ha sorprendido profundamente su gusto por cocinar. Ya lo invitaré algún día a compartir algunas de sus recetas.

Hay dos cosas que agradezco especialmente al recordar este día.

La primera es la presencia de Yayo en mi vida y la familia que somos. También agradezco la amorosa sorpresa de organizar esta celebración.

Y quizá fue justamente esa sensación de cuidado, presencia y amor compartido la que abrió espacio para lo que vino después.

La tarde comenzó a hacerse más silenciosa, más cálida, más contemplativa. Y, casi naturalmente, apareció aquello que más nutre mi corazón: el canto.

Después de comer, mi hija y yo comenzamos a cantar juntas. Y, sin darnos mucha cuenta, surgió la idea de grabar una canción para dedicarla a todas las madres.

Mientras cantábamos, sentí muy presentes a todas las mujeres que nos habitan y nos anteceden.

He aquí nuestro regalo:

Que este poema y canto náhuatl les deje un calorcito permanente en el interior.

Guarda esta flor.
Guárdala en tu corazón.

Xiquiyehua in Xochitl . Voz: María Sofía Arenas Bustamante y Ainek Bustamante

Xiqui yehua in Xochitl

Xiqui yehua ipan noyólotl

Pampa ni mitz tlazotla

Pampa ni mitz tlazotla

Ica nuchi noyólotl

Guarda esta flor,

Guárdala en tu corazón.

Porque yo te amo,

Porque yo te amo,

Con todo mi corazón.


Mamá, cuando me abrazas siento valentía.

.~María Sofía – 7 años, primavera 2021

Y me despido con el corazón agradecido.

Abrazo cálido,

10 de mayo 2021


Descubre más desde La danza de la vida

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

2 comentarios sobre “Guarda esta flor

  1. Me encantará compartir lo que he aprendido del cocinar con amor y del buen comer con alimentación sana. Hermosas voces celestiales, permean mis sentidos de dulzura. Gracias por tanto amor!

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *