Ha llegado agosto. Estamos a la mitad del verano. Este año el amarillo ha sido un color que se ha hecho presente en mis días. Me ha encantado mirar las flores amarillas que nacen en el campo. Recién cumplí años y flores amarillas me regalaron. El amarillo del Sol y el dorado de la miel.
El tema que abordaré hoy es acerca de la inspiración ¿Alguna vez te has puesto a pensar qué es? ¿De dónde viene? ¿De qué material esta hecha? Este escrito ha necesitado reposo, un tema que ha estado resonando por mucho tiempo dentro de mi.
Por siglos la inspiración ha sido una sensación entre creatividad, descubrimiento, asombro, un impulso. Gracias a esta energía han surgido monumentos, edificios, poesía, cantos.
La palabra significa: recibir el aliento. En las primeras discusiones sobre la naturaleza de la inspiración, los aspectos rituales destacan. Estos incluyen los orígenes divinos del aliento de Dios.
Por ejemplo: el oráculo de Delfos inhalaba el vapor y humos divinos en una caverna dedicada a Apolo. Las otras sibilas realizaban este ritual antes de dar una profecía.
En la Odisea, 22 347 -8, un poeta menciona que sus cantos fueron puestos en su corazón por los dioses.
«En el arquetipo antiguo de inspiración: Aristóteles argumenta que el poeta se transporta temporalmente. Va al mundo de la verdad o comprensión divina. Esta visión es la que obliga o incita a crear. Se creía que las musas inspiran o ayudan en el contenido no a la forma.
La Inspiración une lo bello, lo bueno, la verdad y lo justo, desde la inspiración divina. Al mismo tiempo la etimología de inspirar tiene que ver con el aliento». Respirar, inhalar.
La inspiración se vincula con las musas. El don de las musas es el don de la palabra verdadera (lo que vincula al poeta con el vidente).
Al ser la inspiración aliento divino, respiración, al considerar esta verdad en nuestro cotidiano, evocar este significado de inspiración. Nuestro respirar tendría dos objetivos. La parte vital nos permite vivir y hacemos sin darnos cuenta. No lo pensamos; es algo que sucede y es un indicador de bienestar y salud. Al mismo tiempo, inhalar y exhalar sería ocasión de cultivar la inspiración en su más alto significado. Algo ordinario es sagrado. Será que, si pensáramos habitualmente en el aliento divino, y su relación con la inspiración podríamos experimentar destellos de inspiración más frecuentes en nuestra vida.
Ahora bien, en el libro «Segundo septenio» Rudolf Steiner nos plantea que es una facultad de cognición superior. Al mismo tiempo, nos dice que la inspiración es una sustancia divina. Proviene de una esfera espiritual. Esta sustancia nos es dada. Por un lado, podemos desarrollar la inspiración. Al mismo tiempo, es una substancia divina que es dada por el mundo espiritual. Esta paradoja, como casi todas en las que se sustenta la vida, me da certeza. Surgen más preguntas y, sobre todo, nutre mi curiosidad. Además, alimenta el anhelo de profundizar en esta percepción.
Me emociona imaginar que es accesible a todos. Confío en que es una facultad cognitiva y creativa. Además, es de una naturaleza divina. A mi que me gusta lo místico. Pretendo creer que es una cualidad que une la tierra con el cielo. Conecta lo intangible con lo tangible. Es esta fuerza que nos sorprende. Nos da la inmensa y necesaria energía para crear algo que pareciera imposible o impensable.
Hay un verso que a mi hija y a mi nos gusta decir antes de dormir:
Admirar lo bello
Acoger lo verdadero
Venerar lo noble
Decidir lo bueno
Conduce al hombre en la vida a metas
En la acción a lo recto
En el sentir a la paz
En el pensar a la luz
Y enseña a confiar en el esplendor divino
En todo cuanto es en el vasto universo y en lo profundo del alma.
.~Rudolf Steiner
Acoger lo verdadero y venerar lo noble a través de la ética es fundamental. No importa a qué te dediques. No es necesario ser pintor, poeta, artista, sacerdotisa, matemático, físico o astrónomo. Esta facultad se puede cultivar en el día a día. ¿En verdad puedo cultivarla en lo ordinario? ¿De qué manera? ¿Cómo? Estar atenta, hacerle caso, poner atención. Unos de los ejercicios para preservarla es llevar a cabo esta inspiración. Es decir, que no se quede en solo una buena idea o sensación y pronto se diluya en el olvido. Por ello crear, expresarla permea las propias acciones. Para esto nos ayuda la voluntad, la acción.
Cuantos destellos de inspiración han llegado y no le he hecho caso, parecía una idea exuberante, lejana, simplemente la olvido. Pero otras veces ha sido una frase que me ha sostenido por días. Tan solo pensarla y recordarla me ayuda. Nombrarla, dibujarla, convertirla en una receta o manifestarla en una celebración también me sustenta. En esta practica de intentarlo me imagino nuestro mundo con acciones más humanitarias, con una fragancia exquisita.
En el yoga antiguo la practica de observar con detenimiento un objeto hasta el punto que surja el asombro. Este es un ejercicio que aprendí estudiando yoga, la contemplación viva. Que el mirar sin juicio permita la mirada autentica.
Cuéntame ¿Cuándo has sentido inspiración? ¿Qué haces con ella? ¿Cómo la identificas? ¿Tienes algún ritual que te conecte con la inspiración? Me encantaría conocerlo.
Gracias por tu compartir.
Abrazo cálido en este verano 2021
Ainek
4 de agosto 2021
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