Llegó el otoño.
Cuando yo era jovencita, mis estaciones favoritas eran la primavera y el verano.
En tanto que empecé a meditar y a conocer el mundo desde otra perspectiva interior, empecé a amar el otoño y el invierno. Ahora no se cual disfruto más. Creo que el otoño y el invierno están siendo mis predilectas, claro, aquí en México, pues no tengo otra experiencia de referencia.
Estuve un otoño en Europa, y fue muy frio para mi, no sé, tal vez vivir en un lugar más frio cambiase mi perspectiva.
El otoño ha llegado en este 2021. Tengo sensaciones encontradas, sentí que el verano fue demasiado largo y anhelaba el cambio de estación y ahora que ha llegado, sentí el tiempo muy rápido…
…Así que a mediados de septiembre la nostalgia se hizo presente al ver que un verano más se iba, ya que las transiciones me cuestan trabajo, y aunque el verano tuvo sus retos, también estuvo lleno de belleza y aprendizaje.
Como en mi introducción del blog, les cuento que estoy estudiando antroposofía, hay un libro que se llama «El ciclo anual como camino de iniciación….» de Sergej O. Prokofieff. Un libro que no he leído completo, solo extractos. Es un libro que introduce a la esencia espiritual del ciclo anual.
Coincide que en mi camino de meditación, celebrar un acontecimiento, es ocasión de celebrar tu ser interior. Para llevar a cabo una celebración se necesita tiempo, enfoque. Lograr un propósito, requiere voluntad, trabajo. Esa belleza que se puede vislumbrar, es gracias a ese trabajo en común.
Las transiciones, de cierta manera las he ido asumiendo desde una celebración, a veces ritualisticos, pero desde la vida de crianza, ha sido también de ritmo, de conexión con el mundo, con la naturaleza. Llevar el tiempo de una manera sin reloj, desde la observación y a la vez, marcado por fechas importantes ya sean de nuestro calendario o los cambios de la naturaleza.
Desde hace tres años me reúno para adviento con dos familias muy queridas por nosotras. Nos encanta prepararnos para la llegada de la navidad.
Luego a partir de la pandemia se tornó en algo que le hemos llamado las celebraciones del año, y hemos hecho un mini circulo entre nosotras en dónde celebramos los ritmos naturales del tiempo, y fechas de acontecimientos que consideramos importantes.
Empezó como algo muy sencillo, pero mi amiga Caro es repostera y literata, entonces, Ella, a hecho magia, ha unido la literatura con el pan y les cuenta un cuento, algunas actividades y sobre todo y lo mas bello para mi, es que ha logrado que nuestros hijos amen hacer pan, que ellos se relacionen con su hacer, su vinculo y el tiempo con una celebración, observación y creatividad.
El verano ha sido fenomenal, en una ocasión fuimos juntos al rio, y al principio del otoño, los niños hicieron un pan con forma de dragón e hicieron actividades de valentía con motivo de la celebración de San Micael y de la cosecha.
Crear un momento de cierta forma ritualista me ayuda a transitar los cambios del tiempo y de la vida, si hay algo doloroso lo transito con belleza y por fortuna acompañada con mi pequeño circulo de amigas.
Y aunque nos reunimos a celebrar con estas queridas amigas, nosotras no hemos dejado de hacer los propios en casa, unos más sencillos.
A mediados de septiembre, mi María y yo hicimos unas coronas de flores, y eso me ha dejado un buen recuerdo de este tiempo.
Hoy te quiero compartir una manera de hacer coronas, como me enseñó mi hijita, que a su vez ella aprendió en su escuela.
Tal vez a algunas de ustedes, esto les ayude, si su temperamento tiende a lo melancólico, estoy segura que les podrá ayudar a transitar los ritmos naturales haciendo algo que les conecte con la belleza que observan, que viene y se va, o tan solo les ayude a tener un momento presente con sus hijos.
Materiales:
Flores de temporada
Tamaño: pequeño o mediana
Hilo
Tijeras
Instrucciones:
Escoges una rama con flores y lo vas entrelazando una con otra, con el hilo le haces un nudo, y así consecutivamente, hasta llegar a un tamaño que consideres te quede en tu cabeza.
Entrelazas las dos puntas, las unes con hilo.
Listo para usar, para colgar.
Si tu hijo aun tiene sus manos pequeñas le puedes ayudar a hacer el nudo.







Que la belleza del día a día alumbre el camino.
Ainek
Octubre 2021
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