Hablar de limites desemboca en varios temas con los que se relaciona. Uno que es importante no perder de vista al aplicar los limites es la integridad y dignidad del niño. Es crucial resguardarlas.
Varias fuentes de crianza coinciden en este punto » el castigo rompe la conexión, lastima la voluntad y la autoestima». El niño se asusta. Entra en un estado de alerta. Esto detona el miedo y conecta con la sobrevivencia. En este estado, despierta la necesidad de huir o pelear. Se siente la necesidad de defenderse, lo que es un juego de poder. Así pierde la oportunidad de aprender de las razones.
¿Alguna vez te has asustado? ¿Qué sucede en ti?
Un niño se puede convertir en tirano cuando hay incoherencia y cuando no hay flexibilidad.
El castigo anula la acción (crimen, error). Lo convierte en un niño malo. Además, no entiende cuál es el crimen y lo repite. Con los castigos liberas de la responsabilidad al niño.
Una crianza permisiva: le hacemos todo al niño.
Una crianza autoritaria: es manipuladora verbalmente y físicamente.
La crianza dudosa: coquetea entre las dos. Un día es autoritaria y al otro día permisiva. El niño no sabe qué esperar. Esto es un factor de riesgo tremendo.
Cualquiera de estos puntos dificulta en el desarrollo de los sentimientos de responsabilidad. Se hacen inmunes a los castigos.
Pero así como en el día a día podemos cultivar desconexión con nuestras reacciones ante los sucesos. También podemos crear y cultivar conexión.
Te comparto algunas formas:
Así como el castigo desconecta, escuchar atentamente conecta.
Mirar y observar sin juicios conecta.
Descubrir al niño con la propia mirada conecta.
Y una llave de oro: jugar.
Cuando descubrí que «el juego nos conecta». Y, a su vez la conexión fortalece la estima y la identidad, fue un regalo. Ahora intento, hago un esfuerzo de jugar (a pesar del cansancio) cada día al menos un momento con mi María.
Desde hace un tiempo, para mí, jugar es abonar nutrientes a nuestra tierra interna. También es nutrir nuestra relación. Digo nuestra porque yo también recibo mucho al jugar con ella.
Para ser sincera, he tenido distintas etapas en la maternidad. En algunas épocas, jugar me sale natural. En otras, como lo es ahora, no me es tan sencillo.
Y a ti qué te sucede cuando escuchas la palabra jugar ¿A qué te remite? ¿Qué resuena en ti? Contento, apatía….
A mí me encanta jugar con mi hija juegos de mesa. Me gusta hacer una actividad, por ejemplo, pintar. Lo disfruto mucho. Me gusta leer con ella y para ella.
Cuéntame ¿Cómo te va con el juego?
Este tema está inspirado en una plática que tomé con una experta en el área de educación y crianza. La experta es Susana Sánchez Pinto. Su proyecto es: Amarte escuchando. Si quieres profundizar en este apasionante tema, te invito a buscar el trabajo de ella, aquí: https://www.facebook.com/AmarteEscuchando
¡Cuantas posibilidades hay en el mundo para educar, maternar y ser!




Con amor, Ainek
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