Mi hija tiene ahora ocho años, y es un nuevo mundo para mi. Y paradójicamente es como si estuviera entrando nuevamente a la etapa de los tres años. En esta etapa, se auto descubre como un ser independiente a mi. Su palabra favorita es no. En muchas ocasiones, llevar la contraria es su natural respuesta. Una forma de autoafirmarse.
Esto del limite es un tema muy profundo y extenso.
A los ocho años los niños están viviendo el mundo del sentir y de los valores. El mundo interno empieza a tener mucha fuerza en su crecimiento.
Es tan importante en esta etapa la lectura de fabulas sin contar la moraleja. Si no que ellos la descubran por si solos, la internalicen. Historias donde sucede una transformación genuina y honesta y, sobre todo un proceso. Ellos están pasando por una transición fuerte. En algunos niños se manifiesta más intensa que en otros, pero todos pasan por esto.
Acompañarlos, claro, pero también es muy importante que como cuidadores volteemos a vernos y preguntarnos cómo estamos: ¿Cómo estoy? ¿En cuál proceso me encuentro? Pues en estos tiempos, hay al menos tres a cuatro septenios de diferencia. La diferencia de edad entre nuestros hijos y nosotros es considerable. Las necesidades que ellos tienen son muy distintas a las nuestras. Así que buscar la manera de que coexistan en armonía y sobre todo sin hostilidad y apatía es fundamental. Procurar un interés genuino. Esto resulta un gran desafío y al mismo tiempo es medicina en sí misma.
Procurar un ambiente cálido en esta alquimia de crecimiento requiere de mucha franqueza, trabajo personal y conciencia.
A veces podría ser una bomba de tiempo o una combinación perfecta. Podría ser una obra de arte o un caos. Pero aquí, ellos esperan de nosotros. Somos los adultos, el cuidador, la contención, el candil. ¿Qué pasa cuando no somos conscientes de esto? ¿Y qué pasa cuando simplemente se olvida?
Por ello es tan valioso procurar la conciencia de nuestro estado anímico, mental, y por supuesto físico. Hacer pausas, tomar espacios, y ahondar en el sentir personal y observar a nuestros hijos. Reflexionar ¿De qué hablan? ¿Cuáles son sus temas favoritos? Escuchar y evitar un juicio inmediato de sus platicas.
Así que después de muchos noes, después de muchos tropiezos, te comparto algunas certezas que nos están apoyando en esta etapa (comienzo del famoso Rubicón):
- La lectura, especialmente historias con las que puede ahondar en su sentir de una manera mas franca.
- El arte, la creatividad
- Una disciplina artística
- Los oficios
También te dejo aquí el enlace de un libro. «La tierra como escuela» es de Roberto Crottogini. Este libro aborda con profundidad las necesidades de cada septenio.

Se despliega una mariposa
Que alce su vuelo con soberanía y dignidad.
La calidez de una mirada libre de juicios la acompañe en este largo camino de autoconocimiento humano.
La vida es un asombro absoluto.
Un viaje digno de vivirse.
Ainek Bustamante
Siempre agradecida por su lectura y me encantaría me compartan libros para el segundo septenio, se los agradezco mucho.
Con mi cariño de siempre,
Ainek
9 de enero 2022
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