Cuentos de hadas de Victoria Nazarevich para la formación de una conciencia tolerante.
¿Por qué duele la palabra?
La abuela tejió en silencio el sombrero nuevo de su nieta. Entonces la pequeña se acercó y, con las gafas de la abuela, preguntó:
«Abuela, dime, ¿Cómo es dolorosa la palabra?»
– Es como cuando te has golpeado o arañado, y duele aún peor. Sabes, cuando era muy joven, ya tenía mala vista. Y a veces me ofendía, decían todo tipo de cosas estúpidas sobre mis gafas. Esas palabras me dolieron y lloré.
«Entiendo», dijo la nieta mientras se quitaba las gafas. – Entonces, cuando una persona llora, es como la sangre de una herida, ¿solo que no es la rodilla la que está herida, sino el Alma?
«Sí, más o menos», respondió la abuela.
– Aaah, así que cuando una persona llora, también necesitas poner un vendaje en la herida, pero ¿otra palabra buena y amable?
«Eres mi astuta», dijo la abuela, probando un sombrero nuevo en la cabeza de su nieta.
Y la niña volvió a tomar los lápices.
– Intentaré dibujar una palabra curativa.
Autora: Victoria Nazarevich
Que en estos tiempos encontremos la palabra curativa y reconfortante que tanto se necesita.
Que en estos tiempos la solidaridad sea una acción común y cotidiana en todo lugar.
Con profundo amor, Ainek
5 de marzo 2022
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