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La importancia de relatar historias y de contar cuentos

Cuando era pequeña disfruté enormemente los relatos. Es una de las vivencias que más me gustaba y que aún recuerdo con una sensación cálida de mi niñez. Mi hermana y yo visitábamos con frecuencia a mi abuela Juana y, después de comer, ella, usualmente nos contaba algunos relatos y anécdotas de su juventud. Fue un verdadero gozo, sobre todo, cuando coincidimos con otras primas en casa de mi abuela. En muchas ocasiones se nos salían las lágrimas de reír tanto. Mi hermana y yo, somos de las nietas más pequeñas del lado de mi linaje materno.

Otro momento que disfrutábamos mucho (escribo en plural, pensando que mi hermana disfrutaba igual que yo, pero, creo que valdrá la pena preguntarle si estoy en lo cierto) fue la hora de ir a dormir, ya que, mi mamá regularmente nos contaba un cuento, en muchas de las ocasiones la historia nos gustaba tanto que le pedimos volviese a contarla una y otra vez, al siguiente día y por varias semanas más. Mientras escribo esto, vuelvo a sentir la calidez de aquellos días.

 Readers in trees por Toni Demuro

Ahora, con el tiempo que he estado estudiando pedagogía, estoy siendo más consciente de la importancia tanto del contar y leer cuentos, así como de relatar historias y anécdotas. Entre el verano y el otoño del 2020 tomé el taller «Los 7 pasos del aprendizaje» con Uta Stolz y Karla Olmedo. En una de las lecciones tocamos el tema de la importancia del relato, sobre todo en momentos tan difíciles como lo fue el año pasado, en donde la educación y la conexión entró en crisis profunda, vimos que, para el niño de temprana edad de los cero a siete años, las historias podrían lograr tocar al otro incluso, aun a la distancia y al mismo tiempo conectar con su propio mundo interior.

¿Por qué es tan importante? ¿Para qué le sirve al niño? Cada vez hay más estudios sobre este tema, pero en lo que a mí me concierne ha sido un medio para transmitirle a mi hija una enseñanza en momentos difíciles. Además, de ser un tiempo de fomentar la escucha, es un momento de conexión con nuestro cuidador sea nuestra madre, abuela, educadora, papá y, ya sabemos que la conexión fortalece el vínculo. También enriquece el vocabulario, además de fomentar el gusto por la lectura.

En muchos de los cuentos de hadas aparecen arquetipos universales, que nos ayudan a entender y a lidiar con emociones que yacen en nuestro interior, además de incentivar la imaginación y la memoria, podría llegar a ser una vivencia profunda del alma. Por eso que, contar un mismo cuento por varios días es una actividad que beneficia al niño en su desarrollo, esto le da la capacidad de profundizar, entender, memorizar y recordar la historia.

Claro está que, el cuento que escogemos depende de la edad del niño y de las necesidades propias de su edad, generalmente con los niños de primer septenio y sobre todo menores de tres años, se sugieren historias con desenlaces felices, historias cortas y simples, adecuadas para lo que estén viviendo y que fomenten la voluntad, ya que a esta edad el niño vive a profundidad las imágenes y se identifica con la misma historia.

Leí que para las edades de entre cuatro y seis años, «Las imágenes de los cuentos deben ser tan grandes en su sencillez, tan verídicas en su mensaje. Que sea una llamada a las regiones profundas del alma, regiones en las que tiene su origen la voluntad.»

Pienso que de los cuentos podemos aprender mucho del mundo y de la vida, y además es bueno saber qué pueden ayudarnos a transmitir a nuestros hijos. Y también, por qué no, aprender un poco más de nosotros mismos.

¿Qué sucede cuando escuchamos una historia?

Desde la antigüedad las distintas culturas de todos los tiempos, de todos los continentes, de todos los países, ciudades, tribus y comunidades sea que hayan estado en la cumbre de una montaña, o a la orilla de un río, han transmitido su sabiduría y conocimiento por medio de relatos y cuentos como lo hicieron, por mencionar algunas: la cultura hindú, persa, egipcio caldeo, griega, romana, anglo germana, la cultura mesoamericana, del camino rojo, de toda América hasta nuestros días y no ha sido casualidad si no que es un canal eficaz que funciona.

La palabra es un medio de comunicación atemporal que ha registrado mucho en el camino, pero ¿Qué sería si no hubiese un receptor? el narrador perdería su sentido. El narrador y el oyente tienen una estrecha relación. Gracias a la tradición oral hemos podido conocer historias que guardan verdades y preservan sabiduría. Enseñanzas de todos los tiempos. Gracias al relato muchos textos que ahora están escritos lograron trascender.

En casa nos encantan las historias de Hanuman y muchas de estas historias nos han dado valentía, también, muchos de los cuentos de hadas de distintas colecciones, como es la de los hermanos Grimm, algunos cuentos antroposóficos con referencias a las celebraciones del año. Y muchos más de autores actuales que al igual nos han dejado huella. Dentro de nuestra rutina en la lectura de vez en vez intercalamos un cuento, otras noches poesía, y/o la repetición de algún verso.

También, en otro momento les contare acerca de mi mamá, la abuela de mi María que disfruta de las artes de hablar y relatar anécdotas y, pues, de vez en cuando le preguntamos de su niñez y juventud, créanme, tiene mucho que contar, escucharla es una experiencia bellísima para nosotros.

Se me ocurre hacer una sección en donde les pueda compartir algunos cuentos con temática distinta.

Hoy les dejo un cuento que cuando se lo leí por primera vez a mi María, me conmovió muchísimo. Aprovechando que recién (el 23 de mayo) ha pasado la celebración de Pentecostés:

Cuento de Pentecostés

Érase una vez un rey que tenía trece hijos, un día los doce mayores partieron a buscar fortuna, pero el decimotercer hijo se quedó en casa. Era demasiado joven para acompañar a sus hermanos.

A lomo de doce hermosos caballos, los doce hermanos se fueron a cabalgar por el ancho mundo. Llegaron a un país que estaba cubierto por todas partes de rocas y cantos, piedras y guijarros. Allí vieron a una anciana que estaba sentada en el suelo, frotándose las rodillas. Pero los doce príncipes estaban tan atareados guiando sus caballos por entre las piedras que no tuvieron tiempo de hablar con la anciana. Siguieron cabalgando y llegaron a un país que estaba cubierto por todas partes de estanques y charcas, pantanos y ciénagas. Allí vieron a una anciana que estaba metida hasta la cintura dentro de un pantano. Pero los príncipes estaban tan atareados guiando sus caballos por entre las aguas que no tuvieron tiempo de hablar con la anciana.

De nuevo siguieron cabalgando, y llegaron a un país donde el viento y el aire soplaban y corrían de tal modo que tuvieron que sujetarse los sombreros y los trajes, y hasta tuvieron que retener a sus caballos para evitar que se volaran. Vieron a una mujer que venía precipitadamente, casi volando, con las faldas por encima de la cabeza y agarrada a un paraguas vuelto del revés. Parecía como si en cualquier momento la anciana fuera a desaparecer en el cielo. Pero los doce príncipes estaban tan atareados guiando sus caballos a través del viento que no tuvieron tiempo de hablar con la anciana.

Siguieron cabalgando llegaron por fin a un castillo. Las paredes se desmoronaban, las piedras tambaleaban, todo el castillo parecía estar sujeto por la hiedra que lo cubría por todas partes y que incluso trepaba por las ventanas. Los hermanos estaban sedientos después de tan largo viaje y fueron a sacar agua del pozo del patio. Pero el pozo estaba seco, y no pudieron sacar ni una gota para apagar la sed. Entraron en el castillo. Estaba muy oscuro a causa de la hiedra que cubría las ventanas, y además estaba húmedo y casi no se podía ni respirar. Intentaron abrir las ventanas, pero estaban roñosas y no se podía mover. El más mayor de todos rompió un cristal, pero la contraventana se cerró de golpe y la obscuridad se hizo aún mayor.

Los príncipes entraron en el salón de los banquetes. Había una larga mesa preparada con comida y bebida, decorada con flores blancas y doradas, y doce velas. Los platos y las copas eran de oro. El rey del Castillo estaba sentado en su trono presidiendo la mesa, y llevaba una corona de oro, pero estaba profundamente dormido. Los príncipes intentaron despertarlo, pero no pudieron. Todo estaba tan oscuro que casi no podían ver ni lo que hacían. Intentaron encender las velas, pero estas tan sólo chispearon un poco más y se apagaron. Entonces se sentaron a comer en la oscuridad, pero antes de que pudieran probar bocado empezaron a adormecerse poco a poco, y cada vez más, hasta que quedaron profundamente dormidos.

Ahora que los doce príncipes no podían volver a casa, el hermano más pequeño acudió a su padre, el rey, y le pidió permiso para ir a buscar a sus hermanos. Al principio el rey no quiso porque no quería separarse del único hijo que le quedaba, pero finalmente le dio permiso.

Llegó a un país que estaba cubierto por todas partes de rocas y cantos piedras y guijarros. Allí vio a una anciana que estaba sentada en el suelo frotándose las rodillas. El joven príncipe detuvo su caballo y preguntó: ¿ puedo ayudarla?

– ¡Ay!- Dijo la anciana- me he caído y me he hecho daño en las rodillas.

El príncipe desmontó de su caballo inmediatamente y Vendo las rodillas de la anciana. La subió al caballo y la llevó a su casa. Entonces la mujer le dio las gracias y dijo:

– Coge este puñado de arcilla. Con él podrás reparar cualquier piedra rota.

El príncipe guardó el bonito regalo cuidadosamente, dijo adiós a la mujer y prosiguió su camino.

Llegó entonces a un país que estaba cubierto por todas partes de estanques y charcas, pantanos y ciénagas. Allí vio a una anciana que estaba metida hasta la cintura en un pantano. El joven príncipe detuvo su caballo y preguntó:

– ¿Puedo ayudarla?

-¡Ay!- Dijo la anciana- me he hundido en esta charca y no puedo salir.

El príncipe desmontó de su caballo inmediatamente y fue chapoteando y saltando de un lado a otro hasta que llegó hasta donde estaba la anciana. La subió sobre sus hombros y cuando la hubo dejado sana y salva, la anciana le dio las gracias y le dijo:

– Toma esta pequeña botella de agua. Con ella podrás apagar mucha sed.

El príncipe guardó cuidadosamente la botella, dijo adiós a la anciana y prosiguió su camino.

Después de mucho viajar llegó a un país donde el viento y el aire soplaba y corrían de tal modo que tuvo que sujetarse el sombrero y el traje, y hasta tuvo que retener a su caballo para evitar que se volaran. Vio a una mujer que venía precipitadamente, casi volando, con las faldas por encima de la cabeza y agarrada a su paraguas vuelto del revés. El joven príncipe detuvo a su caballo y preguntó:

– ¿Puedo ayudarla?

– ¡Ay!- dijo la anciana- No puedo detenerme.

El príncipe corrió tras de ella, antes de que viniera otra ráfaga de viento, la agarró fuertemente y la dejó a cubierto en una torre cercana. Entonces la anciana le dio las gracias y dijo:

-Toma esta pequeña lámpara de aceite. Su luz te permitirá ver donde quiera que estés.

El príncipe guardó el regalo, dijo adiós a la anciana y prosiguió su camino.

Finalmente llegó a un castillo. Las paredes se desmoronaban, las piedras tambaleaban, todo el castillo parecía estar sujeto a la hiedra que lo cubría por todas partes y que incluso trepaba por las ventanas. Entonces se acordó del regalo de la anciana y sacó el puñado de arcilla. Untó un poco sobre la primera piedra inmediatamente quedó reparada. Continuó llenando agujeros con el pedacito de arcilla hasta que todas las piedras del castillo estuvieron fuertes y bonitas.

El príncipe tenía sed y fue al pozo del patio, pero estaba seco. Entonces se acordó del pequeño regalo de la mujer y sacó la botella de agua. Vertió el contenido dentro del pozo e inmediatamente empezó a salir agua y más agua, hasta que el pozo estuvo lleno, y el agua volvió a correr. El príncipe se inclinó, bebió el agua viva y su sed se apagó.

Entonces el príncipe entró en el castillo. Estaba húmedo y casi no se podía ni respirar y además estaba oscuro a causa de la hiedra que cubría las ventanas. Se acordó del regalo de la anciana y sacó la pequeña lámpara de aceite. Esta brilló en el luminoso su camino hasta llegar al salón de los banquetes. Allí encontró a sus doce hermanos sentados alrededor de la mesa, profundamente dormidos como y al rey del Castillo presidiendo la mesa y también profundamente dormido. Intentó despertarlos, pero no pudo; no hubo palabras ni caricias capaz de moverlos. Entonces vio entre los platos y las copas de oro y las flores blancas y doradas, las doce velas. Con la ayuda de la lámpara de aceite el joven príncipe las encendió una a una. Y cuando hubo encendido todas las velas, las ventanas se abrieron y a través de una de ellas entró volando una paloma blanca como la nieve y se posó en el hombro del joven príncipe. Entonces los doce hermanos y el rey se despertaron. Se levantaron para dar la bienvenida al decimotercer príncipe y le dieron las gracias por haberles librado de su encantamiento. Comieron y bebieron todos juntos y los doce príncipes regresaron a casa junto a su padre, y hubo mucha alegría.

Pág. 117 a la 122

Que sepamos usar y valorar la palabra tan efímera y poderosa .

Ainek

2 de junio 2021

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Guarda esta flor

Xiqui yehua in xóchitl, xiqui yehua ipan noyólotl, pampa ni mitz tlazotla, pampa ni mitz tlazotla, ica nuchi noyólotl.

Poema en lengua Náhuatl

¿Cómo describes la inmensidad de una madre?

¿Cómo describes la profundidad de su alma?

Los días previos a la celebración del día de las madres (en México se celebra el 10 de mayo). Estuve un tanto apática. Sobre todo, con la organización. No tenía idea de lo que quería hacer. Me sentía saturada en mi trabajo profesional y en mi proceso anímico. Esto a pesar de que me encanta dar lugar a celebrar. Celebrar ésta y las demás celebraciones del año me permite resignificar mi día a día. Esto es especialmente cierto para aquellas que marcan los ritmos de la naturaleza. Las vivo como una eclosión del ser.

Finalmente, llegó el día. Se hizo un plan familiar muy sencillo. Armamos un menú rico. Teníamos muchos huevos y papas. Yayo nunca había hecho una tortilla española (aquí en casa no es común hacerla, ni comerla). Pero la hizo y le quedó deliciosa. La combinamos con una fresca ensalada, quesos y algunos otros platillos. También, hizo un exquisito pay de manzana. Lo que más agradecí fue la dinámica familiar. Normalmente, uno cuando celebra el día de las madres muchas veces termina organizando y haciéndolo todo. En cambio, esta vez fue distinto. Fue un momento de recibir y de consentimiento.

Mi María estuvo participando todo el tiempo: picando, rallando y decorando los platillos.

Desde el año pasado, Yayo ha explorado sus dones culinarios. Me ha sorprendido con su gusto por cocinar. Ya lo invitaré a compartir algunas de sus recetas.

Hay dos cosas que agradezco mucho el día de hoy. La primera es la presencia de Yayo en mi vida. También agradezco la familia que hemos cultivado a lo largo de los años. Por supuesto, la atinada sorpresa de organizar la celebración. La segunda, pasar una tarde haciendo lo que más me gusta: cantar.

Después de comer mi hija y yo, estuvimos cantando. Se nos ocurrió grabar una canción con la intención de dedicársela a todas las madres. Especialmente a mi madre y abuelas. Y he aquí nuestro regalo: Que este poema y canto Náhuatl les deje un calorcito permanente en el interior.


A mi madre

A mis abuelas, a mis bisabuelas, tatarabuelas, a todas mis mujeres antiguas

A todas las madres

A esta tierra madre

Guarda esta flor, guárdala en tu corazón.

Xiquiyehua in Xochitl . Voz: María Sofía Arenas Bustamante y Ainek Bustamante

Xiqui yehua in Xochitl

Xiqui yehua ipan noyólotl

Pampa ni mitz tlazotla

Pampa ni mitz tlazotla

Ica nuchi noyólotl

Guarda esta flor,

Guárdala en tu corazón.

Porque yo te amo,

Porque yo te amo,

Con todo mi corazón.


Mamá, cuando me abrazas siento valentía.

.~María Sofía – 7 años, primavera 2021

Con amor,

Ainek

10 de mayo 2021

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La magia de los cuentos

Mamá, mamá, mira, la lluvia vino a sanar las heridas de los árboles.

.-María Sofía

Pienso que a nosotros también  .

Llegó la pascua 2021 y finalmente sentí que inició el año.

En mi pueblo el domingo 11 de abril empezó un incendio, se dice que ha sido el más fuerte y difícil que ha tenido, deseamos que no vuelva haber ningún otro.

Cuando surgen dificultades ¿de qué manera podemos apoyar? fue impactante la organización civil, la fuerza de la comunidad, el amor manifestado, amor a los cerros, a la fauna, a la flora, una tremenda experiencia llena de enseñanzas.

Se dice que los cuentos son curativos. Mi hija y yo todas estas noches evocábamos el agua, a la lluvia, leímos el cuento «La gotita de lluvia» de Joanna Gray. Desde el punto de vista de arteterapia y la antroposofía los cuentos son curativos, y esta vez me di cuenta que no solo cura a quien lo lee, a quien lo escucha, si no que, también, a quien se lo dedicas y nosotras leímos cada noche pensando en el bosque, así logramos encontrar consuelo.

María Sofia cantó una noche esta canción que surgió de su corazón:

Lluvia, lluvia cae por favor
Lluvia, lluvia cae otra vez
Lluvia, lluvia cae por favor
Lluvia, lluvia cae mucho más



Una plegaria sincera.

Muchos amigos coincidimos con una misma sensación, fuimos escuchados por el cielo, si, llovió y un gran alivio surgió dentro y fuera de nosotros.

Mamá, mamá, mira, la lluvia vino a sanar las heridas de los árboles .

.-María Sofia

La belleza de su mirar me enseña a ver.

A los niños hay que ayudarles a expresar sus emociones, y puedan lidiar con las circunstancias por las que estén pasando, ayudarles a transmutar aquellas sensaciones que no estén logrando digerir, nombrar, por ejemplo : la ansiedad, el miedo, la impotencia, el enojo, por el contrario, cuando logran encausar sus emociones, ellos se sienten útiles, incluso con su canto, consolando a su mascota, a un peluche, a un ser querido, experimentan de una manera tangible la fuerza del servicio.

A través del cuento, una expresión artística como la pintura, dependiendo la edad que tengan, si ya escriben, pueden escribir acerca de lo que sienten. Cantar, inventar una canción describiendo lo que les sucede. El juego es curativo.

Mi María nos hizo de barro

Para el quinto día el incendio ya estaba controlado pero parecía casi imposible que pudieran apagarlo, poco antes de caer la noche tronó el cielo y, finalmente llovió, en casa danzamos de gratitud, yo no recuerdo habernos emocionado tanto por la lluvia como en esta ocasión .

Mamá nuestro canto es mágico, segundos después, no, no, las cigarras son mágicas hoy no pararon de cantar.

.-María Sofia
Me quedo con mucho:
Gratitud
La mirada de mi hija, un alivio siempre.
La danza bajo la lluvia
La fuerza del canto
La fuerza de la plegaria
El trabajo organizado
La gente de este pueblo
Los guardianes de los cerros
El tejido comunitario
La organización civil
Trabajo por hacer
Trabajo por delante





 

Que siempre nos encuentren organizados. Organizados como vecinos, como barrios, colonias, pueblo, como país, como humanidad.

Ainek

19 de abril 2021

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Crianza

Siéntate todos los días a escribir o a hacer tu trabajo, en una de esas llegará la musa de la inspiración y te encontrará trabajando.

Anhelo escribir de tantas cosas, de música, de sueños, de experiencias, de percepciones, de la mañana, de poemas, de la crianza, ay, la crianza, veo pasar los años, los días, las horas, y volteo a ver el pasado, y ya pasó un año, y no he escrito prácticamente nada, el abandono ha sucedido.

¿Cómo pueden fluir las palabras?

Estos días de estar en casa, aquí hemos decidido sin externarlo, por unanimidad, que estos dos últimos días haríamos tareas de la casa, ayer, escombramos el librero de María Sofía, sacamos todo, lo hemos limpiado, y al colocar cada cosa, reconocía el tiempo en nosotras, los intereses nuevos, los juguetes que ya no usa.

Hoy como cada jueves desde que empezó la pandemia, me encuentro con unas amigas por videollamada, juntas estudiamos un libro, compartimos nuestros estados anímicos y sentimientos acerca de la lectura. Hoy les compartía mis sensaciones ultimas con respecto a la crianza, un duelo, un sentimiento de dejar crecer, de permitir ser al otro, y de permitirme ser. Esta sensación de cambio que lleva a la salud sincera.

Crece mi cría, mi pequeña ave, mi tierna hija, mi sol y luna, ella crece en colores, en ríos, en naturaleza. Hoy al cenar juntas extrañé sus preguntas legítimas y espontáneas ¿Por qué hablamos mamá? ¿Por qué existe la voz? ¿De dónde venimos? ¿Quién fue el primer humano? ¿De dónde surge el mundo? ¿A dónde vamos cuando morimos? Hace unos 6 meses atrás todavía me decía: Yo no quiero crecer porque no quiero morir. Extraño tanto sus preguntas recurrentes y ocurrentes.

Quisiera que no se de por vencida tan fácil, me encantaría que siga cuestionándose, que busque más, que cultive preguntar, que en esas respuestas encuentre magia, vida, calidez; el tiempo pasa y nosotras no hemos vuelto volar un papalote, tampoco hemos coleccionado flores de verano y con ellas hecho un cuaderno de hierbas, tampoco una corona con flores de verano…. ¡Cuánto nos falta por hacer!

El campo y sus flores

Veo pasar el tiempo y los años en mi, en ella, en mi mamá, mi mamá que cada vez ve menos con sus ojitos, miro como su piel cambia, así como mi hija no quería crecer porque no quería morir, quisiera que mi mamá me dure muchos años más, ¿Qué me hace falta hacer con mi mamá? ¿Jugar?¿Hacer un cuaderno de flores de verano? Bordar y coser ¿De qué llenamos la vida? ¿De qué llenamos los días? Ojalá sea de risas, de palabras cariñosas, silencios y cantos, volver a cantar, aprender canciones amables, de colores y sonidos de todo el mundo, un equipaje lleno de magia, y pócimas para el buen vivir, la manzanilla que calme la inflamación y el malestar de los pensamientos innecesarios, el jazmín para el corazón decepcionado, las rosas para recobrar la certeza, el tomillo para la garganta cerrada, la lavanda para el buen dormir, y así los recuerdos de doña Vicenta, su risa tierna y picara, de mi abuela querida doña Juana con su dulce ver y pensar, mis mujeres antiguas, que brotan en mis sentimientos y me llenan de sentido, estas aguas transparentes que lavan mi interior cada vez que surgen.

La crianza no podría ponerme en mejor lugar tildando siempre entre una pregunta y el corazón, entre la búsqueda y el hoy, entre el presente y la fuerza del futuro, la crianza que me cría también, la crianza que me abraza y endulza y educa, la crianza que es un camino en si mismo.

Estos días me preguntaba acerca de la pasión, ¿Qué me apasiona? Tantas cosas me gustan, coser, diseñar, cantar, dar clases, enseñar, escribir, pero en este mundo y la sociedad nos invita todo el tiempo a ser productivos ¿La pasión y la producción pueden combinarse? Y es cuando dos ideas llegan, tienes que ser muy bueno para dedicarte a ello, sin embargo llega al rescate la idea, siéntate a trabajar en ello y tal vez llegará la musa de la inspiración mientras lo esté haciendo. Hoy me quedo con la última, escribo, cocino, canto, doy clases, trabajo, emprendo, y en el día a día llegará la inspiración, estoy segura, que esa ave blanca azulada estará visitándome cuando menos me lo imagine, seguro que no me daré cuenta, pero me visitará mientras este trabajando y laborando en este mundo. El tiempo pasa, tengo cerca a mi papá, a mi papá que amo tanto.

¿Ustedes de qué llenan sus vidas?

Ainek

9 de abril 2021

Gracias 2025. Bienvenido 2026

12 meses, 365 días, 52 semanas, 12 propósitos, 13 lunas nuevas, 12 lunas llenas, 2 eclipses, 4 estaciones: el invierno, la primavera, el verano y el otoño.

Mi abuela paterna se fue una mañana temprano, un lunes de enero, el 20 para ser exactos. Ese día, un silencio profundo e inmenso lo cubrió todo, entre abrumador y compasivo. Así comenzó mi 2025: nos preparábamos para ir a la primera entrevista en busca de secundaria para mi hija cuando recibimos la noticia. El 2025 pasó volando, en un abrir y cerrar de ojos, y aquí estamos, en el último día de diciembre, intentando escribir los propósitos para el año entrante, 2026.

Esta nota se haría muy larga si describo tantos acontecimientos. Sin embargo, quiero agradecer todo lo bonito de este año, todos los aprendizajes, los desafíos, agradezco los aromas, los sentidos, los atardeceres y amaneceres, el frio y el hogar, la amistad y los sueños, lo realizado y lo lanzado con impulso, lo encaminado y lo hablado, lo no dicho, los tejidos finos, los maestros y alumnos, las comadres y compadres, los nuevos amigos, lo nuevo, lo antiguo, lo de siempre, las raíces. Este año no hubo tantos viajes, pero hubo mucha fortaleza, alquimia y transmutación.

Gracias 2025.

Comparto 12 intenciones, una para cada mes del 2026, propósitos inspirados por este adviento y por el año que se está yendo, un año lleno de significado y fuerza.

Por un nuevo año, por un buen futuro, por la fuerza del futuro.

Intenciones:

  • Enero: Dar un abrazo largo a todos en casa cada mañana. Es invierno de este lado del hemisferio norte. Los abrazos se agradecen.
  • Febrero: Hacer las tareas cotidianas con una sonrisa.
  • Marzo: Intentar ver lo bueno de cada persona en el hoy.
  • Abril: Elegir no discutir. Hablar con suavidad y buscar palabras que unan.
  • Mayo: Rezar pensando en las madres del mundo, especialmente las que nutren.
  • Junio: Antes de comer, dar gracias por la tierra, el agua, el sol, los colores, los aromas, los sabores y por las personas que hicieron posible tu plato.
  • Julio: Ayudar con amor

En casa o en tu escuela preguntar: ¿En qué puedo ayudar? y hacerlo con amor.

  • Agosto: Acompañar.

Acompaña a alguien que lo necesite: ayudarlo, sentarte a su lado, jugar con el….

  • Septiembre: Ayuda silenciosa;

Hacer una buena acción, sin decirle a nadie, como un regalo sorpresa.

  • Octubre: Dedicar cinco minutos a escuchar de verdad a alguien de casa o de tu escuela.
  • Noviembre: Elegir unas palabras bonitas y regalarlas a cada persona de la casa.
  • Diciembre: Ayudar a poner la mesa conscientemente, colocar cada objeto con intención y quietud.

Ordenar con amor. Ordenar un espacio (una cajita, un librero, tu ropa), con calma y belleza.

Concéntrate en ello como si ordenaras tu Corazón y tu Alma. Prepararnos para el adviento 2026.

Deseo que comiences tu nuevo año lleno de paz y en calma, recordando que hay alguien que te ama, admira y te necesita.

Que todos tus mayores anhelos se cumplan de una manera sencilla y en gracia.

¡Feliz año nuevo!

Con amor,

Ainek

Estos tiempos

Nunca me he guiado por si un título de un texto tendrá más éxito que otro…

A veces la inspiración no se rige en ello. Sin embargo, es importante para el que escribe que lo lean. En las estadísticas de este blog que llegan por día, por semana, por mes… aparece que la entrada a la que más entran es Xiquiyehua (Guarda esta flor). Estoy segura de que entran de casualidad. En realidad, es el nombre de un poema mexica. No tengo claro si es del gran emperador poeta Nezahualcóyotl. De este poema se han hecho muchas canciones y melodías. Yo le puse este nombre a esa entrada por una razón. La escogí porque grabé esa canción con mi hija. Esto fue por el Día de las Madres. Por cierto, qué bien que lo hice. Ahora lo revaloro por dos razones principales. La primera, porque grabé su voz en ese entonces, su tono de voz único para su edad. Ahora tiene casi 12 años y ha ido cambiando su forma de hablar. La segunda, porque cantamos juntas, algo que por su edad preadolescente no sé si volvamos a hacer. En fin, grabamos esa tarde de 10 mayo 2021 en México, día de las madres… así en ese entonces celebré y compartí en una entrada de este blog.

Los que saben de escritura dicen que cualquier escrito debe llevar un título que llame la atención. La IA también lo sugiere. Sin embargo, mis escritos, aunque son para compartir, son así sin una pretensión. Cada vez me doy cuenta de que así me gusta; de pronto casi anónima. Los títulos no son nada llamativos y el algoritmo no lo localiza con facilidad ni resalta.

Estos tiempos donde todo va muy rápido. Cientos de cosas pasan en un mismo día. En la parte creativa a veces el tiempo es mucho más lento. Volver a este espacio me da paz, crear, no ir tan rápido, pero crear. El tiempo pasa y se percibe desde otra trinchera. Ojalá nos demos más espacio para crear en lo individual, en conjunto…

Apoyemos lo creativo en nuestros hijos, en lo propio, en lo comunitario. El tiempo se genera distinto, se percibe desde otro ángulo. Puede ser que el tiempo así no pase tan rápido…

Le agradezco a esta canción tan icónica. Ella ayuda a que más lectores o curiosos lean La danza de la vida.

¿Ustedes qué opinan, los textos traen sus propios nombres, aunque no sean tan llamativos para los que andan en internet?

De antemano gracias por leer.

Cariños, Ainek

El alma

En noviembre tuve la fortuna de viajar a tierras tainas, a República Dominicana.

Visité a mi familia, amigos de la infancia y playas hermosas.

Cuantos recuerdos llegaron a mi vida, el olor, las caminatas por la zona colonial.

Tenia 10 años sin volver a mi otro pedazo de tierra donde me vió crecer.

Ver a mis primos, los hijos de mis primos.

La calidez de los demás, el trazo del tiempo en cada uno,

Tantas cosas han cambiado y al mismo tiempo todo sigue igual.

Y en un cerrar de ojos ya estamos en marzo de 2025. Estamos a punto de comenzar la semana santa y mi hija está a nada de graduarse de la primaria.

¡Cuántos acontecimientos surgen en nuestras vidas! Hoy, para recordarme el paso del tiempo, encontré una fotografía de su graduación del preescolar. Ahora, vamos camino hacia otra.

Corre tan rápido la vida. Lleva un ritmo que intento estar a la altura de ella.

Me llena el alma ver crecer a mi hija y con ella a todos sus amigos. Cuanta hermandad llevan en ellos, son sus hermanos del corazón.

No es que no me guste que crezcan. De hecho, me encanta. Me encanta cómo hablan, qué piensan, su creatividad y belleza crean. Es que crecer duele. También nos transforma. Mientras reflexiono sobre este tema, las palabras que surgen son: conexión y vinculación. Me doy cuenta de que mientras transitamos por cambios más necesitamos vincularnos y conexión verdadera.

En medio de esta abrumadora sensibilidad, conocí a María, consultora de feng shui. Ella es un ser realmente hermoso. Platicar con ella me conectó a agradecer la vida y mi vida. Llegó como un ángel en el momento propicio. Es cuando me doy cuenta de que esta vida es para abrazarse con todo el ser.

El hogar, los viajes, la crianza, la profesión, la amistad, el futuro, la vida en un parpadeo, en un corazón…

Las escrituras védicas mencionan que, en nuestro rezo diario, no debemos olvidar hacernos la pregunta ¿Quién soy? ¿Para qué nací? ¿De qué está hecho este mundo?

A veces las respuestas llegan de maneras inimaginables.

Para mí escribir siempre es una manera de recordar lo importante. Lo cotidiano es un arte.

En esta primavera, brotan las flores y nace la vida. De igual forma, broten nuevos anhelos en cada uno. Que florezca lo cultivado en el invierno. Con la misma fuerza con la que el reino vegetal florece y se alza hacia el cielo.

Con amor,

Ainek

Regresar. To return. Voltar. Revenir

Está por terminar el verano en el hemisferio norte del planeta. Los países del centro, este y sur del continente europeo seguramente han vivenciado el calor del verano.

Entre más cerca estes de los polos, más se experimenta los extremos.

Aquí en México y particularmente en donde yo me encuentro es más templado.

Y aun así el verano se siente dominante.

En la selva baja se espera con mucha esperanza la lluvia. Este año podría decir que la esperábamos casi con desesperación. Finalmente llegó, hemos tenido tormentas eléctricas, días y noches enteros de lluvia. 

El calor disminuyó. Los bosques reverdecieron. El campo se llenó de hierba. Las plantas medicinales resurgieron. La milpa se sembró. Las vacas tomaron agua suficiente.

La vida retoñó.

Las pozas y los ríos se llenaron.

Agradecimos la vida.

En el pueblo todos hablábamos de lo bueno de que al fin llovió. Los primeros días con quien me encontraba, no paramos de compartir esta alegría.

Incluso, este verano me anime a sembrar nuestros elotes con la esperanza de cosechar en el otoño y hacer la elotada de San Miguel con los elotes cosechados.

Así que, entre la siembra, la lluvia y la esperanza se está terminando el verano. Llena de asombro: de lo poderosa que es el agua del cielo. Llena de ilusión de los siguientes últimos meses del 2024.

Con los pies en el último año de la  primaria, mi hija reinicia su ciclo escolar.

Regresar a escribir después de una larga pausa no ha sido sencillo. No sabía por dónde empezar. Me preguntaba: ¿con cuál tema retomar?, ¿daré una explicación de mi larga pausa? 

No fue necesario seguir buscando. Finalmente, la palabra que me da vueltas en los últimos días es “regresar “. Regresar a la escuela, regresar a escribir, regresar a lo sagrado. Y es una palabra que todos conocemos. La experimentamos con frecuencia. En estos días, todos de alguna manera la vivenciamos en un área de nuestra vida, de nuestro ser. Siempre regresamos a algo.

Muchas veces regresar es empezar. Regresar es continuar, regresar es iniciar.

Esa palabra poco a poco va tornándose en continuar. El tiempo es así: lineal y no lineal. Una hora va a la otra, pero los acontecimientos son diferentes. Las cosechas llevan su proceso y su tiempo. El procesamiento interno lleva otro.

Así que, aquí estoy continuando en este espacio para quienes quieran leer, compartir, interactuar. A través de este blog de crianza y maternidad y, de mi pequeño universo.

Deseando un feliz retorno. Continúa hacia ti y tus sueños. Sigue tu corazón y tu trabajo. Prosigue en la escuela y en tu labor. Avanza en lo que hagas.

Finalmente, me di cuenta de que retorno a lo que no he dejado de hacer, retornar a lo sagrado.

Me siento muy ilusionada de volver, tan parecida la sensación de cuando empecé el blog.

Sentirse en casa es una buena sensación. Sentir la sensación de un lugar seguro. 

¿Identificas cuál es tu lugar seguro, tu persona segura?

Besos, abrazos y cariños a todos,

Ainek

Lavanda y abejas

Música y meditación

La música es un universo inmenso.

Y, en estos tiempos hablar de meditación es natural y menos abstracto.

La música tiene un lugar muy especial en mi vida. Desde pequeña me gusta cantar, tocar instrumentos, bailar. Expresarme a través del arte a pesar de que me considero tímida y, de cierta forma, esto se contrapone.

Estoy cada vez más convencida de que los opuestos conviven de una manera natural en el ser humano. Mantener el arte del equilibrio es una odisea de todos los días.

Cuando entré de lleno a estudiar música, en particular el piano fue un oasis. En el sentido que le permitió a mi mente experimentar cierta serenidad. Una serenidad que la puedo comparar con la práctica de meditación que unos cuantos años después descubrí.

Así que, podría decir que tocar el piano era mi momento de meditar. Era mi manera de conectar conmigo. Ponía plena atención en ello. Esta atención plena ahora es conocida como: mindfulness. Era la concentración más activa y serena que podía experimentar en ese entonces.

Recientemente tomé una clase magistral de piano con una pianista española. En esta clase, ella se abocó a la ejecución pianística en público. Pienso que esto es aplicable para todo instrumento y disciplina artística. Uno de los puntos que abordó fue: el miedo escénico – el lobo que asecha a cada interprete.

¡Qué tema tan importante! un tema que rara vez se toca en clase. Nuestro sistema nervioso, ¡el sistema que nos permite sentir y también el sistema que nos puede paralizar ante tanta emoción!

El miedo es una de las emociones primarias que todo ser humano tiene. Esta emoción tiene muchas funciones de sobrevivencia. Protege y se activa cuando hay algún peligro. En su estado primario, ha permitido que el ser humano y el reino animal se protejan. Sin embargo, si el sistema nervioso se acostumbra a estar inflamado y a vivir en un estado de alerta todo el tiempo. Esto irremediablemente altera la percepción de la experiencia y la realidad.

Varias de sus aristas son el shock y la parálisis. ¿Esto en qué nos repercute cuando estamos ejecutando una pieza? ¿Cómo afecta al exponer nuestra voz cantando o al hablar?

Una de ellas es la desconexión y justo tocar, cantar, etc. requiere conexión.

El miedo: ¿cómo se siente? ¿qué sucede? ¿cómo te relacionas con esta emoción? ¿lo vives con naturalidad o como un defecto? ¿para qué sirven? ¿sientes tu cuerpo?

Es común creer que se puede controlar con tan solo decir: relájate, todo estará bien. También se cree que estudiar 100 veces una misma pieza es suficiente. Sin embargo, al momento de exposición se revela que no fue suficiente. Es mucho más complejo.

Escuchar a esta maestra sobre el miedo fue revelador y esclarecedor. El miedo escénico – el lobo que asecha a cada interprete.

Así que, empezar hablar naturalmente acerca de esta emoción primaria y tan de la vida. Permite una nueva vinculación con nosotros mismos y nuestras emociones, afectando saludablemente a nuestro ser y hacer.

Porque la música no solo es habilidad es interpretación, expresión, sentimiento y gozo.

La maestra nos expuso 2 herramientas importantes para fortalecer el sistema nervioso a nuestro favor. Las cuales les quiero compartir: 
Entrenamiento y meditación.
Ha decir verdad la maestra me sorprendió al hablar de meditación. Era lo que menos me esperaba.

La meditación es muy poderosa para generar dopamina (relajación).
Meditar ayuda a liberar expectativas y a concéntranos en el presente. Como si tomáramos una escoba y barriéramos nuestro espacio interior para después iniciar nuestra acción.

Alienta saber que hay herramientas concretas para mejorar este aspecto. Como saber que ya hay más escuelas ocupadas en ello. Así como saber que este nerviosismo puede trabajar a nuestro favor.

Será más sencilla la concentración y el enfoque sí el sistema nervioso tiene experiencias de relajación. Una especie de comunión con la actividad en curso. Realmente, los nervios podrían ser un gran aliado y amigo.

Alterar el sistema nervioso (cortisol) llevó tiempo y práctica. Segregar dopamina y oxitocina requiere practica para devolver al sistema nervioso desinflamación y llevarlo a su estado saludable.

El sistema nervioso se entrenará nutriéndolo con experiencias que lo relajen y estabilicen.

En la música también hay silencios y respiración.

La meditación tiene una profundidad significativa. El bien que hace a todo el organismo y a la mente repercute en el hacer cotidiano. Por esto, se recomienda integrar la meditación como parte del estudio y preparación de cualquier disciplina o actividad diaria.

Aquí les dejo un ejercicio sencillo que pueden practicar:

Cierra los ojos. Medita unos minutos con plena atención en la respiración. A pesar del ruido interno y externo. Regresa suavemente al punto de enfoque. Haz esto una y otra vez, hasta que la experiencia de relajación crezca y se amplíe. Cuando estes listo, abre los ojos.

Como comenté al principio, tocar un instrumento nos puede llevar a un enfoque profundo. Es una meditación activa.

Medita y toca un instrumento. Prueba, experimenta tu ser con estas prácticas y nutre una con la otra, son similares y opuestas.

Ahora bien, cuando se suma maternar. La música, la meditación y la maternidad en nuestros días, ¿en qué momento se puede practicar un instrumento? Es una verdadera osadía lograrlo.

Definitivamente, urge priorizar prácticas diarias que beneficien el bienestar anímico, mental, emocional, físico y espiritual de los adultos. También es crucial para quienes cuidan a niñas y niños. En especial observo a las mujeres que maternan prácticamente a solas. El cansancio es agotador. Las madres no solo nos nutrimos de alimentos y de las horas mínimas de sueño. También nos nutrimos de la riqueza de todo lo sutil y anímico, que repercute directamente al sistema nervioso.

Para concluir, les comparto este video de algunos años atrás (alrededor del 2011). Es un concierto muy íntimo que ofrecimos Yayo y yo a familiares y a amigos. Esta pieza se llama Amarilli, es un Madrigal del siglo XVI.

Con amor,

Ainek

Anhelos que son propósitos

Cada principio de año renovamos nuestros propósitos, dirección, replanteamos nuestros planes si es que los hay.

Cuando surgen desde un espacio muy genuino son más ligeros de llevar.

¿Cómo diferenciar los buenos deseos de un propósito? ¿Será que surgen de distinto lugar? ¿Qué impulsa a uno y alimenta al otro?

A veces los propósitos pueden ser una excelente estrella. En otras ocasiones solo son piedras en el camino. ¿Cómo podemos descubrir qué es bueno para cada quién?

Te comparto algunos de mis deseos – propósitos para este año que lleguen hasta a ti como un regalo:

Que caminemos sin temor con los pies descalzos, confiando en el suelo que nos sostiene con tanta firmeza.
Un corazón resuelto en libertad de expresión lleno de calidez para dar abrazos y recibirlos a montón.
Menos exigencias con uno mismo y con el otro.
Una mente serena y clara está llena de ideas creativas. Contiene imágenes saludables y esencia cósmica. Ofrece resoluciones prácticas para la vida cotidiana.
Unas manos listas para crear belleza y solidaridad. Están abiertas para la generosidad de dar y recibir. Están listas para tocar un instrumento. Pueden escribir lo que necesites. También pueden dibujar y pintar. Son capaces de cocinar y hornear. Pueden sembrar y limpiar, abonar la tierra, amar lo que se hace, compartir y recibir.
Que nuestras voces estén listas para alzarse cuando sea necesario y para guardarse cuando se requiera abrazando el silencio.
Un rostro lleno de sonrisas.
Que nuestros encuentros sean entrañables y rodeados de gente querida.
Que el camino se despliegue en belleza para cada uno.

Que en tu mesa, en nuestras mesas siempre haya alimentos ricos y saludables.

Que se cure lo que necesites sanar.
Que estos deseos sean propósitos de cada día. Que estos propósitos se lleven a cabo con la voluntad de las entrañas. Ahí donde se gesta todo, en la cueva de la digestión. En lo oscuro de lo interno, ahí en dónde se digiere la vida.

Antes de despedirme, te quiero contar una anécdota con don Pedro. Él es ahora nuestro ayudante en el jardín. No está de más decir que estoy inmensamente agradecida de contar con su apoyo.

Mi hija, don Pedro y yo estábamos en el jardín esperando a que se llenara una pila de agua. Vimos una estrella grande y brillante al suroeste. Observamos cómo se fue ocultando tras la montaña hasta que llegó la noche. Don Pedro me preguntó si he escuchado de las cabañuelas. Le contesté que sí. Él continuó contándome que su abuelo le enseñó la observación del cielo. Esto habla del tiempo venidero en el transcurso del año.

Me contó que si uno observa el cielo, puede ver cómo se va el año viejo. El nuevo año entra a partir de las 12 en la primera hora del año. Aparece una bruma despidiendo al año viejo. Poco a poco, se despeja y va entrando el año nuevo dejando ver a las estrellas.

Por más platicas casuales así de bellas, sencillas y sabias.

Por más tiempo de observación a la naturaleza.

Qué al fin de este año volteemos a ver al cielo y miremos lo que sucede en lo sutil.

Cariños,

Ainek

Camino al andar

Este tiempo. 

Tengo tanto que contarles que no sé por dónde empezar. Esto a pesar de que me abruma un poco, también, me gusta, pues, tengo mucho que escribir. Estoy llena de sensaciones y experiencias. Una gran parte de mi escritura surge de esta experiencia anímica.

No he parado de recapitular algunas vivencias.

Este septiembre 2022 ha estado lleno de fechas importantes en mi vida, mencionaré las más relevantes:

Inició el ciclo escolar de mi hija. Este año es muy especial en su biografía de vida. Mi María va a una escuela con pedagogía Montessori. Este año pasó a taller 2, a primaria mayor. A partir de este ciclo, la fuerza intelectual es mucho más fuerte. Así que, estamos empezando toda una nueva etapa en casa.

También, fue el cumpleaños de dos de mis grandes amores, el de mi hija y el de mi mamá.

Lo más hermoso de este pastel es que lo hicimos en casa. Por primera vez en 9 años, nos atrevimos a hacer solas un pastel tan grande. María Sofía quiso un pastel de elote. En la cultura mexicana, el elote es muy apreciado. A mí me recuerda a mis ancestros. También este año la tradición de «Pitrupaksha» coincidió en la misma fecha del cumple de mi María. Pitrupaksha es una tradición de la cultura de la India. Dura 15 días. En esta tradición, honran a maestros y ancestros. Yo he adoptado esta tradición por mi camino de meditación. Este cumpleaños estuvo lleno de simbolismos. De alguna manera nosotras tuvimos presente estas dos tradiciones. El elote se cosecha en el mes de septiembre. Honramos a nuestros ancestros celebrando la tradición de pitrupaksha. Celebramos el cumpleaños de mi hija recordando el amor de nuestros ancestros con la dulzura del elote.

Desayuno con muchas sorpresas a abuela Minerva en su cumpleaños

El equinoccio de otoño. Los cambios de estación a lo largo de mi vida he procurado celebrarlos. Desde que nació mi María ha sido muy lindo continuar celebrando las estaciones y los nuevos inicios. Ahora soy más consciente de la importancia de observar la naturaleza y los regalos anímicos que nos da esta acción. Y en la crianza ha sido una manera de marcar el ritmo del tiempo. Ha sido una forma de honrar la naturaleza. En mi caso, he dejado de pelearme con el clima. Ahora encuentro belleza y sus bondades.

(Equinoccio y cumpleaños de mi María).

El 28 de septiembre aquí en México se honra a San Miguel arcángel. En el pueblo en donde vivimos, se celebra con la cosecha y la tradición del elote. Es una festividad muy especial porque se hace la elotada. Principalmente, en las milpas se reúnen las familias a comer elotes. Muchas de estas familias se reunieron antes a sembrar y a cuidar de la milpa hasta la cosecha. Se culmina el proceso comiendo juntos.

Este año no sembramos maíz. Pero lo cosechamos desde el corazón. Siempre es una alegría comer elote tierno. Se llama cacahuazintle y es un honor comerlo. Es dulce y tierno.

En medio de tantos aconteceres, este año nos visitó mi compadre. Teníamos ya varios meses sin verlo. Nos visitó un día antes de la cosecha, en preparación. Junto con él, mi María y la abuela Minerva, hicimos cruces de pericón. Se cree que estas cruces nos cuidan todo el año. Cuidan de los hogares. Cuidan de todo aquello que no nos hace bien. Sobre todo, cuidan de que la cosecha sea buena y dulce, de que no se eche a perder. Todo está cobijado de simbolismos.

Nos dedicamos a hacer nuestras cruces con la flor de pericón. Mientras tanto, los elotes se cocían. Fue tan dulce, no dejamos de reír, reír y reír, contando chistes y la risa contagiosa, el corazón se expandió. Nuestra cosecha empezó días antes, ya sabemos que la vida no es lineal, las fechas son una brújula.

He ahí como todo se contagia, la alegría se contagia también.

Particularmente este día de san Micael 28 de septiembre me recordó algo importante. Navegar con las antipatías y simpatías es lo que exige este tiempo de la vida. Lo que verdaderamente apoya a que gire y continúe la vida humana y el mundo es el yo interior. Este yo interior está más allá de este mundo anímico.

El cansancio es parte de la vida. Sin embargo, ¿qué sería sin la voluntad para levantarme al amanecer? ¿Cómo comenzaría el día?

Es verdad. A veces la tristeza llega y se quiere hospedar por tantos días. ¿Qué sería de mí si la voluntad no me levantara a continuar creando a través de una tarta, un canto o un dibujo?

Este espíritu, misterio alquímico que nos es implícito en nuestro interior.

Este yo interior logra discernir más allá de las antipatías y las simpatías.

Así, este otoño llegó con sus vientos suaves y fuertes.

Limpiando los criterios arcaicos y endurecidos.

Liberando el corazón para que brille y baile.

Confiando en el destino.

Los campesinos cosechan sus frutos. De cierta forma, todos cosechamos. La vida se trata de sembrar, cuidar y cosechar. ¿Con quién compartimos nuestros frutos? ¿Con quién labramos nuestra vida?

Que este otoño sea inmensamente vasto en tu interior lleno de lo que la vida tiene para darte.

Confía.

Abrazos y cariños,

Ainek

Infancia sagrada

Tengo muchos defectos y uno de ellos son los hubieras.

Por ejemplo: unos días después de la celebración de mi boda, recapitulé lo que pasó. Me contaron anécdotas de las que no me di cuenta. Y también un sin fin de cosas. Realmente, viví una boda muy bonita. Estuvo llena de belleza y fue entrañable. Estuve rodeada de gente querida y significativa para nosotros. Aun no sé cómo cupo algún hubiera en mí.

En cambio, con el tiempo me di cuenta de que los hubieras me permiten revisar lo vivido desde distintos ángulos. Mirar lo que se puede mejorar, intentando implementar lo que aprendo en el futuro.

En este verano y cada vez que tenemos vacaciones en casa, una actividad favorita de toda la familia es ver fotos. ¡Adivinen para quién es aun más importante ver sus fotos! Así es, le atinaron, para mi pequeña salta montes. En estas vacaciones, un día vemos fotos. Si me descuido, al otro día también las vemos. Estoy apreciando mucho el impacto de estas imágenes. Me doy cuenta que ha sido un acierto captar momentos. Nos escuchamos y vemos de dos a cinco años atrás. Esto nos ayuda a reconstruir una parte de nosotros. Es una parte que se va quedando en el olvido.

Si alguien me pidiera un consejo, le diría: toma cuantas fotos quieras. Hazlo junto con tus hijos y a tus hijos. Captura tus instantes favoritos y esos destellos solares. Pero, sobre todo deja de lado la carga, el peso de los quehaceres, de los deberes. Por un momento en el día, juega. Juega a lo que sea: un juego de mesa, a las escondidillas, a bailar, a contar chistes. Estoy segura que será inolvidable para ti. Pero sobre todo para ellos, para nuestros peques. Pues estamos hechos de sensaciones.

Yo apenas tengo 43 años. Ya he empezado a borrar algunos detalles de mi niñez. Ahora rezo para que mi mirada sea dulce para mi hija. No quiero que sea dura. Esta mirada moldea su autopercepción. Esta mirada que sin querer la define en algún punto de su ser, de algún modo.

En la maternidad y paternidad nos conectan tantos desafíos, tantos miedos, incertidumbres y preguntas. También compartimos certezas y muchos hilos en los que coincidimos.

Esta sensación de no sentirme sola me da un buen sabor de boca. Saberme acompañada con otras personas (mamás y papás) también me reconforta.

A pesar de tantos defectos que tenemos, que no falte la risa y sensaciones agradables para nosotros. Finalmente somos las mamás perfectamente imperfectas, que desde lo más genuino de nuestro estar podemos dar salud y no perfección.

Aun quedan unos 40 días de verano, de días de lluvia al menos de este lado del hemisferio norte.

Te comparto unas cuantas ideas para hacer con tus peques en los días que nos quedan de vacaciones. También te invito a crecerla.

1.- Hacer un picnic al aire libre.

2.-Hacer una obra de teatro en familia. Invitar a un amiguito de tu hija-o. Si tiene hermanos, que los niños representen una obra de teatro y lo presenten al resto de la familia.

3.-Hacer pasta casera, galletas o un pastel juntos.

4.-Escuchar música , bailar, parar la música, quedarse congelados y volver a comenzar.

5.-Compartir su música favorita, aprenderse una nueva canción.

6.- Por favor, continua… Hagamos esta lista tan larga y creativa como hay días en el verano.

Cariños,

Ainek

Caminando

¿Cuál es mi regalo para el mundo?

Muchas personas celebran Pentecostés. En casi todo el mundo se celebra la noche de san Juan. Ambos aconteceres sucedieron este año en el mes de junio. A raíz de Pentecostés en mi grupo de estudio de antroposofía, que se lleva a cabo cada lunes, nos hicimos la siguiente pregunta: ¿Cuál es mi regalo al mundo?

Por qué esta pregunta: ¿Cuál es mi regalo al mundo? Bien, esta celebración nos invita a reflexionar en nuestras cualidades, aquellas que reconocemos fácilmente. También nos invita a reflexionar sobre aquellas cualidades que están ocultas para nosotros. y que el encuentro con el otro nos ayuda a descubrirlas. Esta celebración reivindica la fuerza de la comunidad.

Esta pregunta es muy poderosa. Cambia la perspectiva de uno mismo. También cambia la del otro y nuestra relación con el mundo y la naturaleza.

Como seres humanos tenemos dos naturalezas: el olvido y la conciencia. Y para lograr más conciencia los ciclos nos ayudan, reincidir en ellos, evoca el reconocimiento.

Pentecostés coloca al centro ¿Quién soy? ¿Para que nací? ¿Cuál es mi regalo al mundo? ¿Qué don y cualidad tengo para dar?

Puede ser que a mis 42 años aun no lo haya descubierto. O quizás sí. Lo que quiero compartirles es que tan solo al hacer esta reflexión me permite interactuar con una actitud más responsable hacia el mundo y la vida. También me vuelve más activa en el tejido social.

Les comparto una técnica de contemplación que me ha servido a lo largo de los años:

Prepara un espacio en dónde te sientas cómoda (o). Siéntate. Cierra los ojos. concéntrate en la respiración. Has la pregunta. Medita en silencio. Puedes observar lo que sucede en tu mente. También puedes escuchar lo que sucede mientras respiras y pasa a tu alrededor.

La respuesta acerca de la pregunta no necesariamente llega en ese momento. De hecho, casi nunca llega enseguida. Sin embargo, es una manera de sembrar suavemente y muy profundo esta pregunta. El alma, el corazón son capaces de responder de una forma y de mil maneras que nutren la respuesta.

Ubicarme con respecto a dar, y no solo que el mundo me dé. Me coloca en un lugar de más abundancia, generosidad, autonomía y soberanía. Poder dar un regalo al mundo, un don al mundo, algo único, hace que cambie la perspectiva. Incluso cambia cómo habito mi cuerpo, mi casa y el mundo.

Incluso en el día cotidiano: llegar a un lugar, a un encuentro, o a una relación. Preguntar ¿Qué se necesita? ¿Qué puedo dar?

Esta dinámica se puede hacer con nuestros hijos en cualquier momento del año. Por ejemplo, ahora que llegó el verano, muchos tienen un poco más de tiempo para compartir.

Podemos preguntarnos ¿Cuál es mi regalo al mundo?

Hablando de regalos les dejo uno que mi hija quiso compartirles, esta canción la aprendió en su escuela.

Copyright 2022 La danza de la vida, todos los derechos reservados. Voz : María Sofía Arenas Bustamante

Que tengan un increíble verano y que disfruten este ejercicio.

Por cierto, ya los extrañaba un montón.

Ainek

Testimonio de una madre

Autora: Nelly Bordelais, mamá de dos niños, uno de 2 y otro de 9 años, es terapeuta corporal y energético, facilitadora de procesos. México – isla de Guadalupe, Francia. Proyecto: Anjali
www.nellybordelais.com
Mayores desafíos de estos dos últimos años

Creo que no seré muy original comentando que estos dos últimos años fueron una gran revolución para mi.

Di a luz tres meses antes que empezara la pandemia. Con mi recién nacido en los brazos, las privaciones de sueño, el home schooling forzado para mi hijo mayor – en este entonces admiré y valoré aún mas el trabajo de los docentes – las tensiones del pueblo y del mundo, …fueron momentos inquietantes los primeros tiempos. Me llegaron muchas dudas e incertidumbres y sentí la necesidad de cuidarme. Cuidar mi energía, lo que escucho, lo que veo, de lo que hablo, como lo hablo etc. …para no perderme en tanta información, tantos sentimientos y emociones.

La pandemia nos pidió alentar el ritmo y para mi, en puerperio, eso fue un gran regalo. Viví una segunda cuarentena, todos reunidos sin compromisos exteriores. Con mis hijos y su papá hicimos nido. Tuvimos que acoplarnos, encontrar ritmos…, no fue muy fácil al principio pero valoro mucho los frutos aun hoy. Le encontramos gusto y mi compañero que viajaba cada semana a la Capital organizó su trabajo para seguir disfrutando la vida de pueblo y vivir su paternidad mas plena. Una pausa sagrada… Tiempo de reconocernos, escuchar y respetar nuestros espacios y procesos, crear nuevos acuerdos… Simplemente Estar…

La vida se evalúa y se valora de otra forma con una mirada mas pausada.

Y esta nueva mirada también tiene desafíos, la revolución vivida fue a nivel personal. La pandemia nos invitó a pensar y repensar nuestros valores, necesidades y prioridades. Saber comunicarnos, a veces recrear o replantar relaciones, valorar unas y dejar ir amorosamente otras. Respetar las diferencias aunque duela… Me impactó lo sensible y vulnerable que nos dejó esta pandemia, observar los juegos de la mente y el cuidado, o no de nuestra salud emocional individualmente y en lo colectivo.

El puerperio es uno de los momento de mas vulnerabilidad de una mujer y me tocó en un contexto vulnerable e inestable para todos a escala mundial. Donde la muerte, el miedo, la incertidumbre coexistían con mucha fuerza. Así, estos dos años fueron el intento de sostener mi visión, callar y disciplinar el mental y siempre recordar lo esencial. En este espacio de gran sensibilidad aprendí a valorar mis amistades, mi familia, mi gente. Estas relaciones que más allá del contexto o nuestros defectos el cuidado del amor es lo que importa. Tuve también que aprender a decir no cuando la relación no era respetuosa de los procesos de la familia o cuando este cuidado del amor no encontró cauce. Aprender a escucharme aunque eso implicara desaprobación, juicios o destierre. Pero, sobre todo aprender el sentido profundo de la palabra confiar. Confiar en los procesos de la vida, mis procesos y los procesos de los que me rodean. Confiar que nada se pierde y mejor se transforma. Eso implica decisión. Soltar para confiar y así sostenerme…

Y con esta perspectiva pensar de nuevo la crianza. Estos dos últimos años me llevo a apreciar lo esencial que es el ambiente en el que evolucionamos. Donde vivimos y quienes nos rodean. La importancia de la tribu, un espacio de crecimiento para los niños y los adultos. Darle de nuevo su lugar a la salud y la inteligencia emocional que experimentamos y fortalecemos aceptando de vincularnos con el otro y el mundo (el gran desafío de la pandemia). Saber vulnerarme, saber equivocarme y reparar, saberme respaldada y poder respaldar, confrontar y solucionar, escuchar, inspirar y inspirarme… Sobre todo sabernos humanos… Al final experimentar la vida en un espacio contenido es el terreno perfecto para criar a hijos pero sobre todo salir de la sobrevivencia y tener la osadía de Vivirse. Las tribus se buscan, se encuentran y se crean. Eso pide visión, eso pide valentía.

Los avances

Estos dos años fueron una aventura en mi mundo emocional que hoy agradezco profundamente. Me recordaron la valentía que pide la existencia. Ese poder de decisión que tenemos a cada momento hasta en lo más sutil. Nuestro poder de interpretación… Agradecer y ser agradecida, percibir la abundancia en cada aspecto. Siempre hay peor o mejor que nosotros es de calma saber inspirarse y sentirse bendecida.

Bertín Hellingert dice, “El inocente nunca se hará adulto” fue la frase que más me siguió todo estos tiempos… la pandemia y mi propio procesos dentro de ella, me pidió y aún estoy aprendiendo como capas de cebolla, entender lo importante de retomarme a mi con claridad para percibir lo clave que es lo colectivo que somos como familia, amigos, sociedad o humanos en esta Tierra. Estos dos años me revelaron un poco más de este hilo invisible que nos une.

Enseñando a nuestros hijos a ser humanos, ser inteligente más allá de lo académico al final es un gran desafío interno… Y la vida se vuelve aventura donde guía la confianza.

Consejo que pasar

¡La vida es valentía y disfrute, que mejor bien acompañados!

Nelly Bordelais

Nelly Bordelais es terapeuta corporal y energético, facilitadora de procesos.
Su proyecto Anjali es un espacio de reconciliación y de nutrición en la percepción de nuestra vida y sus manifestaciones. En círculos terapéuticos, ceremonias, rituales y talleres, acompaña en transitar los procesos. Una invitación a tomar conciencia de la red que somos y tejemos a cada instante. Percibiendo el individuo en una visión humanista y transgeneracional.
www.nellybordelais.com

Foto: Nelly Bordelais Copyright 2022