Cuando las necesidades del otro no coinciden con las tuyas

Quiero contarles que en el verano del 2021 tuve tiempos retadores. Hubieron días que los experimenté duros. La comunicación no fue sencilla. Por más que busqué la manera, no fue fácil coincidir con las necesidades de mi hija. Simplemente, ella deseaba jugar y estar cerca de mi.

Ahora las cosas se han movido y se han ido acomodando. Finalmente, menos, es más. Lo que más necesitamos todos, infantes y adultos, es atención plena y presencia. El mayor regalo y el mayor camino.

¿Qué haces cuando tus necesidades no coinciden con las del otro?

¿Qué haces cuando tus necesidades no coinciden con las de tus hijos?

Desde entonces he estado mirando, reflexionado acerca de las asincronías que se presentan.

No es que no necesite estar con mi hija. Jugar con ella es algo que, por supuesto, necesito. Además, lo disfruto enormemente. Solo en este momento también estoy necesitando y conquistando un espacio interno que no había podido tocar durante mucho tiempo. Cada vez que soy consciente de esto, navego por varios sentires.

Cada día el trabajo me demanda más tiempo, un trabajo que puedo hacer desde casa.

Y ella a su vez está cambiando. Sus gustos están siendo otros. La música que escucha y las respuestas que me da son diferentes. Estamos cambiando ambas, apropiándonos cada una de un espacio interior que necesita desprenderse.

¿Qué he hecho entonces?

Llevar a otro nivel el cuidado ¿Cómo es eso? En mis primeros meses de maternidad este fue un tema que me inspiró muchísimo.

Encontré una joya muy sencilla «Hacia otro nivel de cuidado» de Janet Lansbury.

Cuando leí este tema, palabras sencillas como: Mientras cambias el pañal, hazlo completamente atenta y delicada. Háblale a tu hija. Avísale qué harás. Comunícale lo que estás haciendo. Toda mi visión cambió.

Tacto, tan simple como el tacto.

Tacto al hablar, tacto al estar, tacto al escuchar, tantos niveles del tacto.

Un niño no necesita miles de juguetes, horas indefinidas de estar. Si no la presencia de tu ser completo.

Muchas veces a través del cuidado personal es el momento más intimo de conexión. Cambiar el pañal, bañar a tu bebé, darle de comer, amamantar.

Pero ahora que ya tiene 8 años. Se baña sola, se peina sola y se viste sola. Es un ser autónomo con respecto a su edad. Entonces, ¿Qué cuidados nos quedan por hacer juntas? ¡Hay muchos, por suerte! Por ejemplo, seguimos conservando la rutina de la noche, sigue siendo sagrada, es nuestro toque anímico.

También en este invierno hemos integrado en la rutina diaria hacer yoga juntas, esta siendo fascinante compartir este espacio.

¿Cómo podemos conjugar sus necesidades con las nuestras?

Finalmente caí en la cuenta de que: El autocuidado o tiempo personal no solamente se logra en silencio. También se puede alcanzar cuando en casa cada quien está concentrado en sus actividades. Además, es posible hacerlo haciendo una actividad simple e integradora con el otro.

Yoga juntas

Así que parece que estamos en un mejor momento, más adaptadas, descubriendo nuevas maneras de estar y encontrando naturalmente sincronías.

Las asincronías y diferencias suceden naturalmente ¿Te ha pasado? ¿Qué haces, entonces? Cuéntame.

Que todos encontremos herramientas que nos inspiren a conectar con lo mejor de nuestro ser. También, que nos inspiren a conectar con el ser del otro.

Ainek

1 de febrero 2022

Metamorfosis

Mi hija tiene ahora ocho años, y es un nuevo mundo para mi. Y paradójicamente es como si estuviera entrando nuevamente a la etapa de los tres años. En esta etapa, se auto descubre como un ser independiente a mi. Su palabra favorita es no. En muchas ocasiones, llevar la contraria es su natural respuesta. Una forma de autoafirmarse.

Esto del limite es un tema muy profundo y extenso.

A los ocho años los niños están viviendo el mundo del sentir y de los valores. El mundo interno empieza a tener mucha fuerza en su crecimiento.

Es tan importante en esta etapa la lectura de fabulas sin contar la moraleja. Si no que ellos la descubran por si solos, la internalicen. Historias donde sucede una transformación genuina y honesta y, sobre todo un proceso. Ellos están pasando por una transición fuerte. En algunos niños se manifiesta más intensa que en otros, pero todos pasan por esto.

Acompañarlos, claro, pero también es muy importante que como cuidadores volteemos a vernos y preguntarnos cómo estamos: ¿Cómo estoy? ¿En cuál proceso me encuentro? Pues en estos tiempos, hay al menos tres a cuatro septenios de diferencia. La diferencia de edad entre nuestros hijos y nosotros es considerable. Las necesidades que ellos tienen son muy distintas a las nuestras. Así que buscar la manera de que coexistan en armonía y sobre todo sin hostilidad y apatía es fundamental. Procurar un interés genuino. Esto resulta un gran desafío y al mismo tiempo es medicina en sí misma.

Procurar un ambiente cálido en esta alquimia de crecimiento requiere de mucha franqueza, trabajo personal y conciencia.

A veces podría ser una bomba de tiempo o una combinación perfecta. Podría ser una obra de arte o un caos. Pero aquí, ellos esperan de nosotros. Somos los adultos, el cuidador, la contención, el candil. ¿Qué pasa cuando no somos conscientes de esto? ¿Y qué pasa cuando simplemente se olvida?

Por ello es tan valioso procurar la conciencia de nuestro estado anímico, mental, y por supuesto físico. Hacer pausas, tomar espacios, y ahondar en el sentir personal y observar a nuestros hijos. Reflexionar ¿De qué hablan? ¿Cuáles son sus temas favoritos? Escuchar y evitar un juicio inmediato de sus platicas.

Así que después de muchos noes, después de muchos tropiezos, te comparto algunas certezas que nos están apoyando en esta etapa (comienzo del famoso Rubicón):

  • La lectura, especialmente historias con las que puede ahondar en su sentir de una manera mas franca.
  • El arte, la creatividad
  • Una disciplina artística
  • Los oficios

También te dejo aquí el enlace de un libro. «La tierra como escuela» es de Roberto Crottogini. Este libro aborda con profundidad las necesidades de cada septenio.

Foto por Ronald

Se despliega una mariposa

Que alce su vuelo con soberanía y dignidad.

La calidez de una mirada libre de juicios la acompañe en este largo camino de autoconocimiento humano.

La vida es un asombro absoluto.

Un viaje digno de vivirse.

Ainek Bustamante

Siempre agradecida por su lectura y me encantaría me compartan libros para el segundo septenio, se los agradezco mucho.

Con mi cariño de siempre,

Ainek

9 de enero 2022

Cerrando ciclos

Para poder llenar tu taza hay que vaciarla primero.

Proverbio chino

Hoy me desperté con la necesidad de vaciar, de hacer un vacío. Y justo leí esta frase «El vino nuevo en odres vacíos». Misma frase que me recordó el proverbio chino: «Para poder llenar tu taza hay que vaciarla primero».

Así que convencida decidí hacer limpieza de papeles, recibos, juguetes.

En medio de todo me asomo a una avalancha de recuerdos y sentimientos. Cada cosa que guardo, la mayoría, tiene un motivo ¡Realmente nada sencillo!

Llevo años haciendo vacío. Sin embargo, este año ha sido particularmente especial. Ha sido un año cariñoso. Es un año que me ha dado mucho, mucho aprendizaje.

Me he dado tiempo. He topado con gente linda. Hemos iniciado proyectos juntos. He colaborado en proyectos y han colaborado con los míos. Este año ha sido tierno conmigo.

Así que, en medio de querer y de hacer un vacío (espacio), me he topado con la gratitud inmensa de todo lo que está lleno. He aprendido a abrazar esta completud. También reconozco que las cosas se vacían solas. Limpiar está bien, recoger y ordenar también, pero ya lo he hecho mucho. Las cosas están como están. Las cosas cambian. El vacío se ha llenado de amigos y de amigas queridas. De niños que juegan por todos lados, de dibujos y de alimentos anímicos.

Así que, el vacío y lo lleno siempre están de la mano.

Amigas y colegas, gracias Nelly, Nallely y Karina

Hoy les comparto una pequeña lista de cierre por si quieren hacer una. Tal vez les sirva tanto como a mí. Hacer una recapitulación al menos de cada mes puede ser útil. También pueden hacerlo por temas: de aprendizaje, de fortalezas y debilidades, de valores aprendidos y/o reconocidos.

Foto por Tara Winstead

Mi lIsta:

  • Me quedo con lo bello de este año.
  • Descubrí mucho de mi y del mundo.
  • Agradezco las palabras bonitas que me dijeron, escribo una frase que me definió en este año.
  • Identifico mis momentos de incertidumbre y cómo los afronté.
  • Valoro mi trabajo, cada encuentro. Mi camino que me ha llevado a compartir.
  • Doy la bienvenida a las fuerzas del futuro, a lo nuevo.
  • Agradezco las enseñanzas de las personas ¿Qué aprendí? ¡Tanto! una de ellas, escucharme, seguir mi intuición.

Agradezco toda la belleza, aprendizaje, valores que llegaron con el 2021 y lo cierro con gratitud.

Les deseo un feliz año nuevo, lleno de sus anhelos más preciados.

¡Feliz y próspero 2022!

Ainek

Jugar un puente de conexión

Hablar de limites desemboca en varios temas con los que se relaciona. Uno que es importante no perder de vista al aplicar los limites es la integridad y dignidad del niño. Es crucial resguardarlas.

Varias fuentes de crianza coinciden en este punto » el castigo rompe la conexión, lastima la voluntad y la autoestima». El niño se asusta. Entra en un estado de alerta. Esto detona el miedo y conecta con la sobrevivencia. En este estado, despierta la necesidad de huir o pelear. Se siente la necesidad de defenderse, lo que es un juego de poder. Así pierde la oportunidad de aprender de las razones.

¿Alguna vez te has asustado? ¿Qué sucede en ti?

Un niño se puede convertir en tirano cuando hay incoherencia y cuando no hay flexibilidad.

El castigo anula la acción (crimen, error). Lo convierte en un niño malo. Además, no entiende cuál es el crimen y lo repite. Con los castigos liberas de la responsabilidad al niño.

Una crianza permisiva: le hacemos todo al niño.

Una crianza autoritaria: es manipuladora verbalmente y físicamente.

La crianza dudosa: coquetea entre las dos. Un día es autoritaria y al otro día permisiva. El niño no sabe qué esperar. Esto es un factor de riesgo tremendo.

Cualquiera de estos puntos dificulta en el desarrollo de los sentimientos de responsabilidad. Se hacen inmunes a los castigos.

Pero así como en el día a día podemos cultivar desconexión con nuestras reacciones ante los sucesos. También podemos crear y cultivar conexión.

Te comparto algunas formas:

Así como el castigo desconecta, escuchar atentamente conecta.

Mirar y observar sin juicios conecta.

Descubrir al niño con la propia mirada conecta.

Y una llave de oro: jugar.

Cuando descubrí que «el juego nos conecta». Y, a su vez la conexión fortalece la estima y la identidad, fue un regalo. Ahora intento, hago un esfuerzo de jugar (a pesar del cansancio) cada día al menos un momento con mi María.

Desde hace un tiempo, para mí, jugar es abonar nutrientes a nuestra tierra interna. También es nutrir nuestra relación. Digo nuestra porque yo también recibo mucho al jugar con ella.

Para ser sincera, he tenido distintas etapas en la maternidad. En algunas épocas, jugar me sale natural. En otras, como lo es ahora, no me es tan sencillo.

Y a ti qué te sucede cuando escuchas la palabra jugar ¿A qué te remite? ¿Qué resuena en ti? Contento, apatía….

A mí me encanta jugar con mi hija juegos de mesa. Me gusta hacer una actividad, por ejemplo, pintar. Lo disfruto mucho. Me gusta leer con ella y para ella.

Cuéntame ¿Cómo te va con el juego?

Este tema está inspirado en una plática que tomé con una experta en el área de educación y crianza. La experta es Susana Sánchez Pinto. Su proyecto es: Amarte escuchando. Si quieres profundizar en este apasionante tema, te invito a buscar el trabajo de ella, aquí: https://www.facebook.com/AmarteEscuchando

¡Cuantas posibilidades hay en el mundo para educar, maternar y ser!

Con amor, Ainek

Recordar…Agradecer

Queridos míos,

Estamos llegando al principio del final del otoño, hoy, es día de acción de gracias.

Agradecer como preámbulo de despedir una estación, de dar la bienvenida al invierno y todo lo que este tenga para cada uno.

El frío para algunos, las vacaciones para otros, la familia, el trabajo, cada quién a su manera y en su destino.

Me encanta este preámbulo de agradecer. Es la mejor chispa para encender el fuego interior, para nutrir.

A veces es muy sencillo y natural dar las gracias, y en otras ocasiones solo es una practica como hacer sentadillas, y abdominales con el musculo del corazón, y el órgano de la lengua e ir modificando los patrones neuronales, cual sea el momento en el que te encuentres, te invito a saborear el intento de agradecer.

Llevo ocho meses con esta aventura de escribir aquí. Y me siento profundamente agradecida por esta experiencia.

Hace un año por estos días estaba escribiendo acerca del adviento pero no tenía este espacio para compartir, y hace unos días encontré lo escrito y me ha gustado mucho, hoy como fuego interior, doy gracias, te doy las gracias.

No importa que tan oscuro esté

No importa que tan oscuro esté,
una chispa de luz da claridad alrededor.

Cuidemos y nutramos la mecha y flama para que esta luz continúe.

En la tradición del temazcal aquí en México hay un guardián de las abuelas piedras como le llaman los sabios de la tradición, es el que aguarda el fuego.

Alguna vez leí que en un lugar de África conservan un fuego (antorcha) que permanece encendido de generación en generación, día y noche, es el mismo desde siempre y al mismo tiempo se renueva con cada intención.

El fuego que  enciende al ocote, a una vela, un cirio, tiene la misma esencia en sí, luz, energía y calor. Reflexionar hoy en día en esto es como si el tiempo se unificara en la misma luz.

En estos últimos tiempos he practicado mirar más a las estrellas, cantando:
Arriba brillan las estrellas, abajo brillamos nosotros.

Esta luz es la misma de todos los tiempos, este fuego. ¿Puedo ver lo sagrado? ¿Puedo ver la profundidad de este tiempo?
La luz del sol más lejos de la tierra en el hemisferio norte… y más brillante en el interior .
La veo, la siento.

Las estrellas…..
Lluvia de estrellas
Las constelaciones
Las piedras
Los cristales
Las rocas
La belleza
Las sales
La tierra y sus minerales

Canto a la vida
Canto a la niñez
Canto a la naturaleza

Sueño que sueño
Sueño que despierto
Despierto cuando sueño
Hay sueños más lúcidos que parecen reales.

Hace poco mi hija me contó el siguiente sueño:
Un pájaro petirrojo posaba en la mano de un ser al que amamos mucho. Tan real, así como cuando tú y yo nos hemos visto y platicamos.

Los niños están tan conectados con lo sagrado.
En ellos veo lo sagrado en todo.
Días de adviento.

Diciembre 2020

Abrazo cálido,

Ainek

Acción de gracias 2021

Date tiempo

Llevo una larga temporada escribiendo acerca de los límites. En esta ocasión, quiero tocar el tema desde el punto de vista de los hábitos y las rutinas.

Los hábitos y las rutinas son una herramienta que siempre me han sostenido. Esto es especialmente cierto durante procesos y cambios profundos en nuestra familia y/o individuales. A lo largo de la crianza y maternidad adaptar y crear rutinas adecuadas para mi hija ha sido un acierto.

Como bien sabemos, no hay fórmulas para maternar. Sin duda, hay herramientas que ayudan a trascender situaciones. Estas herramientas logran acompañarnos en las distintas etapas. Hoy quiero dar reconocimiento a la importancia de los hábitos.

Los hábitos van formando una capa. Es como si fuesen la piel del cuerpo etéreo, donde se gesta la vitalidad. Esto, además de dar estructura, aporta contención.

Observar los ciclos de la naturaleza nos puede develar la salud que provee llevar una rutina adecuada día con día. La naturaleza es una fuente de inspiración verídica y comprobable.

En la primera infancia, llevar un ritmo constante con nuestros hijos es importante. Además de cubrir una necesidad básica, es una gran decisión.

Crear un ritmo cíclico en la vida cotidiana da armonía y seguridad. Reflejar ritmos en el hacer diario contribuye a la armonía interior del niño. Por ende, aporta armonía a la familia. Claro, hay que tomar en cuenta las necesidades, posibilidades y características familiares.

Hoja de comisiones para la casa que mi hija creó, inspirada en una actividad de su escuela.

Les cuento, cuando mi María era recién nacida, la hora del baño era especial. Poníamos música desde el momento de preparar el agua. Elegimos una lista de música para esta ocasión. Teníamos varias razones para hacerlo. Nos encanta la música y queríamos suavizar el momento. No siempre es sencillo para un recién nacido el proceso de llegar al agua. Los bebés experimentan muchos cambios en sus primeros meses de vida. Principalmente, creemos que le anticipaba el momento del baño.

Anticiparle e irle platicando qué estábamos haciendo dejaba que se relajara. Estoy segura de que su experiencia era de ser parte de la historia. Quiero decir, a quién íbamos a bañar era a ella. ¡Cómo, entonces, no avisarle y explicarle lo que sucedería! No hay momento más íntimo que los cuidados personales. Acciones como tomar y cargar a un bebé dignifican el sentido del tacto.

En el libro » Hacia otro nivel de cuidado» de Janet Lansbury, plantea y pone el siguiente ejemplo: «si ella tuviese una apoplejía que la dejara tan dependiente como un bebé, en el sentido que no pudiese expresarse o cuidarse sola, esperaría que le avisaran antes de tocarla, levantarla, alimentarla, etc. Querría saber todo lo que sucede en su mundo inmediato, especialmente si se relaciona directamente con su cuerpo. »

Un bebé, porque aún no sepa hablar o pueda levantarse por sí solo, no significa que no esté presente. Llevar el cuidado hacia otro nivel de tomar en cuenta al otro.

Anticiparle a un niño lo que sucederá le aporta participación activa. En muchos casos, le brinda autonomía para su edad. También le proporciona confianza. Una estructura es parte de los límites.

¿De qué están hechos los limites?

Tiene tantas variantes, tantos significados. En este tiempo de maternidad, he descubierto su resignificación. No es solo decir que se puede hacer y que no, o decir -¡te lo dije!, te caíste, ya ves, estaba segura que te resfriarías-. Para mi es, y esta siendo mas allá de tener la razón, es conocer al otro y conocerme a mi.

Sin embargo, a pesar de la metamorfosis constante que suscita en el desarrollo humano, les quiero compartir algunos puntos prácticos. Estos sirven para crear rutinas. También ayudan a fortalecer la vitalidad.

Como en toda estructura hay limites de tiempo. Puede ser tan poético como lo desees. También puede ser tan práctico como lo necesites.

Algunas pautas:

Tener claro el motivo o intención de la rutina, hábito y/o ritual que elijas. Por ejemplo: escoges no comer caramelos entre semana. Si en tu casa están permitidos los postres después de comer, escoge qué tipo de postres.

Lo que mas les sirve a ellos es nuestra seguridad genuina, no algo superficial. Lo superficial se rompe fácilmente en ellos y en nosotros.

  • Horarios de alimentos, acompañado con un ritual que les guste:
    • Te comparto un ritual que nos gusta mucho hacer en casa a la hora de comer. Damos las gracias. Compartimos algo que nos gusta del día. Pedimos por algo que nos gustaría que suceda. Cada uno tiene su turno para hablar. (A mi María cuando estaba pequeña le encantaba dar gracias por las flores y por las abejas).
  • Escoge un horario de dormir teniendo en cuenta la edad de tus hijos. La recomendación es que mientras más pequeños sean, más horas de sueño necesitan. Un niño de tres años necesita dormir unas diez horas aprox.) Intentas que sea el mismo horario.
  • Dentro de la rutina de dormir nosotras implementamos un ritual: Repetir un verso después del cuento. En otras ocasiones recapitulamos el día, desde lo último que hicimos hasta lo primero del día. Este ejercicio es muy bueno y cultiva seguridad. Incluso mencionar los sucesos difíciles y cómo hemos logrado solucionarlos conecta con la calma.

  • En la primera infancia leer el mismo cuento por varios días. Algunos expertos en el tema recomiendan dos a tres semanas.
  • Anticipa lo que va a suceder. Esto incluye desde cambiar un pañal y preparar la hora del baño, hasta la hora de cenar. También incluye el cuento o cualquier ritual que implementen para introducir el sueño.
  • La flexibilidad es una excelente aliada, darle la bienvenida a la improvisación y al caos.
  • Escuchar
  • Darte un tiempo para jugar con tus hijos, jugar un juego libre, esto genera conexión en la relación.
  • Integrar el error como parte de la vida y del aprendizaje.
  • Observar, mirar al otro. Descubrirlo con la propia mirada.

Lo que les ayuda a ellos, nos ayuda a nosotros.

Del libro que les menciono hoy, les dejo el link, esta lectura es una belleza, para mi es un tesoro. Lo recomiendo principalmente en la etapa de embarazo. Es ideal para familias con niños pequeños y en cualquier momento de la crianza. En este tiempo lo he vuelto a leer. Me sigue recordando que, en lo cotidiano, podemos conectar con nuestros hijos. También es en lo cotidiano donde encontraremos los mayores retos.

Los niños sienten

Los niños observan

Los niños viven intensamente

Que nuestro tejido social cada vez sea más consciente y responsable con la infancia.

Compartan por aquí ¿Qué les sirve y qué rutinas llevan? ¿Qué se les dificulta más? ¿Cuáles rituales hacen?

Cariños,

Ainek

4 de noviembre 2021

Cambio de estación

Llegó el otoño.

Cuando yo era jovencita, mis estaciones favoritas eran la primavera y el verano.

En tanto que empecé a meditar y a conocer el mundo desde otra perspectiva interior, empecé a amar el otoño y el invierno. Ahora no se cual disfruto más. Creo que el otoño y el invierno están siendo mis predilectas, claro, aquí en México, pues no tengo otra experiencia de referencia.

Estuve un otoño en Europa, y fue muy frio para mi, no sé, tal vez vivir en un lugar más frio cambiase mi perspectiva.

El otoño ha llegado en este 2021. Tengo sensaciones encontradas, sentí que el verano fue demasiado largo y anhelaba el cambio de estación y ahora que ha llegado, sentí el tiempo muy rápido…

…Así que a mediados de septiembre la nostalgia se hizo presente al ver que un verano más se iba, ya que las transiciones me cuestan trabajo, y aunque el verano tuvo sus retos, también estuvo lleno de belleza y aprendizaje.

Como en mi introducción del blog, les cuento que estoy estudiando antroposofía, hay un libro que se llama «El ciclo anual como camino de iniciación….» de Sergej O. Prokofieff. Un libro que no he leído completo, solo extractos. Es un libro que introduce a la esencia espiritual del ciclo anual.

Coincide que en mi camino de meditación, celebrar un acontecimiento, es ocasión de celebrar tu ser interior. Para llevar a cabo una celebración se necesita tiempo, enfoque. Lograr un propósito, requiere voluntad, trabajo. Esa belleza que se puede vislumbrar, es gracias a ese trabajo en común.

Las transiciones, de cierta manera las he ido asumiendo desde una celebración, a veces ritualisticos, pero desde la vida de crianza, ha sido también de ritmo, de conexión con el mundo, con la naturaleza. Llevar el tiempo de una manera sin reloj, desde la observación y a la vez, marcado por fechas importantes ya sean de nuestro calendario o los cambios de la naturaleza.

Desde hace tres años me reúno para adviento con dos familias muy queridas por nosotras. Nos encanta prepararnos para la llegada de la navidad.

Luego a partir de la pandemia se tornó en algo que le hemos llamado las celebraciones del año, y hemos hecho un mini circulo entre nosotras en dónde celebramos los ritmos naturales del tiempo, y fechas de acontecimientos que consideramos importantes.

Empezó como algo muy sencillo, pero mi amiga Caro es repostera y literata, entonces, Ella, a hecho magia, ha unido la literatura con el pan y les cuenta un cuento, algunas actividades y sobre todo y lo mas bello para mi, es que ha logrado que nuestros hijos amen hacer pan, que ellos se relacionen con su hacer, su vinculo y el tiempo con una celebración, observación y creatividad.

El verano ha sido fenomenal, en una ocasión fuimos juntos al rio, y al principio del otoño, los niños hicieron un pan con forma de dragón e hicieron actividades de valentía con motivo de la celebración de San Micael y de la cosecha.

Crear un momento de cierta forma ritualista me ayuda a transitar los cambios del tiempo y de la vida, si hay algo doloroso lo transito con belleza y por fortuna acompañada con mi pequeño circulo de amigas.

Y aunque nos reunimos a celebrar con estas queridas amigas, nosotras no hemos dejado de hacer los propios en casa, unos más sencillos.

A mediados de septiembre, mi María y yo hicimos unas coronas de flores, y eso me ha dejado un buen recuerdo de este tiempo.

Hoy te quiero compartir una manera de hacer coronas, como me enseñó mi hijita, que a su vez ella aprendió en su escuela.

Tal vez a algunas de ustedes, esto les ayude, si su temperamento tiende a lo melancólico, estoy segura que les podrá ayudar a transitar los ritmos naturales haciendo algo que les conecte con la belleza que observan, que viene y se va, o tan solo les ayude a tener un momento presente con sus hijos.

Materiales:

Flores de temporada

Tamaño: pequeño o mediana

Hilo

Tijeras

Instrucciones:

Escoges una rama con flores y lo vas entrelazando una con otra, con el hilo le haces un nudo, y así consecutivamente, hasta llegar a un tamaño que consideres te quede en tu cabeza.

Entrelazas las dos puntas, las unes con hilo.

Listo para usar, para colgar.

Si tu hijo aun tiene sus manos pequeñas le puedes ayudar a hacer el nudo.

Que la belleza del día a día alumbre el camino.

Ainek

Octubre 2021

Somos una obra en construcción

El otro día pasó algo que me hizo pensar nuevamente en este tema. Ya sabes que, cuándo crees que ya pasaste una etapa, la vida nos recuerda que somos una obra en construcción.

En estos tiempos de tanta confusión, nadie quiere practicar la educación autoritaria. Tampoco quiere ir al otro lado de la balanza en donde no hay una guía y ninguna referencia de determinación. En este contexto, se abre un espacio, un intento de equilibrio. He ahí, en dónde empieza la búsqueda, el cuestionamiento, la renovación.

Más joven, para mi la determinación sonaba fuerte, larga, inamovible. Con el tiempo ha sido una de mis mejores aliadas. Es una sensación. Determinas algo pero no te determina. Tampoco determina una situación para siempre. Es una sensación mas que una forma, una certeza y conexión con mis convicciones.

Te has de preguntar ¿Se puede lograr un camino equilibrado en la crianza? quizás preguntes ¿Qué me ha ayudado en estos tiempos de crianza, de maternidad?

En la primera cita con el pediatra de mi hija, al mes de nacida, llegué con muchas dudas y sobreinformación. Estas surgieron a raíz del primer mes de ser mamá. También de las visitas que tuve en el puerperio. En particular, de queridas amigas, donde cada una me compartió su generosa experiencia. Ya sabes los humanos tendemos a dar nuestra opinión y que bueno que lo hacemos.

Algunos de ellos fueron: No acostumbres a tu bebé a dormir en brazos.

Otro, no lo acostumbres a dormir contigo.

Algunos comentarios me saturaron. Llegué a dudar de mi propia voz materna. El mejor consejo que pude tener vino de nuestro pediatra de ese entonces. Decidí asumirlo como un tesoro. Me dijo: Sigue tu intuición, sabrás qué hacer.

¡La intuición! Cuando recibí estas palabras, tuvo sentido para mí. Ese día, fueron bálsamo, silencio y paz. Un sin fin de alicientes que, hasta el día de hoy, sigue siendo una gran herramienta.

La intuición, es una linterna en estos tiempos, en los tiempos desafiantes de crianza. Calla el ruido y la sobreinformación. Sin embargo, ¿Qué me ha servido para ser sensible a mi intuición y poder escuchar mi propia voz? Una herramienta que más adelante descubrí y me ha servido mucho es aprender a conocer mis limitaciones. También me ha ayudado a no llegar a estar exhausta ante una situación.

Cuando mi hija tenía tres años, nuevas dudas y cambios surgieron. Me encontré en modo reacción, las rutinas que llevábamos ya no estaban apoyándonos. Intentando comprender esa etapa. Tomé un taller precioso de crianza que una amiga dio en ese entonces. Conforme pasaron los días aprendí una enseñanza valiosa: reconocer mis límites es fundamental para la salud de ambas partes. No llegar al límite de estar sin energía suficiente para funcionar. De lo contrario, la irritación gana terreno. Esto también les sucede con frecuencia a los niños. Ya cansados y sin energía, la irritación es su mejor respuesta.

Imagínate «Es como si quisieras andar en un coche con el tanque vacío, no mas no avanzara». De la misma forma nos sucede con las emociones a niños y a adultos. El cansancio extremo o las necesidades básicas no bien atendidas hacen que nuestras emociones se disparen. Esto ocurre cuando no hay un ritmo adecuado en el día. Necesidades tales como: ir al baño, dormir las horas suficientes, comer a tus horas, son fundamentales. Cuando tenemos un ritmo en el día más o menos establecido, la observación se va afinando. De esta manera, nuestra intuición está más presente.

Tantas cosas pasan al mismo tiempo que no es tan sencillo detectar nuestros propios límites. Descubrirlos apela a cuidar de nuestra persona y al mismo tiempo cuida de los infantes.

Un ejemplo de cómo reajustamos la rutina. No fue necesario cambiarla ya con este conocimiento. Considerando mis límites, mi María a sus tres años ya había desarrollado un sueño más maduro. Su patrón de sueño también se había vuelto más estable.

En ese entonces, a partir de las ocho de la noche ya estaba exhausta. Después de un día largo de trabajo profesional y de crianza. Necesitaba urgentemente descanso. Pero, coincidía que justo antes de dormir era el momento preferido de ambas para platicar. Nos gustaba recapitular momentos.

La rutina de sueño la iniciamos antes. Desde las seis de la tarde empezábamos el baño, después la cena, lavado de dientes, cuento y recapitulación. A las ocho más o menos, mi María estaba dormida. Con pequeños ajustes nos trajo beneficios. Yo pude descansar, ya sabía que tenía unas horas para mí. Saber esto de mí y tenerlo claro me dio la determinación de llevarlo a cabo a pesar de los contratiempos.

Claro está que siempre hubo excepciones y cambios hasta el día de hoy, de ahí el título de este escrito. Nada es lineal. Desde siempre, no hemos parado de cambiar tanto ella como yo.

Es cierto que cada maternidad es única y no hay fórmulas para criar. Sin embargo, hay muchas lecturas disponibles. Existen pedagogías que apoyan este transitar entre ellas la Montessori, la Waldorf y de Emmi Pikler. Magda Gerber educadora y pionera en la crianza respetuosa. Estas ayudan a que la maternidad y crianza sean mucho más llevaderas. Hay herramientas que apoyan esta inmensa encomienda. Afortunadamente cada vez hay más estudiosos y personas interesadas en el bienestar de la infancia. Que apoyan la dignidad del infante. Desde el ambiente familiar poder colaborar a crear un tejido social saludable. Confiar que la crianza aporta mucho.

Somos una obra en construcción. La vida nos recuerda esta cualidad de no estar completamente hechos.

Comparto por aquí una lectura que me ha inspirado muchísimo:

Parece que estamos hechos de arcilla y la voluntad interna nos va dando forma.

La crianza consciente puede dar hoy un mejor mundo.

La crianza es el presente.

Que la congruencia nos lleve a una vida más plena y libre de ataduras internas.

El arte de Re-educar-Nos .

Que estas reflexiones personales de alguna manera, les beneficien. Que este blog ayude a crear una comunidad de crianza. Me encantaría leerles.

Cariños,

Ainek

3 de octubre 2021

Limites claros, un refugio

Hace muchos años leí el libro "El abrazo que lleva al amor" de Laura Rincón Gallardo y en este libro la autora comparte un ejercicio muy sencillo y poderoso, se trata de lo siguiente:

«Cuando tu hijo este en un momento difícil, que no haya manera que escuche razones, puedes abrazarlo y decirle con una voz determinante que tiene una mamá fuerte que puede contenerlo«.

Este ejercicio me ha dado, nos ha dado tanto en la crianza. Cuando mi hija tenia entre dos a cuatro años, tuvimos varios episodios de emociones intensas y uno de los recursos que me inspiraron y apoyaron fue el abrazo. Así es, el abrazo que contiene.

Lo que le ayudaba a autorregularse era mi abrazo, acompañado de estas palabras:

«Tienes una mamá fuerte que te sostiene, que te contiene». Poco a poco como por arte de magia se calmaba, y esto lograba conectarnos con el momento presente, con nuestras emociones y con lo importante del momento.

En la primera infancia sobre todo antes de los cinco años los niños viven las emociones en todo su cuerpo, sea tristeza, enojo, etc. por ello muchas veces la expresan físicamente, haciendo rabietas como comúnmente se le conoce y por ello como cuidadores es importante estar siempre presente para acompañarles y que no se lastimen y apoyarles a autorregularse.

A sus nueve meses

Ahora cuando ella necesita un abrazo me lo pide. Esta simple acción nos sigue regulando.

En todos los libros que he leído de psicología, crianza, pedagogía e infancia coinciden en un mismo punto «los niños necesitan limites claros, contención».

Cuando te has sentido desbordada o desbordado ¿Qué es lo que necesitas en ese momento? ¿Necesitas palabras, regaños, castigos, saberte contenida, abrazada, arropado?

Los niños de igual manera necesitan algo simple, poderoso y verdadero. Para ampliar este tema quiero citar y suscribo a Evânia Aster Reichert (escritora y terapeuta psicocorporal de orientación rechiana):

«Es importante que los adultos busquen recursos formativos para comprender cada una de las etapas, pues el niño pequeño aun está increíblemente inacabado en diversos aspectos de su desarrollo. Muchas veces no comprende o no retiene lo que escucha, sencillamente porque las conexiones neuronales de su cerebro aún no están completamente formadas.

Es lamentable – y llega a veces ser cruel -castigar a un pequeño por olvidarse de algo o por hacer algo que los padres no quieren, acusándole de desobediencia o de incapacidad cognitiva o motora, cuando estas capacidades no están completamente formadas. Son varias las formas en que los castigos pueden afectar a su autoestima para el resto de su vida.» Infancia, la edad sagrada. P. 46-47

Cada vez que leo este libro y este pasaje, me mueve muchos sentimientos y puedo tener presente la vulnerabilidad de los niños y todo el camino que nos falta por recorrer como cuidadores.

Ser consiente de esto me ayuda a reivindicar mi mirada hacia los procesos de mi hija. Para mi ha sido fundamental un equilibrio entre informarme y la guía de mi corazón, entre buscar recursos y mi intuición, escuchar su voz y escuchar la mía. Entender sus procesos evolutivos y respetar los míos.

Te dejo aquí el link de los dos libros de los cuales te he estado hablando en este escrito que considero joyas para la crianza :

Me encantaría recibir sus reflexiones, saber que hacen en los momentos de dificultad y también si esto que les escribo les apoya en su maternidad, paternidad y crianza.

Ainek

4 de septiembre 2021

Los limites (parte 2) y la autoestima

La autoestima y los limites

¿Qué tienen en común? ¿Son complementarios? ¿Cómo se relacionan?

Los limites y la autoestima pareciesen aislados, sin embargo desde mi experiencia y bajo la lupa de ciertas filosofías están relacionadas.

Cuando llegó mi perrito a casa, tenia un mes de nacido, lo destetaron a muy temprana edad de su camada.

Como la mayoría sabe los cachorros en los primeros tres meses aprenden con su mamá limites de convivencia. Hasta donde morder como juego, sin lastimar y al mismo tiempo a defenderse.

Mi perro Rumi

Esta imagen para mi es muy fuerte e importante, nosotros fuimos quienes le enseñamos a Rumi hasta donde morder.

La entrenadora nos dijo que la raza mini Schnauzer le es muy importante cuidar su infancia ya que su sistema nervioso es hipersensible y su carácter depende en un gran porcentaje de su relación social, si no esta equilibrada, podrían hacerse nerviosos y antisociales, así que nos dio varias recomendaciones, una de ellas: cuidar el sentido del tacto y del oído ya que son una raza cazadora, su oído escucha el doble o triple más alto que los demás perros.

Un ejercicio que fue necesario hacer los primeros dos meses aprox., ponía mi puño y el jugaba a morderlo, en cuanto me dolía yo lo quitaba y le hacia saber que me había lastimado. Hasta que aprendió a no morderme fuerte. Aprendió a interactuar y mediar su fuerza.

Pero, ¿no crees que para los seres humanos es igual de importante cuidar los sentidos, cuidar la infancia, y la conexión con su alrededor? ¿Cuidar sus vínculos más cercanos como lo son su mamá y papá? Es muy probable que coincidamos con un si.

Pero ¿Qué hace falta para que no perdamos de vista esto tan importante? ¿Cómo se genera este vinculo? ¿Cómo se nutre la conexión con nuestros hijos? ¿Desde dónde ofrecemos nuestro servicio?

Vuelve recurrente esta imagen «La conciencia del uno, la conciencia del otro y lo que esta en medio de los dos». Finalmente el limite empieza y se conoce en relación al otro.

He compartido esta historia como ejemplo de la necesidad de estar en contacto con la verdad al interactuar.

De esta manera, los niños se topan con el infinito cariño y limites de sus padres y madres, y al mismo tiempo, ellos aprenden sus limites, aprenden a sentirse cómodos con expresar su sentir, pensamientos y necesidades.

En nuestra temprana edad aprendemos por imitación. La autoestima y los limites son una brújula y termómetro de como andamos.

Esta reflexión me deja gratitud por tantos maestros en mi vida.

Gratitud por mi hija,

Gratitud por mi Rumi.

Gratitud por el circulo de crianza,

Gratitud por las distintas formas de maternar, incluyendo la propia,

Gratitud por despertar al autocuidado.

En medio el vacío, la pausa, la inspiración, la nada, ahí en donde justo se gesta la alquimia, la magia entre dar y recibir, en ese punto de suspenso. El agujero por asir, la palabra por gestar, en donde somos únicos y nuevos entre el pasado y el futuro, presentes plenamente.

Mientras caminaba

Maternidad, femineidad, crianza, un mundo de aciertos, de intuiciones, de experiencias paridas, muchas veces en comunidad y muchas otras en soledad.

¿Qué más riqueza?

La maternidad consciente, una constante renovación, día a día, que nos exige estar en el presente. Abundancia exuberante.

Mi deseo es que todas las mujeres del mundo aprendamos a cuidar de nosotras mismas y crecer en entornos más solidarios.

Con amor,

Ainek

22 de mayo 2021