La crianza en confinamiento

Autora: Carolina Ruíz, profesora de literatura, mamá de tiempo completo, repostera de todos los días.

México.

Sobre los mayores desafíos de los últimos 2 años:

Para mí lo más difícil fue tener que dar clases mientras entretenía a mi hijo cerca, sentir que debía sostener las crisis de mis estudiantes cuidando el mundo interior y la vivencia de mi hijo.

Estar agotada y tener que hacerme cargo yo de trabajar, cuidar, cocinar, limpiar, todo al mismo tiempo.

A las madres se nos exigió sostener al mundo entero en nuestros hombros. Y así lo hicimos.

Pero lo verdaderamente difícil fue accidentarme en medio de una pandemia.

Estar en casa al borde de la muerte sin ninguna relación con el virus. Fue entonces que entendí realmente que la vida se sostiene en comunidad.

Aunque llevábamos meses aislados, cuando estuve en cama se hizo manifiesto que sólo gracias a mi comunidad sobrevivimos mi hijo y yo.

Sobre los aspectos positivos:

Nos volvimos exploradores, diario caminábamos en la mañana y en la tarde por largos ratos. Reconozco que fue un gran privilegio poder vivir la pandemia en medio de la naturaleza, donde podíamos caminar por horas sin encontrarnos a nadie.

Tejimos una hermosa red con nuestros vecinos de las casa de al lado. Eso nos ayudó a tener la convivencia que tanto necesitábamos, a platicar y jugar. A no enloquecer.

Pasamos muchos días celebrando los  cumpleaños de nuestras gatitas, de nuestras vecinas, hasta de los animales de peluche.

Nos volvimos expertos en mandar pasteles sorpresa a las personas que extrañábamos.

En medio de tanta muerte, lo que más sentido tenía era celebrar la vida.

Sobre los avances:

Creo que la pandemia me conectó profundamente con eso, con mi deseo de celebrar la vida cada día. Todos los días.

Celebrar  se ha vuelto mi camino de vida.

Mi manera de luchar contra la obscuridad en el mundo.

Consejo para pasar:

Tejamos siempre una red de amor a nuestro alrededor que celebre la vida con nosotras y que nos sostenga cuando lo necesitemos.

Deseo para todas las madres, para todas las mujeres y para toda la humanidad, que nunca nos cansemos de tejer.

Carolina Ruíz,

Profesora de literatura, mamá de tiempo completo, repostera de todos los días.

Fb: https://www.facebook.com/tehnybzzz

Reflexión de los últimos dos años

Autora: Isabel Adame, diseñadora, proyecto UK AAN AM

Mamá de Julia y Emilio. Mérida – Morelos, México.

Sobre los mayores desafíos de los últimos 2 años

El mayor desafío ha sido aceptar la total re configuración de mi vida, soltar mis proyecciones a futuro y mis proyecciones hacia como deben ser las cosas, las personas, las circunstancias.

El mayor desafío es aceptarme en lo que soy ahora y soltar las expectativas que yo tenia sobre mi en mi vida adulta.

Aceptar que aun cuando se es adulta no llegas a esta etapa con todo claro, no llegas lista, y sigues necesitando de los demás y eso esta bien.

Sobre los aspectos positivos

Agradezco lo que he sembrado en amistad y amor y que en mis momentos difíciles he recibido mucho mas apoyo del que yo esperé recibir.

Agradezco que en el momento que las cosas en general en mi vida no resultaron como yo esperaba logré aceptar y soltar y al hacerlo me liberé de muchas cargas y la principal carga son mis propias expectativas (si lloré y me enojé mucho pero al final me liberé).

Agradezco el aprendizaje. Abrir mas mi atención e intuición en la toma de decisiones. Poder dilucidar con mas claridad lo que realmente necesito y no dejarme llevar por las expectativas que me he auto construido, y ser amable conmigo misma cuando no salen las cosas como yo quiero o espero.

Sobre los avances

Estos últimos años me han dado humildad, empatía, generosidad y paciencia.

Gracias a todo lo vivido pude ¨aclarar mi vista¨ y reconocer a mis seres amados como lo que realmente son y aceptarlos.

Entender mejor a mi hijo y a mi madre sobre todo, y aceptarlos. También logré identificar las personas a mi alrededor que no me ayudaban y poner la distancia necesaria.

Consejo para pasar

Lo mas valioso que yo puedo dar de consejo en relación a lo vivido estos últimos años es que: Es mas cansado y hasta tortuoso vivir tratando de que las situaciones ¨embonen¨ con la pre concepción que nos construimos de como deben ser las cosas. En mi experiencia he sufrido mas por el sentimiento que genera sentir que las cosas ¨están mal ¨porque no son como yo creo que deberían ser.

Se sufre mas cuando uno se aferra a algo, a alguien o a una idea y, es liberador cuando se acepta que las cosas, personas y situaciones no son lo que se esperaba y se les acepta como son.

Que las cosas sean diferentes no quiere decir fracaso.

Isabel Adame,

Diseñadora

Proyecto UK AAN AM

Foto de Isabel Adame, Copyright 2022

Relatos – mamá en tiempos de confinamiento

Autora: Diana Gutiérrez, mamá de Almita y Awen, México, Suiza y Francia.

Los mayores desafíos de los últimos 2 años, sobre los aspectos positivos, sobre los avances y consejos para pasar.

Hola soy Diana, para entender un poco nuestra situación, somos una familia binacional, radicando en la frontera de Francia, con Suiza, ambos de mis hijos Awen 9 y Alma 6, nacieron en casa en Tepoztlán, Morelos, México, tenemos 4 años viviendo acá el un pueblito fronterizo llamado Challex de apenas 1400 personas, donde nació la abuela paterna de mis hijos.

Intentaré explicar un poco las restricciones y protocolos que debíamos seguir, en el primer confinamiento (17 marzo 2020- 3 mayó 2021) porque acá no duro tanto tiempo como en México, al principio yo estaba un poco incrédula de lo que estaba pasando, recuerdo que festejábamos el  7mo cumpleaños de nuestro primogénito un domingo, 14 de marzo y ese mismo fin de semana,  recibía un correo de la escuela, se había suspendido a causa del covid-19, afortunadamente pudimos llevar a cabo el festejo con varios niños, amigos y sus abuelitos, sin imaginarnos que en los próximos meses, toda la vida social se restringiría a un mínimo y estaríamos confinados por tanto tiempo.

El gobierno anuncio una serie de restricciones, donde nos pedían una atestación de desplazo, un documento que necesitaríamos llenar para salir a hacer las compras o solo para salir a caminar, solo te podías desplazar máx. a 1km a la redonda y por 1 h; se hizo obligatorio el cubrebocas en todos las tiendas de autoservicios, transportes públicos, en todos lados  y cerraron restaurantes, bares y discotecas, también hubo toque de queda por las noches  no se permitía la salida a nadie a partir de las 9pm y en super mercado solo se podía pasar una sola persona a la vez y no podían entrar los niños. 

Entonces empezamos la escuela en casa, las maestras nos mandaban todas las actividades a seguir desde casa, así que bueno, continúe con las instrucciones de los maestros, nos enviaban las actividades por semana, y el ministerio de educación FR puso un canal en internet a disposición de los niños y papas, que reforzaba lo que estaban aprendiendo, a mí me pareció una buena opción,  mi hijo mayor estaba aprendiendo a leer y escribir y yo hacía lo que podía para ayudarlo, pero yo misma estaba aprendiendo francés, los primeros días fueron de muchos retos porque me era difícil tener que cocinar, recoger, limpiar, lavar la ropa y ocuparme de las tareas indicadas, a mi hija pequeña le dejaban cositas de prescolar, de recortar, pegar, colorear, etc, así que con ella la verdad ni me preocupaba mucho, cambié los muebles de nuestra pequeña estancia y les acomodé 2 mesitas de trabajo a cada uno, con los materiales que cada quien ocuparía, cada quien con algo que hacer, pero a veces era difícil poder atender a los 2 niños al mismo tiempo con necesidades diferentes, pero bueno, empezamos momento a momento, día a día.

Mientras tanto Simón, mi esposo iniciaba su segunda temporada primaveral de siembra, pues era su segundo año como agricultor en una asociación de agricultura orgánica y de proximidad en las afueras de Ginebra Suiza, a unos 20km de nuestra casa, entonces se iba de la casa desde muy temprano y regresaba muy tarde. En los días siguientes anunciaron que se cerraban las fronteras y entonces mi esposo en vez de hacer 20 min a su trabajo cruzando por la frontera de nuestro pueblo, tendría que desplazarse hasta la única frontera abierta en la región, haciéndole un gran desvió para su trabajo, y aparte colas para entrar y salir de hasta 2 horas, y entonces decidió que debería de quedarse a dormir en el lugar de trabajo-producción, pues contaba con una cocina y cuarto equipado para los trabajadores, entonces se iba el lunes y regresaba los jueves,  así pues me vi «sola» con la tarea de mama, papa, maestra, ama de casa etc., aparte de perder mi pequeño trabajo informal, porque era en Suiza y ya no pude cruzar la frontera, solo los cuidados Suizos podían ingresar.

Al principio de la escuela en casa lo lograba bien, aunque con la casa bastante despeinada, trataba de ayudar a mi hijo mayor en lo que tenia previsto para el día, a con la pequeña la verdad que ni me preocupaba tanto, además como que tenia un cuaderno Montessori donde tenia actividades lindas, y le dejaba muy libre hacer lo que quisiera, plastilina, pintar o recortar lo que ella eligiera, o simplemente juego libre, al principio no sabía si realmente seguir las instrucciones de casa quien en su casa y cero contacto con los otros, pero venia mi vecinita de 4 años a tocar la puerta y buscar a mi hijita, y hablé con sus papás sobre lo que pensaban del confinamiento y ellos estuvieron de acuerdo en que dejarían a los niños con su contacto habitual de juego pues solo tenían que cruzar la calle y «jugar» entonces, eso fue un primer respiro, y teníamos una pequeña comunidad de vecinos jugando a partir de mediodía por lo general, hacían algo de tareas por las mañanas y después de la comida de medio día jugaban toda la tarde, venían los niños de enfrente y uno que otro niño que estaba bastante aburrido de nuestra cuadra, pero por lo general creo que los papas trababan de mantener distancia. 

Recuerdo que los primeros días, los papás de mi esposo que son de los que usualmente recibo mucho apoyo y ayuda con los niños vinieron a dejarnos provisiones en la puerta de la casa, teniendo máxima precaución de no acercársenos y con cubre bocas, a mi todo parecía tan raro.

Después de unas semanas mis suegros se relajaron bastante, pues había aun muy pocos contagios en el pueblo, nadie parecía enfermarse, yo preguntaba y eran casos raros de personas que tenían familiares en grandes ciudades,  y mi suegra nos propuso venir 2 días a la semana para  hacer la escuela en casa para mi hijo mayor, estaba con el por las mañanas y avanzaban muy bien, pronto mi hijo aprendió a leer y a escribir gracias a esas clases personales con su abuela, porque antes estaba ya teniendo dificultades para lograrlo, y hasta el día de hoy le va muy bien y es muy aplicado porque creo que le ayudo a aprender el resultado que produce el esfuerzo, ☺️ .

Fotografía de Diana Gutiérrez,-Awen y su abuela

También yo vi las cosas con más calma, y a pesar del trabajo de la casa empecé a relajarme y a disfrutar de tener a los niños conmigo y estar a mi propio ritmo, también hubo sus retos, de que se empezaban a pelear o discutían, pero mi estrategia casi siempre era salirnos de la casa, así que casi todos los días, salíamos (aparte el clima aquí juega un papel importante y esos días primaverales son muy valiosos) entonces salíamos caminar, al bosque, a andar en bici, a caminar por las viñas, a colectar bichos, al rio, hasta descubrimos una cascada en el bosque, nunca nadie me reviso la famosa atestación, yo creo por ser un pueblito alejado, pero la naturaleza fue mi gran aliada, y creo que eso fue una bendición que no toda la gente tuvo, sobre todo en las grandes urbes.

Después para los deberes de la casa ellos me ayudaban un poco, a hacer el desayuno, y con cositas, creo que hay que hacerlos parte de las responsabilidades también. Finalmente se terminó el ciclo escolar en julio y fue raro para ellos no volver a ver a su maestra ni a sus compañeros, pero ¡terminamos!

En ese verano nos fuimos de vacaciones al mediterráneo y en el trayecto las carreteras estaban abarrotadas, nos quedamos en un campamento y era un poco incoherente que, para comprar el pan en la panadería todos con mascaras, pero en la alberca todos podían bañarse juntos, y la playa igual, llena, parecía que el COVID no existía.

En septiembre se renovaron las clases presenciales, con muchas restricciones, pero si había escuela; para poder asistir de nuevo tuvieron un protocolo escolar de distanciamiento de las mesas de trabajo de los niños, dividieron los patios de juego, pusieron la mascarilla obligatoria, no se permitía llevar pasteles de cumpleaños hechos por los papas (tenían que ser comprados) se suspendieron algunas actividaes deportivas, si había un caso de covid se cerraba la clase, se suspendieron los paseos culturales o recreativos.

Lo de la mascarilla me costó mucho aceptar, me parecía inhumano tener que portar la mascarilla por más de 5,6,7 hrs, a un niño de 6 años, usualmente el horario de escuela es de 8:30-11:30 y después o comen en la escuela lo que le llaman «la cantine» o van a su casa a comer, y regresan de 1:20 y salen a las 4:30, ósea que si un niño se queda en la escuela para comer le hace una jornada de 8 hrs! lo cual me sigue pareciendo indebido, me leí los lineamientos de la OMS, y ellos recomiendan la masacra, pero no tiene que ser obligado, eso es algo que me preocupaba mucho, el daño psicológico de estar todo el día con una mascarilla y todos los niños se vieron obligados a portarlas por tantas horas, tanto tiempo; investigue sobre  algunas asociaciones, hasta no mande a mis hijo varios días a la escuela, y en algunas comunas (o municipios) lograron ganar la batalla contra la mascarilla obligatoria, pero aquí no, de nuevo me senti sola e impotente.

Entonces mis hijos comían en casa todos los días para darle a mi hijo un respiro de la mascarilla, era lo mejor que podía hacer, y después invitábamos a un amiguito donde los papás trabajan todo el día y tenían que dejar al niño con la jornada corrida de escuela, así que venía con nosotros 1-2 veces a la semana a comer y jugar. Awen porto la mascarilla por casi todo el ciclo escolar 2021-2022 hasta hace apenas dos meses que las han suprimido. 

En diciembre de 2021 para las vacaciones de navidad la maestra nos confirmó un caso de COVID en la clase de mi hijo y a los pocos días  Awen le dio fiebre y dolor de cabeza, le hicimos la prueba antígeno y efectivamente estaba positivo,  pero en 3 días ya estaba como si nada, a los pocos días yo me empecé a sentir mal, después Simón y al final le hicimos la prueba a la pequeña y también lo tuvo aunque sin síntomas, entonces pues pase por muchas emociones, porque realmente me sentía muy mal, muy débil, me pegó muy fuerte, me enoje con la escuela por no habernos avisado antes, con la maestra, con el covid, (jajaja) con todo mundo, ese si fue un gran reto para mi, estar enferma y ocuparme de los los niños, estuvimos la navidad con covid y con niños que atender, y ¡yo sintiéndome  fatal! 

Para ese entonces ya todo el pueblo estaba contagiándose de covid, todo el mundo estaba o estuvo enfermo, niños, grandes, mucha gente contagiada, después comprendí el porqué de las restricciones, me sentí muy vulnerable con el virus, pero aun así haciendo lo mejor que podíamos, me puso a pensar mucho en como todos estamos expuestos y tenemos que vivir con esto.

Vi un documental de otras pandemias y como lo habían vivido antes, la peste, la gripa aviar, y son enfermedades que aparecen, pero tal vez ¿se aceleraran más con la devastación que estamos haciendo al planeta? no lo se, pero lo que si, es que fue un tiempo de reflexión, de mucha interiorización, confianza en la vida, en el cuerpo humano, (porque para todo esto nunca nos vacunamos) y como nuestro cuerpo se tiene que adaptar a lo que venga, o desistir.

Yo perdí una tía al principio de la pandemia, y así creo que muchos perdieron familiares, espero que eso nos haga mas sensibles, a querer vivir más cerca en la luz y sacar la propia luz y comprender el regalo de la vida que es tan fugaz…

Diana Gutiérrez

Fotografía de Diana Gutiérrez, copyright 2022

Crianza en tiempos de pandemia

Autora: Rocio García, mamá de Valentino, Ciudad de México, México.

Coach ejecutivo estratégico & networking specialist en V&M

La crianza de mi hijo en la pandemia COVID 19 (2019-2022)

Desafíos

El miedo y la incertidumbre fueron 2 sentimientos que me surgieron durante los primeros meses cuando comenzó la pandemia, sin embargo, rápidamente me di cuenta de que era muy importante contener a mi hijo a sentirse seguro, mantener rutinas saludables, controlar sus emociones y fomentar la resiliencia.

Inmediatamente mi esposo y yo llevamos a cabo un plan en donde incluimos una fuerte conexión de apego y de unión entre nosotros y mi hijo Valentino para fortalecer vínculos y contención. Estoy convencida que se puede fortalecer el sistema inmune desde el cuidado con ternura. Este tipo de vínculos con amor además de que fortalece el sistema inmune de los niños considero que promueve la contención del estrés, angustia, miedo e impotencia de nuestros pequeños, frente a una pandemia de Coronavirus o a cualquier otra situación parecida.

El mayor desafío como mamá de un niño deportista y que su aprendizaje es a través del movimiento, acostumbrado a pasar la mayor parte del día al aire libre, fue el manejar la situación de tener que quedarse en casa por un cierto tiempo.

Afortunadamente comprendimos rápidamente sus necesidades y comenzamos a adaptar el funcionamiento y rutinas familiares basándonos en el respeto, la confianza y en el amor creando un ambiente con convivencia familiar sana y divertida.

El segundo desafío fue convertirme y adaptarme a ser una guía escolar ya que la escuela se convirtió en línea, afortunadamente mi hijo se adaptó muy bien a esta manera de trabajar y cada día se trató de que, aunque fuera en línea la escuela fuera divertida e interesante para él, trabajando en equipo y en armonía entre él y yo, teniendo en cuenta siempre el buen equilibrio emocional, social, físico y mental.

Aspectos positivos

Dentro de una situación como esta criando a un hijo en tiempos de pandemia sobresalen puntos muy positivos como la oportunidad para aplicar los principios de la crianza positiva, pero también me ayudó para fortalecer los lazos de unión con mi hijo, compartir y mostrar amor, respeto, cuidados y solidaridad, no nada más entre todos los miembros de la familia y amigos sino también con todos los seres que nos rodean. Además, gracias a la oportunidad de la escuela y el trabajo en casa descubrimos muchos lugares increíbles, conocimos nuevos amigos que quizás no hubiéramos podido conocer sin que hubiera sucedido la pandemia.

Pero creo que la parte sobresaliente aquí es el aprendizaje que pude enseñarle a Valentino de esta situación y fue el mostrarle el proceso de resiliencia, para mi implicó un proceso dinámico en nuestra familia, transmitirle y poder aplicar durante este tiempo de pandemia que ser una persona resiliente no significa que no se pueda sentir angustia o dolor ante las malas experiencias. Negar o minimizar estas emociones puede en muchos casos llevar a situaciones de mayor dificultad emocional, el aceptar el momento de dolor y de incertidumbre es parte del proceso para que logremos un bienestar psicofísico y emocional a pesar de cualquier adversidad. ¡Un apego seguro es la base para un proceso resiliente!

Además, la capacidad de adaptación que hemos conseguido aprender en esta situación nos ha hecho capaz de enfrentar cualquier cambio inesperado en esta época de tantos cambios repentinos.

Avances

Actualmente nos encontramos en un momento de tranquilidad, serenidad y equilibrio sobre todo nos hace feliz ver y sentir que Valentino es un niño feliz, sano, que disfruta, que sonríe, que es amable, que se divierte, que expresa lo que siente, que ha pasado esta pandemia de la manera más feliz, segura y divertida.

Consejos para pasar esta situación

Definidamente lo que me sirve para poder enfrentar esta circunstancia además del amor y el apoyo de las personas que me aman profundamente y el apoyo de la comunidad científica que día a día nos dan información veraz y real, es también el poder tener la oportunidad de poder encontrar lugares increíbles llenos de naturaleza que nos ayudan a conectar mente, cuerpo y alma en momentos de incertidumbre.

Otro punto importante que me ayuda a enfrentar la pandemia por COVID fue el modelo de crianza que hemos decidido utilizar para nuestro hijo que es la crianza positiva ya que sus principales valores se enfocan en una educación basada en “un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, amor incondicional, comprensión, igualdad y solidaridad” y en el respeto a los derechos y dignidad de los niños (libre de violencia física o psicológica) y justamente siempre desde estos principios pudimos establecer las pautas para hacerle frente al confinamiento en casa a lo largo de la pandemia y así ayudar a tener en casa un ambiente seguro, sano y armonioso para nuestro hijo.

Además, quiero agradecer y resaltar también un punto importante que también nos ayuda mucho a la parte social con nuestro hijo, gracias a nuestra familia y a nuestro círculo de amigos tan respetuoso que tenemos la dicha de tener a nuestro lado, pudimos establecer las reglas basadas en la confianza y la comunicación clara para que los niños puedan verse con seguridad siempre haciéndonos pruebas y distanciamiento social, guardándose en casa 1 semana antes para podernos ver etc. Así podemos guardar ese contacto físico tan importante para nuestro hijo con sus mejores amigos.

Y el último punto también muy importante que nos ayuda mucho a mi familia y a mí, pero sobre todo a mi hijo es que adoptamos a principios de la pandemia un pequeño perrito el cual le brinda consuelo, seguridad, relajación, compañía incondicional, amor y felicidad.

» Si el fuego de tu corazón es lo bastante fuerte, quemará los obstáculos que aparezcan en tu camino”.

Con cariño,

Rocío García

Coach ejecutivo estratégico
& networking specialist en V&M

La crianza en los 2 últimos años

Autora: Caro Ferrer Chinchilla

Soy Caro Ferrer Chinchilla, mujer, humanista, amante de las personas en general, y de algunas más en concreto, mamá de Pau, Jan y Mar, teatrera, amiga, tía de sangre y de piel, gestaltista, catalana y un poquito mexicana.

Proyecto: www.ajustescreativos.com
Sobre los mayores desafíos de los 2 últimos años:

Creo que el mayor desafío ha sido el de ir balanceando entre el miedo y la esperanza sin entregarme por completo al uno, o a la otra. Les he mirado a los ojos, pero no me he dejado invadir. Ahora que echo la vista atrás me da la sensación como si la existencia de ella –esperanza– dependiera totalmente de la de él –miedo–, y a revés.

El otro gran desafío fue el de sostener y sostenerme; por un lado, a mis pacientes y sus procesos personales en pandemia –una situación que era nueva para todes–, por el otro, a mis hijos y familia –la de sangre y la de piel–. Reconozco que, bastante a menudo, coloqué mis necesidades a satisfacer al final de todos los procesos que me rodeaban. Incluso al final del día, arañando esos minutitos que eran sólo para mí, me era difícil, reconocerlas y hacer algo con alguna de ellas. Mi gran desafío fue pues, ponerme al frente. El fantasma de la superwoman, que a muchas mamás en este planeta nos acecha bien seguido, me hizo un super-regalo en esta pandemia: un super-espejo para mandar a la superwoman a super dar una vuelta, si puede ser lejos y por un tiempo largo, super-mejor.  

En el trabajo como terapeuta, practico la aceptación positiva incondicional de mis pacientes; sin embargo, uno de los mayores retos en estos tiempos, fue aceptar las decisiones de las otras personas con respecto al cuerpo, la salud y las condiciones “para vernos o encontrarnos”.

Sobre los aspectos positivos:

Sin lugar a dudas mi hija Mar, y el recibimiento y crecimiento de mis hijos Pau y Jan ha sido lo más grande en estos tiempos. Haber podido dar a luz en casa, precisamente para, entre otras cosas, no tener que pisar el hospital, es una bendición y una increíble aventura que nunca olvidaré.

La llegada de esta hija, que por cierto ya es pandemial, fue también la consecuencia más espiritual, física, mental y emocional de una profundización con mi compañero de vida –no mi hombre, no mi esposo, no mi marido–, mi amante quizá, como diría alguna amiga mía, hacia la esencialidad de lo que para nosotres significa ser familia, ser pareja, expandir nuestro amor y las formas distintas que tenemos de explorar, a veces juntes, a veces por separado.

Esto me lleva inevitablemente a hablar de la convivencia, al tener que verme a los ojos con mi compañero y con mis hijos, 24 horas, toda la semana. Hemos tenido que convivir al 100%, sobre todo al principio, lo que me ha hecho darme cuenta de lo importante que es para mí saber que cada quien tiene su espacio, más el espacio familiar. Eso es bien difícil de conseguir, y la convivencia también lo es –bajo las circunstancias que hemos vivido, y eso que no dejo de sentirme una privilegiada–, y a la par me he dado cuenta que con amor –aunque suene muy tópico–, y sin intentar ponerme por encima de la otra persona –pareja, hijes…–, puedes llegar a acuerdos saludables.

El dejar de ir a eventos, actividades, fiestas… nos ha permitido valorar aquello que sí queremos hacer –y hablo en plural porque es algo que hemos aprendido a consensuar en familia, repito, la de sangre y la de piel–; es decir, eventos a los que a lo mejor anteriormente íbamos porque lo sentíamos un poco como una obligación, en estos dos años hemos aprendido a no sentirlo así, o mejor dicho, a poder decir que no, o a no sentir culpa organizando un cumpleaños infantil de a 4, en lugar de invitando a todo el salón.

Fluir con la situación. Dejarme llevar y no preocuparme por el mañana, sino ocuparme en sostener el día mismo.

Darme cuenta de una forma aun más dolorosa, de que muchas otras personas – y sobre todo, muchas criaturas, están en condiciones terriblemente peor que la nuestra–. Y creo que este darme cuenta ha sido mayormente por el trabajo terapéutico que he hecho con las mujeres –que, gracias al habernos tenido que adaptar a las sesiones en línea, he podido conocer otros lugares de la república mexicana y del extranjero– mostrándome, casi salvajemente, su fuerza, su valor y su vulnerabilidad. Aunque físicamente no hemos podido tocarnos, nuestros corazones bien lo han hecho. También me ha ocurrido esto con algunos hombres.

Otra de las cosas que valoro de la pandemia ha sido el confiar en mi instinto y en la vida de mis personas más cercanas –como decía antes, trabajando el miedo, pero también, el cuerpo, la alimentación, los pensamientos…–. Subiendo mis defensas por todas partes.

Me he dado cuenta una vez más que la vida llega a su fin, y en el momento menos esperado. Entonces me ha hecho valorar más el día a día de mis hijos, su crecimiento, su mirada, su sonrisa. Y también el aprovechar cualquier situación para festejar, para compartir, para simplemente estar.  

Este tiempo también me ha inspirado e invitado a meterme más en la escuela o el sistema educativo de mis hijes, hacerme presente, valorar lo que puedo aportar a la comunidad y hacerlo. El haber hecho vida más o menos “normal” al cabo de un año de haber iniciado la pandemia, me hizo dar cuenta del poder que tenemos como comunidad, y del cuidado colectivo. 

…y sin intentar ponerme por encima de la otra persona –pareja, hijes…–, puedes llegar a acuerdos saludables.

Sin lugar a dudas mi hija Mar, y el recibimiento y crecimiento de mis hijos Pau y Jan ha sido lo más grande en estos tiempos.

Fotografiada por: Lenka Valle
Foto de Caro Ferrer Chinchilla

Haber podido dar a luz en casa

Sobre los avances:

Lo resumiría en estar más en el presente. Y valorar los pequeños –grandes­– momentos de la vida.

Consejo para pasar: 

Esto también va a pasar. Nos invito – como comunidad, sociedad, familia, individuo…–, a no pensar tanto en el mañana –sé que es muy difícil en el contexto cultural que vivimos, bastante focalizado en producir y en el sueño de la felicidad futura–, y a concentrarnos más en el presente: ¿Qué puedo hacer para vivir hoy?

Caro Ferrer Chinchilla

www.ajustescreativos.com

Facebook e Instagram: @ajustescreativosmx

Fotografía de Caro Ferrer Chinchilla, Copyright 2022
Fotografía por: @lenka.valles, @talialuna, @sofie.de.vroede

La crianza en pandemia

Autor: Cecilia Chapa Phillips es maestra bilingüe, filósofa, educadora y estudiante incansable.

Mamá de una hija adolescente y una pequeña de 8 años. México.

Los mayores desafíos de los últimos 2 años

Los últimos dos años han traído desafíos que fueron inesperados para todos. Para mi, uno de los desafíos mas grandes ha sido ver el dolor de la pérdida de etapas de desarrollo truncadas debido al confinamiento -me refiero particularmente a los adolescentes-. Una parte crucial de ser adolescente, es el estar con sus iguales, el atreverse a hacer cosas nuevas con otros adolescentes, a descubrir su identidad y propósito, a desafiar a los adultos. Pero, ¿Cómo lograr esto cuando los adolescentes no pudieron estar por casi dos años con otros adolescentes de forma normal y continua? ¿Y cómo es la reunión después de haber estado separados socialmente, cuando la única forma de relacionarse era a través de pantallas por meses y meses de confinamiento? El cerebro del adolescente es tan fascinante como puede llegar a ser frágil. Durante la adolescencia el cerebro tiene un cambio radical que anteriormente atribuíamos a las hormonas. Durante este cambio, naturalmente se desechan o podan millones de sinapsis neuronales que no se han utilizado, con el fin de hacer al cerebro mas especializado y eficiente. Formas de pensar y de procesar desaparecen, al mismo tiempo que se reducen los niveles de dopamina y se aumenta la respuesta a la misma.

Esto también es la causa de que las adicciones comiencen en esta etapa. Las adicciones pueden ser de cualquier tipo, desde adicción a los carbohidratos, hasta las comunes adicciones a las drogas, alcohol, pornografía, etc. Mientras que los problemas de salud pública entre los adolescentes de hace 30 años eran el uso desmesurado de alcohol y drogas, así como tener relaciones sexuales desprotegidas, y el embarazo entre adolescentes, el mayor reto de esta generación, son los problemas mentales. Las adicciones ahora tienen la forma de pantallas. Lamentablemente, el uso de redes sociales en los últimos 15 años ha sido ligado al incremento de riesgo de suicidio particularmente entre chicas adolescentes. Mientras que las estadísticas del Centro de Control de Enfermedades en EEUU (CDC por sus siglas en ingles) muestran que entre 2007 y 2018 el suicidio entre adolescentes incrementó un alarmante 60%, durante la pandemia estas cifras se dispararon 5 veces mas. El fenómeno de las redes es muy complejo. Un medio artificial donde podemos seleccionar la imagen que queremos proyectar de nosotros mismos al mundo, mientras esperamos respuesta de los demás a nuestras historias. Cada like que recibimos viene acompañado del premio de la secreción de dopamina en nuestro cerebro, lo cual nos hace sentir bien por un momento, a lo que se le atribuye la gran adicción ya bien estudiada por los gigantes de las redes. También ha sido bien estudiado el comportamiento de los distintos grupos según su etapa de desarrollo, sabiendo de antemano que el grupo blanco -que serán consumidores por muchas décadas venideras- son los adolescentes.

Y es que el propósito del adolescente solo existe en conexión con sus iguales, en aventurarse, en descubrirse. Si hablamos de desarrollo, la adolescencia es una etapa de desapego del adulto precisamente para prepararse para la vida adulta. Pero ¿qué pasa cuando no hay oportunidad de separarse de nuestros adultos en un confinamiento, pero tampoco oportunidad del acercamiento que es necesario en el adolescente? Las redes han sido tanto un refugio como una prisión.

Esa “poda” de conexiones en la materia gris del cerebro de la que hablaba anteriormente, se encuentra de pronto ante el vacío que la pandemia mundial conllevó para el adolescente: una total falta de nuevas conexiones -hablo de conexiones sociales en las que como adolescentes nos sentimos incluidos, conectados, con un propósito- que en tiempos de no-pandemia es mas llevadera. ¿Qué queda? Un ambiente virtual donde la inclusión y aceptación es un concurso de número de seguidores y tendencias virales. No podemos dejar de mencionar el cyberbullying y la comparación propia con la imagen irreal que presentan los demás, que en millones de adolescentes parece ¨confirmar¨ la auto-imagen de que ellos no pertenecen, de que los demás son mejores y con vidas felices, lo cual solo ha conllevado a la crisis de salud pública ante la que nos enfrentamos.

Nada puede reemplazar los años perdidos del inicio de la adolescencia. En casa, coincidió con el inicio de una nueva etapa, la secundaria. Dos años después, estamos a unos meses de la graduación de la misma… Yo como mamá he sentido una gran nostalgia por lo que la transición de primaria a secundaria significa, y por sentir que fue una etapa muy importante para mi que mi hija no pudo vivir en plenitud. Ahora tenemos en puerta la prepa, con memorias de mascarillas y pantallas, con la ausencia del saludo de beso entre chicos y chicas, tan común de otras épocas de secundaria, que era un precursor de un acercamiento mas cercano particular de la prepa. Espero, solo espero, que como sociedad volteemos nuestros ojos a nuestros jóvenes post-pandemia y les ayudemos a crear los vínculos sanos y oportunidades sociales, para que se reencuentren cara a cara, con la anhelada vulnerabilidad de la sonrisa sin mascarillas, con los gestos, tonos y lenguaje corporal que es quizás el aprendizaje de mas valor de la secundaria, y la pérdida mas grande que dejó esta pandemia.

Los aspectos positivos

El regalo mas grande que la pandemia nos dio es el tiempo. Tiempo que pasábamos en ir y venir de un lugar a otro, con prisas y tensión por los horarios apretados, con las carreras de las mañanas y los regaños por no estar a tiempo, de pronto lo pudimos usar en reencontrarnos y pasar tiempo de calidad juntos. Ese ritmo mas lento ha sido un gran tesoro. Este tiempo ha servido para reparar, para conectar, para platicar y crear confianza. Como mamá, me ha permitido priorizar, valorar el tiempo con mis hijas, conocerlas mas, disfrutar su presencia en casa. Me di cuenta de todo lo que perdemos al no ser testigos de su proceso de aprendizaje en las escuelas que solo nos reportan los avances y áreas de oportunidad, o simplemente nos invitaban a algún festival a verlos hacer alguna presentación, como actores de escenarios. El estar tan cerquita, me permitió darme cuenta de que finalmente en casa todos somos un reflejo del otro, y que solo al tomar tiempo para mi misma, cuidarme y ser responsable de mis acciones, es como podemos ser un modelo para el otro.

Finalmente he tomado el tiempo de conectar conmigo misma con todo lo que me ha formado, y no dejarme llevar con las listas de pendientes del día y lo cotidiano que puede llegar a ser mas parecido a la supervivencia.  Me he enfocado en lo que me hace única y lo que puedo aportar a la humanidad en esta vida. Me he dado tiempo para agradecer y saborear mas los momentos simples, la cercanía, las estrellas y he observado los ciclos de la luna con mas detenimiento.

Me he dado el tiempo de seguir aprendiendo, viendo hacia dentro de mi y de mi hogar, observando y fortaleciendo los lazos que sé que darán fruto en el futuro. He aprendido a ser gentil conmigo misma, y a tener mas compasión hacia mi misma por los profundos errores cometidos como madre, porque ¿Cómo espero que mis hijas crezcan con autoestima cuando solo ven la dureza con la que me tratara a mi misma? o ¿Cómo voy a enseñar a perdonarse a uno mismo genuinamente, si no tuviera compasión hacia mí? ¿Cómo explicar que los errores quizás no se justifican, pero que si podemos ponerlos en contexto, aprender de ellos a través de una reflexión profunda y cultivar las herramientas que nos hicieron falta en ese momento? Solo lo podemos hacer con el ejemplo, y si es verdad que estoy muy lejos de ser perfecta, si puedo cultivar cada día aquello que me hace estar mas en mi centro, para así poder responder desde el corazón, asegurando a mis preciosas hijas, que son seres maravillosas y únicas y que nunca, nunca estarán solas para enfrentar cualquier reto que les traiga la vida.

Arte y fotografía por Cecilia Chapa Phillips
Los avances

Durante estos dos años han habido muchos. Uno de los mas valiosos es el haber apagado el modo “auto-piloto” del que vivíamos y el habernos detenido a reflexionar. Esta auto-exploración nunca es fácil. Nos enfrenta con nosotros mismos. Como mamá, quizás los sueños que se han pospuesto, o hecho a un lado, o peor aún, olvidado. Viene acompañado de una introspección, quizás una etapa de ensayo donde probamos nuevamente o que si siguen siendo nuestros sueños, y lo que no. Aquí también se “extrae” por así decirlo, la esencia de nuestros sueños ya madurados, con una mejor perspectiva de nosotras mismas, de nuestros talentos y dónde son mas requeridos. Viene además como madres, con un acompañamiento del otro en su propia búsqueda de identidad, de propósito, que sucede quizás paralelamente madre-hijas.

Quizás el avance mas grande ha sido enfrentar aquello de mi que me mantenía poniendo obstáculos para volar y ser plenamente. Al haberme reencontrado, he abierto paso a el diálogo abierto, genuino, honesto, confiado que tengo con mis hijas y que fortalecerá nuestros lazos por siempre. Al hacerlo, también he fortalecido y sanado la fracturada relación con mi propia madre, siendo quizás este el ejemplo mas grande que les he dado y el regalo mas grande para estas 3 generaciones viviendo aún cercanas.

Consejos

Esta sección no intenta ser una receta médica que garantice resultados. Aquí quiero compartir lo que hubiera deseado escuchar y que me ha funcionado. Cada cabeza es un mundo, y como tal te invito a que lo leas y tomes lo que te parezca valioso.

Primero que nada, para mi está el cuidado físico y emocional de uno mismo, el tomar tiempo para ti misma, para hacer las cosas que disfrutas, que te llenan, aunque sea solo unos minutos al día. No podemos cuidar de los demás plenamente cuando no estamos bien con nosotras mismas, porque entonces se llega al resentimiento. Infórmate, lee, aprende, ponte metas y alcánzalas paso a paso con dedicación. No pidas del otro lo que no modeles.

Sé la mejor versión de ti misma cuando tus hijes están en sus peores momentos. Para esto necesitamos auto-regularnos, regular nuestras emociones para poder así poder contenerlos a ellos. Nuestros sistemas nerviosos se conectan entre sí ante el estado anímico de nuestros hijes. Así como puedes reconocer el llorido de tú bebé entre muchos otros, así también estamos diseñados para que nuestro sistema nervioso responda ante la desregulación de nuestros hijes. Te invito, a precisamente responder, y no reaccionar en automático. Esto toma mucha consciencia y presencia de uno mismo, de notar qué es lo que necesito en ese momento para tranquilizarme y así poder contener la desregulación de ellos y ayudarlos a encontrar nuevamente su centro. Esto toma práctica, y para eso te invito nuevamente a leer mi primer consejo.

Les invito a ver el documental The Social Dilemma antes de comprometerse con sus hijes a tener un celular. Si ya lo tienen, entonces siéntense a ver el documental con ellos, que entiendan el conocido daño de las redes sociales, y hagan un compromiso juntos del tiempo y el propósito con el que se usará. Así como tú entras con un propósito a tu dispositivo y rápidamente algo mas llama tu atención y de pronto ya estás inmerso en un mundo de cosas que te han distraído y quizás hasta hecho olvidar por qué entraste en primer lugar, tus hijes con mayor facilidad caen en esta trampa. Recuerda que la mayoría del contenido inapropiado que está al alcance de todos, aparece por accidente en las pantallas y aunque conozcas y confíes en tus hijes, no podemos confiar en el contenido que está al alcance de ellos. Tenemos que aprender juntos a regularnos también con la tecnología, y a humanizarla. Busca recursos positivos para lograrlo.

Una gran práctica es hacer una estación afuera de las recámaras para cargar los dispositivos de toda la familia por la noche y evitar tentaciones. Esto te recordará que la recamara es para descansar y reducirá el mal uso de los dispositivos en la hora que está destinada para descansar. Hagan un esfuerzo por mantener ritmos sanos de dormir, manteniendo conversaciones “pesadas” para el medio día o temprano en la tarde, tomando tiempo para saborear y agradecer las cosas buenas que pasaron en el día, y conectar en una forma positiva antes de ir a dormir.

Y quizás el consejo mas importante que pueda dar, es que te acerques a tus hijes, que platiquen abiertamente, que los escuches y quizás hagas recomendaciones basadas en tus experiencias. También déjales ver tu vulnerabilidad, tus miedos, tus retos y que vean que tú también tuviste dificultades. Que sepan lo importante que son en tu vida, y que sepan que no están solos. No traiciones su confianza juzgándolos, sino que recuerdes que tú tuviste su edad. No tomes personal lo que hacen que te molesta. Si son mas pequeños, una gran forma de conectar con ellos a través del juego permitiendo que ellos establezcan las reglas y dirijan ese momento. Es un momento en el que nos damos cuenta cuánto dirigimos, cuánto juzgamos y que tan poco ellos tienen control. También es un momento para conectar con ellos y con nosotros mismos y juntos crecer y fortalecer nuestra relación.

Escrito por Cecilia Chapa Phillips

Cecilia Chapa Phillips es maestra bilingüe, filósofa, educadora y estudiante incansable, comprometida a construir puentes entre personas de diversas culturas. Por mas de dos décadas ha trabajado como maestra en diversos ámbitos con pueblos indígenas de México y EEUU, escuelas urbanas y rurales a través del grupo sin fines de lucro SocratesCafe.com del que es cofundadora. Es maestra Montessori certificada y maestra de mindfulness por Mindful Schools asi como maestra certificada de psicología del yoga (300hrs). Ha entrenado maestros alrededor del mundo en el método socrático del que es experta. Ha desarrollado un método único para enseñanza que incorpora cuerpo, alma y mente. Para mas información visita:

Reflexiones de 8 mamás sobre 2 años de crianza en pandemia

¡Cuánto ha sucedido en estos últimos dos años! ¿Lo puedes creer? Estamos aquí, estamos empezando el mes de mayo 2022, ha pasado tanto, nos hemos transformado tanto, que merece la pena darnos un tiempo para hablar y compartir nuestras reflexiones. Visibilizar la maternidad y la importancia de la crianza en el mundo, en nuestra sociedad, y sumar este espacio para crear empatía e inspiración tan necesarias.

En marzo se cumplieron 2 años que en México entró en confinamiento por primera vez debido a covid -19, alterando la vida de las familias en todo el mundo. Las madres, especialmente, tenían una carga increíble que llevar, ya que en ese entonces las escuelas cerraron abruptamente y el malabarismo entre el trabajo y la vida se convirtió en un acto de equilibrio a menudo imposible.

Para obtener una perspectiva sobre lo que la crianza de los hijos en una pandemia ha significado para las madres, invito a 8 mujeres increíblemente inspiradoras a que se abran a nosotros sobre sus experiencias, cada una está en distintos lugares de México y del mundo, con geografías distintas, desde una ciudad hasta las montañas de México y Suiza, dos de ellas decidieron mudarse de estado.

Estas madres resilientes con hijos de distintas edades desde recién nacidos hasta adolescentes, tienen un mismo propósito: la crianza, la maternidad y la vida. Están compartiendo sus altibajos pandémicos, así como sus avances personales y consejos para otras mamás que lo atraviesan.

También con esta especial publicación celebro el primer aniversario de La danza de la vida, que surgió en principio por mi maternidad. Mucho por lo que me siento agradecida y desde la gratitud honro a las madres del mundo entero en este mes de mayo.

Agradezco profundamente a estas 8 mujeres valientes por abrir espacios honestos.

Que nuestro compartir visibilice la maternidad de todos los tiempos y de estos tiempos.

Con amor,

Ainek Bustamante, músico y docente de música, mamá de María Sofía. México.

A continuación el programa de publicación a lo largo de este mayo 2022, mes de las madres.

Cecilia Chapa Phillips es maestra bilingüe, filósofa, educadora y estudiante incansable.

Los mayores desafíos de los últimos 2 años.

Los últimos dos años han traído desafíos que fueron inesperados para todos. Para mi, uno de los desafíos mas grandes ha sido ver el dolor de la pérdida de etapas de desarrollo truncadas debido al confinamiento -me refiero particularmente a los adolescentes-. Continuar leyendo

Publicación: sábado 7 de mayo 2022

Caro Ferrer Chinchilla, terapeuta Gestalt. Proyecto: Ajustes creativos.

Soy Caro Ferrer Chinchilla, mujer, humanista, amante de las personas en general, y de algunas más en concreto, mamá de Pau, Jan y Mar, teatrera, amiga, tía de sangre y de piel, gestaltista, catalana y un poquito mexicana.
Sobre los mayores desafíos de los 2 últimos años.

Creo que el mayor desafío ha sido el de ir balanceando entre el miedo y la esperanza sin entregarme por completo al uno, o a la otra. Les he mirado a los ojos, pero no me he dejado invadir. Ahora que echo la vista atrás me da la sensación como si la existencia de ella –esperanza– dependiera totalmente de la de él –miedo–, y a revés. 

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Publicación: martes 10 de mayo 2022

Rocio García, Coach ejecutivo estratégico & networking specialist en V&M

La crianza de mi hijo en la pandemia COVID 19 (2019-2022)

Desafíos

El miedo y la incertidumbre fueron 2 sentimientos que me surgieron durante los primeros meses cuando comenzó la pandemia, sin embargo, rápidamente me di cuenta de que era muy importante contener a mi hijo a sentirse seguro, mantener rutinas saludables, controlar sus emociones y fomentar la resiliencia.

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Publicación: sábado 14 de mayo del 2022

Diana Gutiérrez

Los mayores desafíos de los últimos 2 años, sobre los aspectos positivos, sobre los avances y consejos para pasar.

Hola soy Diana, para entender un poco nuestra situación, somos una familia binacional, radicando en la frontera de Francia, con Suiza, ambos de mis hijos Awen 9 y Alma 6, nacieron en casa en Tepoztlán, Morelos, México, tenemos 4 años viviendo acá en un pueblito fronterizo llamado Challex de apenas 1400 personas, donde nació la abuela paterna de mis hijos.

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Publicación: Martes 17 de mayo del 2022

Isa Adame, diseñadora

Sobre los mayores desafíos de los últimos 2 años.

El mayor desafío ha sido aceptar la total re configuración de mi vida, soltar mis proyecciones a futuro y mis proyecciones hacia como deben ser las cosas, las personas, las circunstancias.

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Publicación: Sábado 21 de mayo 2022

Carolina Ruiz, profesora de literatura, mamá de tiempo completo, repostera de todos los días.

Sobre los mayores desafíos de los últimos 2 años:

Para mí lo más difícil fue tener que dar clases mientras entretenía a mi hijo cerca, sentir que debía sostener las crisis de mis estudiantes cuidando el mundo interior y la vivencia de mi hijo.

Continuar leyendoPublicación: martes 24 de mayo 2022

Nelly Bordelais, mamá de dos niños, uno de 2 y otro de 9 años, es terapeuta corporal y energético, facilitadora de procesos. México – isla de Guadalupe, Francia. Proyecto: Anjali

www.nellybordelais.com
Mayores desafíos de estos dos últimos años

Creo que no seré muy original comentando que estos dos últimos años fueron una gran revolución para mi.

Di a luz tres meses antes que empezara la pandemia. Con mi recién nacido en los brazos, las privaciones de sueño, el home schooling forzado para mi hijo mayor – en este entonces admiré y valoré aún mas el trabajo de los docentes – las tensiones del pueblo y del mundo, …fueron momentos inquietantes los primeros tiempos. Me llegaron muchas dudas e incertidumbres y sentí la necesidad de cuidarme.

Continuar leyendo Publicación: sábado 28 de mayo

Alejandra Oliver, fotógrafa. Santo Domingo, República Dominicana.

Continuar leyendo… Publicación: Martes 31 de mayo 2022

Nota: por circunstancias ajenas a «La danza de la vida» no estuvo a tiempo esta publicación.

Servicio- servei- servizio

Tiempo.

Muchas veces, lo que pedimos es tiempo, lo que más perdemos es el tiempo, a lo que más renunciamos es al tiempo. El tiempo. En el tiempo reposamos, en la línea del tiempo se nace, sobre el tiempo creamos.

Honrar el tiempo, amar el tiempo, lo sucedido en el tiempo, el tiempo presente, el tiempo venidero. El tiempo del otro, el tiempo propio, el tiempo de todos. El tiempo es la vida, la vida en el tiempo.

Y en esta línea del tiempo hay una fuerza a la cual le he puesto atención: la fuerza de la acción.

¿De qué se trata esta fuerza? ¿Para qué nos sirve? ¿En qué nos beneficia?

Esta acción siempre viene con una emoción.

En estos tiempos tan complejos, tan retadores ¿Qué acción me ha hecho mover de lugar, ha hecho sentir mejor, recordar mi parte más humana y natural?

Finalmente, llego siempre al mismo lugar, el servicio.

¿Qué genera la fuerza de la acción y de dónde viene esta fuerza?

Cuando mi hacer se sostiene por mi conciencia ¿Qué surge en mi y en mi alrededor?

Muchas veces me he encontrado en disyuntivas, en toma de decisiones, en esos momentos me ha encausado el movimiento, el servicio humanitario.

¡Cuánto sucede en una cabeza por un momento!

¡Cuánto ocurre en un solo momento de nuestra vida!

¡Cuánto acontece en un segundo de la vida en todo lugar!

Observo el mundo, en estos días entre todo lo que ha surgido, lo que resuena en mi es la palabra servicio.

Esta palabra tiene dos raíces, la primera es supino del verbo servire : atender, cuidar, servir.

También se asocia con una raíz indoeuropea ser (proteger), presente en servir, conservar, observar, héroe y heroína.

Y su sufijo-itium (icio) que indica resultado como en vitalicio (vida) este sufijo icio usado para formar adjetivos que indican acción intensiva.

He buscado mil maneras de evocar el poder de servir, servir con intención, servir con devoción, servir desinteresadamente.

Me llama la atención que su raíz proviene de ser, esta raíz que significa proteger.

Y en esta reflexión encuentro, que todo está en constante servicio, visible o no visible.

Finalmente servir es aquel o aquello que protege, cuida o conserva. Pienso en los riñones, por ejemplo, muchas veces se habla de cuidar los riñones, tomar agua para conservarlos sanos, sin embargo, ellos nos sirven todo el tiempo, nos cuidan, y dan vida.

Nuestros órganos están en un constante servicio desinteresado, sin importar si les agradecemos, les tomamos en cuenta. Todos lo hacen en lo interno de nuestro cuerpo, solo cuando duele algo, vuelve la atención a ellos.

Lo mas esencial es invisible para nuestros ojos.

Desde la crianza y la maternidad es un constante servir en lo oculto, en el silencio, desde el cansancio, desde el gozo, desde el compartir, desde lo tangible, desde nuestro profundo ser, desde la intuición. Es un llamado inquebrantable ininterrumpido.

Este ser y este servir protege lo mas esencial que es la vida, la vida propia, la vida del otro, la amistad, los sueños, los hijos, los proyectos.

Sentido y sentimiento que nos conecta.

Mi deseo para esta noche en luna nueva es que nuestro servir consciente e inconsciente aflore lo mas bello de nuestro ser, respetando la vida.

«El Cielo tiene tres tesoros que son el sol, la luna y las estrellas.

La Tierra tiene tres tesoros que son el agua, el fuego y el viento.

Las personas tienen tres tesoros que son la esencia, el ”Chi” y el espíritu.

Con la utilización de ellos se puede unir el Cielo y la Tierra.”

Poesía del Taoísmo antiguo

Con amor,

Ainek

Un cuento para estos días

Cuentos de hadas de Victoria Nazarevich para la formación de una conciencia tolerante.

¿Por qué duele la palabra?

La abuela tejió en silencio el sombrero nuevo de su nieta. Entonces la pequeña se acercó y, con las gafas de la abuela, preguntó:
«Abuela, dime, ¿Cómo es dolorosa la palabra?»
– Es como cuando te has golpeado o arañado, y duele aún peor. Sabes, cuando era muy joven, ya tenía mala vista. Y a veces me ofendía, decían todo tipo de cosas estúpidas sobre mis gafas. Esas palabras me dolieron y lloré.
«Entiendo», dijo la nieta mientras se quitaba las gafas. – Entonces, cuando una persona llora, es como la sangre de una herida, ¿solo que no es la rodilla la que está herida, sino el Alma?
«Sí, más o menos», respondió la abuela.
– Aaah, así que cuando una persona llora, también necesitas poner un vendaje en la herida, pero ¿otra palabra buena y amable?
«Eres mi astuta», dijo la abuela, probando un sombrero nuevo en la cabeza de su nieta.
Y la niña volvió a tomar los lápices.
– Intentaré dibujar una palabra curativa.
Autora: Victoria Nazarevich

Arte: María Sofía

Que en estos tiempos encontremos la palabra curativa y reconfortante que tanto se necesita.

Que en estos tiempos la solidaridad sea una acción común y cotidiana en todo lugar.

Con profundo amor, Ainek

5 de marzo 2022

Cuando las necesidades del otro no coinciden con las tuyas

Quiero contarles que en el verano del 2021 tuve tiempos retadores. Hubieron días que los experimenté duros. La comunicación no fue sencilla. Por más que busqué la manera, no fue fácil coincidir con las necesidades de mi hija. Simplemente, ella deseaba jugar y estar cerca de mi.

Ahora las cosas se han movido y se han ido acomodando. Finalmente, menos, es más. Lo que más necesitamos todos, infantes y adultos, es atención plena y presencia. El mayor regalo y el mayor camino.

¿Qué haces cuando tus necesidades no coinciden con las del otro?

¿Qué haces cuando tus necesidades no coinciden con las de tus hijos?

Desde entonces he estado mirando, reflexionado acerca de las asincronías que se presentan.

No es que no necesite estar con mi hija. Jugar con ella es algo que, por supuesto, necesito. Además, lo disfruto enormemente. Solo en este momento también estoy necesitando y conquistando un espacio interno que no había podido tocar durante mucho tiempo. Cada vez que soy consciente de esto, navego por varios sentires.

Cada día el trabajo me demanda más tiempo, un trabajo que puedo hacer desde casa.

Y ella a su vez está cambiando. Sus gustos están siendo otros. La música que escucha y las respuestas que me da son diferentes. Estamos cambiando ambas, apropiándonos cada una de un espacio interior que necesita desprenderse.

¿Qué he hecho entonces?

Llevar a otro nivel el cuidado ¿Cómo es eso? En mis primeros meses de maternidad este fue un tema que me inspiró muchísimo.

Encontré una joya muy sencilla «Hacia otro nivel de cuidado» de Janet Lansbury.

Cuando leí este tema, palabras sencillas como: Mientras cambias el pañal, hazlo completamente atenta y delicada. Háblale a tu hija. Avísale qué harás. Comunícale lo que estás haciendo. Toda mi visión cambió.

Tacto, tan simple como el tacto.

Tacto al hablar, tacto al estar, tacto al escuchar, tantos niveles del tacto.

Un niño no necesita miles de juguetes, horas indefinidas de estar. Si no la presencia de tu ser completo.

Muchas veces a través del cuidado personal es el momento más intimo de conexión. Cambiar el pañal, bañar a tu bebé, darle de comer, amamantar.

Pero ahora que ya tiene 8 años. Se baña sola, se peina sola y se viste sola. Es un ser autónomo con respecto a su edad. Entonces, ¿Qué cuidados nos quedan por hacer juntas? ¡Hay muchos, por suerte! Por ejemplo, seguimos conservando la rutina de la noche, sigue siendo sagrada, es nuestro toque anímico.

También en este invierno hemos integrado en la rutina diaria hacer yoga juntas, esta siendo fascinante compartir este espacio.

¿Cómo podemos conjugar sus necesidades con las nuestras?

Finalmente caí en la cuenta de que: El autocuidado o tiempo personal no solamente se logra en silencio. También se puede alcanzar cuando en casa cada quien está concentrado en sus actividades. Además, es posible hacerlo haciendo una actividad simple e integradora con el otro.

Yoga juntas

Así que parece que estamos en un mejor momento, más adaptadas, descubriendo nuevas maneras de estar y encontrando naturalmente sincronías.

Las asincronías y diferencias suceden naturalmente ¿Te ha pasado? ¿Qué haces, entonces? Cuéntame.

Que todos encontremos herramientas que nos inspiren a conectar con lo mejor de nuestro ser. También, que nos inspiren a conectar con el ser del otro.

Ainek

1 de febrero 2022